Giorgio Agamben / La verdad y la opinión

Filosofía

El antiguo problema de la relación entre verdad y opinión, ya enunciado en los orígenes de la filosofía occidental en el poema de Parménides, adquiere hoy una nueva actualidad. Es, en efecto, evidente que la clara distinción entre las dos formas de conocimiento, para los antiguos obvia, está hoy completamente anulada. Solo hay opiniones que pretenden ser verdades. Resulta por tanto más urgente recordar que la verdad y las opiniones se sitúan en dos planos distintos. La verdad —que los griegos llamaban aletheia, que significa no-ocultamiento, apertura— concierne al ser, es decir, a la experiencia de que algo sea, de que haya algo en lugar de la nada. La opinión (que los griegos llamaban —y aún hoy llamamos— doxa) concierne a los entes, al conocimiento de que las cosas estén de una cierta manera en lugar de otra. La primera, dice Parménides, es inmóvil (atremes, que no tiembla, in-trepida), circular y fuera del tiempo; la segunda puede ser correcta o errónea y es, por tanto, mudable e incierta.

Decisivo es, sin embargo, comprender la relación entre estas dos formas del conocimiento humano. La primera no garantiza en modo alguno la corrección de las opiniones, pero nos proporciona un lugar desde el cual considerarlas, en el que podemos preguntarnos si son justas o equivocadas. Quien se mantiene solo en la opinión tenderá, por el contrario, fatalmente a considerarla correcta. Mientras que la verdad devela la posibilidad tanto de la opinión verdadera como de la errónea, la opinión solo puede afirmar su propia verdad. De aquí el aparente paradójico, según el cual la verdad se define a través de la posibilidad del error, que la opinión debe excluir a toda costa.

No sorprende que una cultura que ha perdido la diferencia entre verdad y opinión haya producido la inteligencia artificial, es decir, una doxa que afirma su propia verdad sin poder experimentarla. Hacia dónde conducirá a los hombres que creen hacer uso de ella esta doxa, que se ha cerrado a la posibilidad del error, es una pregunta que no deberíamos dejar de hacernos.

Fuente: Quodlibet.it

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