Hind Joude / Dos poemas desde Gaza

Poesía

Traducción de Ignacio Gutiérrez de Terán Gómez-Benita

No queda azúcar en la ciudad (2023)

Quiero hacer un bizcocho pero no queda azúcar en la ciudad

ni sonrisas que se desborden de rostros fugaces

ni balcones asomados a los sueños

-las ventanas no han vuelto a su sitio desde la última guerra-.

Quiero cocer pan pero no queda trigo en los campos.

Sólo hay un espantapájaros hecho jirones

que aterra a los campesinos pero no asusta a los

cuervos.

Quiero cocer una luna

pero ningún horno puede albergar su redondez mayúscula.

Así que he decidido comerme mi propio corazón,

crudo, eso sí,

porque mi ciudad también se ha quedado sin lumbre.

Mauricio Amar / Gaza y el derecho internacional

Política

¿Cómo es posible que nos encontremos en esta situación? Israel ha ido preparando con diferentes estrategias una Solución Final para los palestinos de Gaza. En el camino, el derecho internacional se ha develado una pantomima. ¿Siempre fue así? Quiero decir, los que habíamos criticado abiertamente y de diferentes formas el orden instaurado por la segunda guerra mundial ¿no guardábamos acaso una secreta esperanza en que en caso de un genocidio, ya inevitablemente transmitido en directo, iba a funcionar algo (d)el derecho internacional? ¿Por qué esa secreta esperanza si, al fin y al cabo ese mismo derecho había creado al Estado de Israel en 1948, y luego ineficientemente había condenado varias veces la violencia de su actuar colonial sin que Israel parara por un segundo la construcción de asentamientos, muros, carreteras segregadas e incluso había llevado a cabo varios bombardeos contra la población civil? ¿En qué diablos radicaba esta secreta esperanza? Por supuesto habrá quien nunca lo aceptará y dirá «siempre lo supe», pero cuando comenzó el genocidio, la demanda impuesta por Sudáfrica en la Corte Internacional de Justicia ¿no hizo titubear aunque sea un poco ese «siempre lo supe»?

Stefano Bottero / Recitar lo inútil. Herencia del pensamiento y de la palabra nihilista en los días del genocidio palestino

Filosofía, Política

La reflexión sobre el genocidio en curso en Gaza abre un enjambre de posibilidades verbales y de toma de palabra. Así como el Shemá Israel recita: «habla de ello en casa, / cuando camines por la calle, / cuando te acuestes y te levantes», en los días en que las imágenes de la masacre superan la censura sionista y nos alcanzan, así se plantea a la persona el problema de qué palabras usar, cuándo hablar de ello. Este artículo nace del sentido de impotencia que percibe su autor para decir otra cosa que no sea esto, frente al violento mutismo que el horror del exterminio instila, o busca implícitamente imponer, en quienes lo presencian. Nace imaginando que tanto este sentido de impotencia como este sentido de imposición tienen hoy una naturaleza compartida – colectiva.

Ramzy Baroud / Los árabes, la izquierda y quienes guardaron silencio: la historia no los perdonará

Política

Las consecuencias del genocidio israelí en Gaza serán terribles. Un acontecimiento de este grado de barbarie, sostenido por una conspiración internacional de inercia moral y silencio, no será relegado en la historia como un “conflicto” más o una mera tragedia.

El genocidio de Gaza es un catalizador de grandes acontecimientos por venir. Israel y sus valedores son plenamente conscientes de esta realidad histórica. Precisamente por eso el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, libra una carrera contrarreloj, intentando desesperadamente garantizar que su país siga siendo relevante, si no en pie, en la era que viene. Persigue este objetivo mediante la expansión territorial en Siria, la agresión implacable contra el Líbano y, por supuesto, el deseo de anexionar todos los territorios palestinos ocupados.

Aldo Bombardiere Castro / Pesar Gaza

Filosofía, Política

No se trata de un peso. Tampoco simplemente de “tomarle el peso”, como cuando exhortamos a alguien a darse cuenta de algo. No se trata de la solidez de un peso. No. O no, mejor dicho, sólo de eso. Más bien, remitimos a un peso, pero a un peso permanente y movedizo; a un peso cuyo salar, constantemente astilloso, se expande por los silencios de nuestro pecho, se agudiza en el crispado vaivén de las noches y nos inunda de pestilencia el revés de los párpados, para terminar por hacer de nuestros ojos un arenal. Y no tiene término. Por cierto, no hablamos de un peso circunstancial o particular, sino de una cierta ontologización del abatimiento: de un estado de pesar.

Ruba Khalid Al Faleet / Cuando el silencio mata de hambre

Poesía

No queda comida.

Solo el retumbar de los estómagos vacíos—

más fuerte que las bombas,

más implacable que los drones.

Nuestros cuerpos se han reducido a sombras.

Las costillas sobresalen como alas rotas,

como si nuestros pechos anhelaran escapar

de lo que nos hemos convertido.