Javier Agüero Águila / 11 de septiembre: El detenido desaparecido

Filosofía, Política

La pregunta que asalta, hoy, 11 de septiembre –entendido “lo que asalta” como algo que nos aborda y desborda precipitada y disruptivamente así, incidiendo y descoincidiendo con “el curso normal de las cosas”, con su flujo (el asalto a La Moneda)– es qué hemos hecho con estos dos números y 12 letras que, evidente, son mucho más que eso.

11 de septiembre como un sustantivo con un extenso predicado histórico que ha sido sometido a múltiples manipulaciones. Hablamos de que en “el cuerpo” de este nombre propio (11 de septiembre) se ha inseminado una secuencia indescriptible de interpretaciones, pretensiones de fijación históricas, deletéreos intercambios que coordinan el tiempo de la política, metabolismos de reconciliación, perdón y amnesia; 11 de septiembre que ha devenido en amnistías y pactos secretos que revitalizan el carácter promiscuo y origen orgiástico de nuestra democracia exudante de prédicas exitistas y que recupera su discurrir anfibio en las celebraciones y los monolitos, en los discursos de arrepentimiento y en el –a esta altura completamente vaciado de sentido– “nunca más”.

Javier Agüero Águila / La ciudad de Averroes. Sobre Averroes. Gusto, risa, política de Rodrigo Karmy

Filosofía

1. Sigmund Freud escribe el texto El chiste y su relación con el inconsciente en 1905. Sin embargo, en sus trabajos previos –particularmente en La interpretación de los sueños de 1899– ya había evidenciado la relación estrecha que iba darse entre la teoría psicoanalítica y lo cómico. Particularmente a Freud le llamaba la atención que en el instante onírico, muchas veces, hubiera risa. El sujeto sueña, también, de forma cómica. En este sentido es que Freud le da al chiste el estatuto de un fenómeno psíquico por derecho propio; es una formación del inconsciente.

Javier Agüero Águila / Badiou lee a Beckett (todo lo demás es divino)

Estética, Filosofía

La intención sería no es solo dar cuenta de lo que Alain Badiou piensa y escribe sobre Samuel Beckett, sino que intuir, ahí donde sea posible, la singularidad de la reflexión del filósofo francés que se desliza desde la lectura que hace y la admiración que profesa por la obra del escritor irlandés. Esa singularidad revela lo que un filósofo-escritor (novelista, dramaturgo, poeta) como Badiou, desde el momento en que descubre la obra de Samuel Beckett, puede advertir sobre la belleza y el amor, por ejemplo.