Mauro Salazar J. / Fuera de código. Piazzolla. Pantaleón

Estética, Filosofía, Música

Astor.

a esa dulce amistad,

F.C

Piazzolla. Entre Mar del Plata y New York. La Calle 8 de St. Mark ‘s’ Place. Camorra. Vicente Nonino junto a Nicola Scabutiello. Un inmigrante ‘tano’. Juegos de billar, relaciones obliteradas con la mafia. Rubatos, barroquismos y urbanidades. La cadena siciliana y el Pizzicato. Modernidad esquizofrénica. La Octava Avenida, Nueva York, Elia Kazan, Al Johnson, Gershwin, Sophie Tucker que cantaba en el ‘Orpheum’, «un teatro que estaba a dos pasos de nuestra casa. Todo esto, junto con la violencia y el aspecto oscuro e impresionante que caracteriza a Nueva York, todo esto está en mi música, en mi vida, en mi forma de ser, en mis reacciones. Crecí dando golpes y defendiéndome. ¡Todavía es así hoy en día! » le dice a [su hija] Diana Piazzolla (Astor, 2002, 32).

Mauro Salazar J. / Sobre Heinrich Band. Bandoneón. Orígenes y viajes del instrumento emblemático del Tango de Janine Krüger

Estética, Filosofía, Política

a Javier Agüero, a la letra sensitiva

En los archivos de Krefeld, ciudad textil que concitó a tejedores del Bajo Rin, comerciantes, mercaderes,  «luthiers» y artesanos, de fecundas innovaciones en la producción y el comercio, la armónica abrazó distintas rutas de manufactura y fuentes de sonoridad. Janine Kruger descifra una verdad narrativa desde una riqueza temática, de insondable erudición -minería de fuentes- destilando balanceadas intersecciones de la organología que imantaba músicos, artesanías, materias primas (terciopelos) y folklores mediales.

Mauro Salazar J. / Homero Expósito en el fetiche de un afiche

Estética, Filosofía, Política

Siempre debía vestirme con pieles, por supuesto; en la ausencia de pieles los placeres    de Leopold estaban desprovistos de sabor…. Deleuze, G. (1967). Présentation de Sacher-Masoch.

No hay dioses hegelianos en la sintomatología poética que abraza Homero Expósito. Solo hay devenir en un mundo de ideologías sexuales donde el fetiche -del afiche- viene a conjurar la penosa ausencia del sujeto significante. La prosa distópica de Afiches (1956) desnuda la representación concebida como velo, espejo y pantallazo. Todo abunda en develar el frenesí donde las artes plebeyas son liberadas en los consumos de la indistinción, o bien, en disolver los compromisos ontológicos en la reificación de las mercancías. Guy Debord y los heraldos de nuestra parroquia. En Maquillaje el poeta de zárate diagrama desde un soneto barroco (siglo XVI) una zona abismante cuyo eco es el juego de las máscaras. En un viaje de ida y vuelta, somos transportados al barroco, “Porque ese cielo azul que todos vemos, ni es cielo, ni es azul. Lástima grande que no sea verdad tanta belleza” (1559-1663). Con ello, alude “a una mujer que se afeitaba y estaba hermosa”. Un fragmento atribuido a Bartolomé Leonardo de Argensola, y su hermano, Lupercio Leonardo de Argensola, cronista del reino de Aragón. La trampa que ausculta la belleza, en connivencia con los ministerios del amor, desnuda la relación entre copia y simulacro. Un efecto de la cosmética que, al mismo tiempo, retoca y trastoca lo real. En el límite de la herida narcisista,  existe un cauteloso engaño del sentido, que nos lleva a pensar en la pulsión de simulación, ya que crea una ilusión que aparenta una presencia verosímil (“lo real”). Comparecemos a la decadencia de la mentira. Tras la muerte completamente inesperada de un amigo, Expósito exclamó,“¡No hay derecho a morirse a los 21 años!”.

Mauro Salazar J. / Goyeneche y Expósito. Sin fe, ni maquillaje

Estética, Filosofía, Música

Porque ese cielo azul que todos vemos, ni es cielo, ni es azul. Lástima grande que no sea verdad tanta belleza”. Lupercio de Argensola (1559-1663).

La elasticidad del “contrato tímbrico” de Roberto Goyeneche hace de su voz (glotis) un “medio y una “mediación” en la producción de sentidos y figuraciones de lenguaje. Una máquina especular que, en los años 70’, detonó agenciamientos semánticos y expresivos en temporalidades que combinan pulsaciones, articulaciones, momentos intersticiales y dinámicas rítmicas.

Mauro Salazar J. / Pugliese Sforzato. La comunidad sensitiva

Estética, Filosofía, Política

a nuestros heraldos.a esa horrible condición de lo humano que nos confisca días posibles…

Durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón (1946-1952) Osvaldo Pugliese (1905-1995) fue proscrito porque su “lira popular” no encuadraba en los moldes de la institucionalidad peronista. La policía hacía ronda en los espacios recreativos que eran -mayoritariamente- “pueblos de tango”, clubes de filiación pugliesiana. En cierta ocasión un comisario le mostró la orden oficial emitida desde la presidencia, y rezaba así: “El señor Osvaldo Pugliese está inhibido de trabajar en el orden nacional”. Eran tiempos donde la ausencia de Pugliese en la orquesta se expresaba con un clavel rojo sobre el piano. Todo en señal de respeto. La policía en la puerta prohibiendo la actividad de la orquesta. Bajo el gobierno de Perón, se esgrimía “una orden y comunicación…. Usted no puede trabajar en ninguna parte del país”.  Pugliese denunciaba el abuso de las casas discográficas, preservando los derechos de sus músicos, al punto que ello se expandirá a la instrumentación como una cooperativa. A poco tiempo ocurrió lo mismo bajo el gobierno de Arturo Frondizi (1958). Contra todo, impuso un “lenguaje comunitario-expresivo” en las formas rítmicas de una orquesta que no aceptaba “solistas”, salvo a condición de contribuir a mejorar el “acento” de una cooperativa evolucionista que evitaba toda “figura patronal”, evitando los «narcisismos del yo».

Mauro Salazar J. / Argentina 1900. Inmigración y derrames identitarios

Estética, Filosofía, Música, Política

“Me llamo Roberto Arlt, nací en una noche del 1900, bajo la conjunción de los planetas Saturno y Mercurio. Me he hecho solo. Mis valores intelectuales son relativos, porque no tuve tiempo para formarme. Tuve siempre que trabajar, y en consecuencia soy un improvisado o advenedizo de la literatura”. Confabulaciones.

¿Cuál era el futuro astral que prometía el 1900? Un liminal ensayo de Beatriz Sarlo (1989) desliza las huellas de una escritura que rastrea -sin afanes iniciáticos- una entrañable pérdida de sentido en una ciudad de “rostros desfigurados”, incognoscibles. Una comunidad sin reparto de los afectos. Comunión “de individuos y no de ciudadanos”, concitando a Borges. Bajo el fin de siècle pululan personajes -bastardos- sin destino que padecen la intraducibilidad de la experiencia en la hipérbole arltiana. La convulsionada porteñidad desactivó las fronteras entre géneros masivos y literatura culta. Con todo, las vanguardias literarias y estéticas fueron lanzadas a descifrar el mapa urbano de los 20′ y 30′ -Siglo XX- y las letras se debían a una nueva economía cultural. Todos los sucesos confluyeron en un excedente de sentidos, etnias, razas, símbolos, y lenguas sin enraizamiento. El juego de voces aparece indisolublemente ligado a la modernización del país hacia fines del siglo XIX. Una ráfaga de acontecimientos agravó las “estrategias de la mezcla”. El fondo material de la “modernidad periférica” (1989), alude a una geografía experimental donde ingresan al puerto trasandino, más de cuatro millones de inmigrantes (7 de cada 10 ciudadanos son extranjeros). Tal tráfago transcurrió en el marco del Yrigoyenismo, “perturbando” cualquier univocidad del lenguaje, asediando cuestiones de “identidad nacional” frente a un collage de mestizajes (1890-1930). “Nuestra ciudad se llama “Babel”, escribe Borges en 1925. Las «interferencias lingüísticas» fomentaron una lengua desgarrada e inestable que precipitó una inclemente «debacle idiomática» que “amedrenta” la conformación moral del Estado.