¿Quiénes son los justos? ¿Qué significa ser justo? Ciertamente no se trata de una cualidad de un sujeto, de un atributo de este o aquel hombre, de esta o aquella mujer. La justicia —ha escrito Benjamin— es un estado del mundo, es una dimensión del ser, no de la voluntad o de la intención. Justas son las cosas, decía Spinoza, cuando las ves no en un cierto tiempo o en un cierto lugar, sino cuando las ves en Dios. Por eso la justicia es algo que no puedes nunca tener, sino solo contemplar. Y, sin embargo, cuando ves las cosas como son en Dios, el ser flor de esa flor, el ser sonrisa de esa sonrisa, el ser inocente de ese inocente, entonces sientes una exigencia a la que no puedes sustraerte, una exigencia que no te pide ni te manda nada, sino que actúa en ti más allá de toda voluntad o de toda intención —es así, y no hay nada más que hacer. No olvidaré jamás las palabras de una muchacha que formaba parte de una organización de la resistencia en un país ocupado por los nazis. Había sido arrestada y torturada y no había hablado. Cuando fue liberada, los compañeros querían celebrarla como a una heroína, le decían que si había logrado soportar la tortura era por la fuerza de sus convicciones políticas, por su fidelidad a la causa y similares tonterías. Pero ella movía la cabeza y decía solamente: no, lo hice porque así me gustaba, por capricho. Había visto la justicia, había sentido una exigencia que la superaba por todas partes, pero no había pensado un solo instante en ser justa, en que la justicia pudiera pertenecerle. Si solo hubiera creído en la justa causa, pero no hubiera visto la justicia, habría cedido a la tortura, habría hablado.
Justicia
Dionisio Espejo / Nuestras verdades y las de los otros. De Nietzsche a Derrida
Estética, Filosofía, Política1. Contextos discursivos
El trabajo de la reflexión estética sobre el estatuto de la ficción, especialmente en el ámbito anglosajón, reducen la experiencia artística al marco psicológico. En ese contexto, la verdad se limita a nombrar una relación entre el sujeto, sus emociones y el objeto. De igual forma, todo el problema metafísico suscitado por la ficción artística y su inserción social e histórica se reduce a un compromiso individual. La apariencia y la exterioridad son interiorizadas. Sin embargo, no podemos considerar el concepto de verdad únicamente desde una perspectiva individual y psicológica. Sabemos que la verdad o la mentira solo pueden evaluarse dentro de un determinado marco o contexto social. Ahora bien, considerar que la verdad es una construcción social no implica que cada quien tenga «su verdad». Sí, la verdad es una construcción, pero social, no meramente psicológica, aunque también podamos reconocer que cada psique posee una determinada «voluntad de verdad» (Foucault). Nietzsche nos explica con detalle cómo se fabrica ese consenso que llamamos verdad: su estatuto lingüístico, su carácter conceptual como mera transposición de una serie de impulsos nerviosos y, en definitiva, su origen metafórico. Se trata de un cierto nominalismo nietzscheano, cuyo fundamento genealógico nos sitúa ante una posición originaria del acto de nombrar, que nunca es literal: el nombre nunca es el de la cosa en sí, sino una convención que atribuimos a la cosa.
Andrew Haas / ¿Qué es justicia?
Filosofía, PolíticaFuente: thephilosophicalsalon.com
Cuando George Floyd fue asesinado, empecé a enseñar Espectros de Marx, de Derrida. Puede parecer una elección extraña, pero el texto nos permitió plantear tres cuestiones sobre la justicia, sobre todo si lo más chocante de un hecho tan chocante es que no es tan chocante.
En primer lugar, ¿cómo podemos tomar una protesta bajo el lema «Sin justicia, no hay paz»? Segundo, ¿cómo podemos escuchar las palabras de Floyd: «No puedo respirar»? En tercer lugar, ¿cómo podemos entender su llamada final a su «Mamá»?
La primera pregunta nos permite ver que «No justice-No peace» podría significar que hasta que no nos den justicia, no habrá paz. Por tanto, si nos das justicia, te daremos paz. Porque, esta es la comprensión tradicional de la justicia como venganza o retribución, el intercambio igual o equivalente de un ojo por un ojo, o un ojo por una pena justa, es decir, la satisfacción de la corrección de un mal, que reequilibra la balanza, rearmoniza la sociedad, pone un mundo desajustado de forma segura de acuerdo con la ley.
Xabier Insausti Ugarriza / Adorno entre Hegel y Beethoven
Filosofía, MúsicaAdorno y Horkheimer pretendían volver a pensar la Dialéctica de la Ilustración. Para ello Adorno parte de Hegel pero también de Beethoven. Sobre el compositor pensaba escribir un libro en el que la vinculación entre belleza y justicia queda muy clara. El libro quedó pospuesto, pero el abundante material que recopiló Adorno ha llegado hasta el presente ofreciendo multitud de ideas para el futuro. Para un futuro que ha de ser construido, no solamente pensado.
