Cierto, en la versión original de «Charlie y la fábrica de chocolate», los Oompa Loompas eran «pigmeos negros», pigmeos negros que Willy Wonka traficaba desde «lo más profundo y oscuro de la selva africana». Eso fue en 1964 y diez años después, en 1973, el propio Roald Dahl cambió la apariencia de aquellos seres para convertirlos en pequeñas criaturas fantásticas. Ahora Dahl ya no está entre nosotros y quienquiera que sea el encargado de las nuevas ediciones de sus libros ha decidido introducir algunos cambios en los textos de uno de los escritores más queridos y leídos de los últimos 50 años. No he utilizado deliberadamente la especificación «para niños». Las brujas», «El GGG», «Los hombres sucios», «Matilda», «Charlie y la fábrica de chocolate»: me parece que más o menos todos hemos leído sus libros de niños y los que no -como yo, por ejemplo- los hemos recuperado luego de adultos, encontrando en ellos todavía un cierto gusto inmutable, tanto estético como literario. Al margen del alboroto que suscita esta operación, no podemos sino sentirnos aliviados por la centralidad que lo que se define como «literatura infantil» ha asumido finalmente en los últimos años para distinguirse de otras literaturas, de la alta literatura. Y por eso hasta Salman Rushdie tuiteó contra la decisión de la Roald Dahl Story Company -la empresa propietaria de los derechos del autor- y Puffin Books -la editorial de los libros de Dahl-, calificándola de «censura absurda». Desde 2021, Netflix ha adquirido la totalidad de la ‘Dahl company’: no hace falta comentarlo, la edición también es un negocio, la industria del libro también es un negocio. Es inútil gritar escándalo: bastan algunas reflexiones.
Literatura
Tariq Anwar / ¿Qué hace usted?
LiteraturaAtentos, que preguntaré por las prácticas. No las buenas prácticas ni las malas prácticas. Por las prácticas. Es decir, ¿qué hace usted? Bien, no debo meterme en su vida privada, pero es que su vida hace tiempo no es privada, si es que alguna vez lo fue. Entonces, me meto nomás y le pregunto ¿que hace usted? Si exige que no me concentre tanto en el individuo, porque ya sabemos lo odioso que es exigirle a seres atomizados que hagan algo, cuando en realidad debiese ser la comunidad, el Estado o que se yo, formulo, entonces la pregunta de nuevo, teniendo los cuidados del caso ¿Qué hace usted en tanto parte de algo que no es sólo usted?
Juan Manuel Rivas / Cómo abordar un artefacto mágico: los poemas como designios. Reseña sobre “Poemancias”, de Micaela Mendoza y Adrell Romero
LiteraturaComo definir la crispación de la marea cuando el viento dibuja su suave ondulación o como cincelar la madera reblandecida por la humedad del tiempo siniestro. Hay cosas que no se pueden describir tan fácilmente. “Poemancias” (2020, Editorial Perro Negro: Bolivia), de las poetas y transmutadoras Micaela Mendoza, boliviana, y Adrell Romero, mexicana, es a todas luces un libro oracular, un poemario de alcances proféticos y que funciona como tarot, donde cada carta unge al poema al lugar que siempre ha debido tener: un designio procedente de las profundidades del alma. Si bien el concepto de la obra transita por las mancias propias del devenir mágico, también quedan de manifiesto temas propios del mundo conocido de las autoras. Es extravagante señalar que este proyecto comenzó por vía mántica, pero así lo expresa una de sus autoras, Micaela Mendoza, quien habita las alturas de Bolivia y agrega que este juego de puertas se inició a través de una conexión astral con Adrell, la otra autora, quien vive en México: “Comenzamos a tirar las cartas a distancia y a hacer rituales y después a realizar el estudio de los símbolos y de ahí fueron saliendo los poemas”. Asimismo, se unió a esta aventura la diseñadora y taromante Carla Spinoza, quien proveyó de surrealismo y arte al proyecto. Según agrega Mendoza “el proceso fue detallado, largo, contemplativo y lleno de ceremoniosidad, pero el resultado vale la pena puesto que hace su ciclo vital en las manos de cada persona, es un oráculo literario finalmente”, sentencia la poeta.
Guillermo Enrique Fernández / En torno a la lectura de A la caza del animal que no se oculta de Ramón Guzmán Rallimán
LiteraturaEstamos como lectores y lectoras a la caza del animal que no se oculta, la palabra se transforma por una letra en casa, una casa para siempre, no sabemos si entramos a la casa o es la casa de la cual no hemos podido salir y no lo sabíamos, o no queríamos reconocer como casa. Una casa que no cobija, sino que es inhóspita, como el mundo, la historia.
Álvaro Luque Amo / Coraje de la verdad y escritura autobiográfica en «La muerte del padre» de Karl Ove Knausgård
Filosofía, LiteraturaEl siguiente trabajo analiza el carácter autobiográfico de La muerte del padre, obra de Karl Ove Knausgård. Partiendo de las tesis de Manuel Alberca y Michel Foucault, se puede interpretar esta obra como un texto que se ajusta al concepto establecido por Lejeune, relacionado con el pacto pragmático entre autor y lector, para la definición de autobiografía. A ello se le añade la posibilidad de emplear la idea foucaultiana del coraje de la verdad para establecer una diferenciación entre las etiquetas de autobiografía y autoficción, que se llevará a cabo a partir del análisis de La muerte del padre.
Joaquín Pérez Arancibia / Sobre la levedad
LiteraturaNotas sobre Relatos menores, de Aldo Bombardiere Castro, Editorial Luna de Sangre, Santiago, 2017.
Sin embargo, no lo hicimos.
Para nosotros no era necesario eso;
se daba por entendido. (13)
Y mientras te ibas a atender otra mesa nos levantamos
junto a papá al mismo tiempo que me hundía en lo más secreto
de mis vergüenzas. (25)
Pero te sorprende más aún que te veas a ti mismo
pudiendo ver allí un trozo de carne que se pudre paulatinamiente.
[…]
Sientes un horror fascinante de que toda la existencia sea cierta
pudiendo existir la nada en su lugar. (41)
1. Relatos menores son hebras de una significativa miseria interna, en donde cada sujeto retratado, por algún motivo de misterioso origen, retiene en sí una gran silbatina de opacas emociones, que obligan a quedarse donde cada uno está sin ejercer mayor presión al destino cada vez más advenedizo. Son sujetos de horizontes escuetos, planos y sin mayor relieve, de corta distancia, en donde a lo mucho puede verse un angosto sendero que lleva a un estado de mejor calidad al actual.
