Alexis Donoso G. / Señales que precederán al fin del mundo de Yuri Herrera

Literatura

La tendencia a reducir esta novela, por un lado, a cumbre de la literatura de frontera, y por otro, a dos temas fundamentales del subgénero narconovela como son la migración y el narcotráfico, no aporta para extraer un mayor rendimiento de la misma en cuanto a la obtención de significados distintos, al contrario, empobrece el proceso de análisis entrampando y clausurando sus posibilidades de interpretación. Por tanto, es necesario ofrecer una lectura distinta que pueda aportar una salida hacia nuevos sentidos que enriquezcan de este modo la experiencia de la lectura de lo que Yuri Herrera (Actopan, 1970) propone y describe.

Guillermo Enrique Fernández / En torno a la lectura de A la caza del animal que no se oculta de Ramón Guzmán Rallimán

Literatura

Estamos como lectores y lectoras a la caza del animal que no se oculta, la palabra se transforma por una letra en casa, una casa para siempre, no sabemos si entramos a la casa o es la casa de la cual no hemos podido salir y no lo sabíamos, o no queríamos reconocer como casa. Una casa que no cobija, sino que es inhóspita, como el mundo, la historia.

Luis Barrientos Lagos / De poetas y críticos, armados hasta los dientes

Literatura
Sobre Molina, de Guillermo Enrique Fernández, Editorial Desbordes, Santiago, 2022.

Habérselas con “Molina, la literatura chilena soy yo” de Guillermo Enrique Fernández es habérselas con un poema cíclico, signado por un asunto indefectible en una seguidilla de fragmentos o segmentos sobrada y compulsivamente discursivos, esto es, que se configuran al

modo de una peroración o una textualización de cariz raciocinante. El mega/asunto que recorre el rosario de fragmentos aglutinados en esta obra es un personajillo sui generis que los escritores de la generación del 50, entre otros, sindican devocionalmente como un gurú y un admirable adalid. Se trata de Eduardo Molina Ventura, lector voraz e impenitente, de monstruosa erudición, según indican sus testigos y secuaces. Por lo demás, un dandy dedicado sin restricción al diletantismo y al entrometimiento en todo ámbito de la cultura. Últimamente, un hombre de letras hasta el tuétano, al parecer insuflado de una irrestricta disponibilidad de ocio, hablantín comensal y contertulio hechizante de la vinosa y mítica bohemia de la generación ya mencionada.

Aldo Bombardiere Castro / Nunca he leído a Averroes

Filosofía

-Si bien no soy especialista en el autor, pienso que…

¿Adónde apuntaría el tono de esta frase preventiva? ¿Lo haría hacia la legitimidad que el autor y sus comentaristas (la autoridad de una tradición) impondrían sobre la lectura de un libro, sobre la experiencia de pensar e imaginar gracias a un libro? En cuanto lectores, ¿hemos sido lo suficientemente agudos a la hora de luchar contra el orden disciplinar, contra las órdenes ordenadas por las disciplinas y los relatos que a ellas estructuran y las coordenadas con que diagraman la vida? ¿Por qué nos tiembla la mano incluso cuando acariciamos nuestra participación en lo que amamos, nuestro extravío en lo que amamos y nos da qué pensar? ¿Cómo puede ser posible que al momento de un erotismo inconfesable y sin deuda, nos embargue la vergüenza de no sentirnos apropiados para pensar-amar la potencia imaginal que (se) abre (junto a) un autor, que se filtra a través de un autor cualquiera? ¿Acaso esto no se debe a que también nos creemos autores de nuestras palabras, y que esas palabras son nuestras y, por ende, vienen a hablar por nosotros, por nuestra supuesta esencia e identidad? Al menos por un par de horas al día, ¿dejaremos de ser tan cómodos o cobardes? ¿Nos atreveremos a soltar la autoría que se escapa de nuestras palabras, especialmente de nuestras palabras en referencia a un autor de referencia, especialmente de nuestras palabras que al atestiguar un carácter no-especialista sólo idolatran la misma especialización de la cual, con falsa humildad o con solapada envidia, nos consideramos dignos e indignos? ¿Estamos dispuestos a des-apropiarnos de las palabras que nuestra boca reproduce, estamos dispuestos a contemplar el abismo de una boca monstruosamente abierta, origen sin fondo ni fundamento, que deroga la falacia del dentro y el afuera, de lo propio y de la apropiación?

Joaquín Pérez Arancibia / Sobre la levedad

Literatura

Notas sobre Relatos menores, de Aldo Bombardiere Castro, Editorial Luna de Sangre, Santiago, 2017.

Sin embargo, no lo hicimos.
Para nosotros no era necesario eso;
se daba por entendido. (13)

Y mientras te ibas a atender otra mesa nos levantamos
junto a papá al mismo tiempo que me hundía en lo más secreto
de mis vergüenzas.
 (25)

Pero te sorprende más aún que te veas a ti mismo
pudiendo ver allí un trozo de carne que se pudre paulatinamiente.
[…]
Sientes un horror fascinante de que toda la existencia sea cierta
pudiendo existir la nada en su lugar. (41)

1. Relatos menores son hebras de una significativa miseria interna, en donde cada sujeto retratado, por algún motivo de misterioso origen, retiene en sí una gran silbatina de opacas emociones, que obligan a quedarse donde cada uno está sin ejercer mayor presión al destino cada vez más advenedizo. Son sujetos de horizontes escuetos, planos y sin mayor relieve, de corta distancia, en donde a lo mucho puede verse un angosto sendero que lleva a un estado de mejor calidad al actual.

Gerardo Muñoz / Felicidad en separación

Filosofía

Sobre Averroes intempestivo. Ensayos sobre intelecto, imaginación y potencia, Rodrigo Karmy Bolton; Benjamin Figueroa Lackington y Miguel Carmona (eds.), DobleAEditores, Santiago, 2022

¿Por qué volver Averroes en nuestro tiempo? Se pudieran enumerar muchas razones, alguna de ellas de justificación de corte universitaria o histórica. Averroes porque quiero aprender del mundo árabe medieval sin teleologías historicistas. Averroes porque es un nombre intermitente en los textos que leemos y discutimos. Averroes porque convoca, pero también hay bastante más. Decir Averroes sigue siendo nombrar uno de los márgenes de la tradición filosófica occidental, aunque también es cierto que marginados hay y siempre habrán muchos; y, sin embargo, nos seguimos ocupando de Averroes y no de los otros que en realidad no interesan. Sin embargo, es probable que no seamos nosotros los interesamos en Averroes, sino el viejo comentador quien permanece como una sombra insondable que acecha a todo pensamiento y reflexión atenta. Por eso es por lo que tienen razón los editores del excelente volumen colectivo Averroes intempestivo (Doblea editores, 2022) al decir que el averroísmo es un espectro que recorre la imaginación a pesar de carecer de una arquitectónica sistemática de conceptos morales, políticos, u ontológicos. Aunque es gracias a esta misma razón que el averroísmo sobrevivió a lo largo de siglos, tras su exilio de la universidad medieval, en el extrañamiento lingüístico de la poesía, como señalan Agamben & Brenet en Intelletto d’amore (Quodlibet, 2020).