Julio Cortés Morales / “Los perros andan sueltos”: Lucy Oporto y el lumpenfascismo

Filosofía, Política

Uno de los libros más profundos sobre la vigencia y mutaciones del fascismo en la postdictadura chilena es el de Lucy Oporto Valencia, “Los perros andan sueltos. Imágenes del postfascismo”1.

El título está tomado de una conversación sostenida entre Francisco Javier Cuadra, secretario general de Gobierno, y Sergio Marras, un periodista de la revista opositora APSI, justo después del atentado frustrado contra Augusto Pinochet el 7 de septiembre de 1986. Ante los intentos de secuestro del director de la revista, Marcelo Contreras, Marras se contactó con Cuadra, quien le confirmó que el decreto de detención que esgrimían los agentes a bordo de dos vehículos sin patente eran falsos, y agregó: “Desgraciadamente, en momentos como éstos el Gobierno pierde el control y los perros andan sueltos”. Es curioso que un personero civil de la “dictadura cívico-militar” admita algo así, pero en efecto, los perros sueltos de la Central Nacional de Informaciones asesinaron en pocas horas a cuatro personas, militantes de partidos de izquierda, en represalia por los cinco escoltas que resultaron muertos en el Cajón del Maipo. Los “valientes soldados” que se salvaron de la muerte en esa emboscada del Frente Patriótico Manuel Rodríguez lo lograron por la vía de salir arrancando y saltar al barranco.

Mauro Salazar J. / El Silencio, un residuo ético de la comunicación

Filosofía, Política

a Rodrigo Karmy, quién nos conminó a pensar la revuelta del pensamiento, sin el demiurgo de los indicadores.

Una de la materias que la ensayista Manuela de Barros (París 8) ha interrogado en catálogos y textos críticos es el silencio. En la era del Antropoceno se trata de una noción mucho más expansiva y fructífera que su reducción a la ausencia de sonido. Como teórica de las artes, ha descifrado su polisemia -desmasificando sus usos- que van desde un monasterio en contraste con el bullicioso urbano o los efectos vitriólicos de la industria del espectáculo. “Trotsky gritó después de un discurso vitriólico: ‘¡Matemos a los burgueses!’.

Gustavo Yañez González / Sobre Sociología de la masacre. La producción social de la violencia de Manuel Guerrero

Filosofía, Política

Guerrero Antequera ofrece una analítica para sondear cómo se produce socialmente la violencia política, en particular la que emana desde el Estado o lo que el sociólogo denomina «detentores del poder», hacia grupos con menor capacidad de fuerza.

Una distinción conceptual que atraviesa parte importante del manuscrito es la que queda establecida entre «violencia eliminacionista» y «violencia disuasoria». La primera tiene como objetivo la destrucción (hasta la extinción) del grupo categorizado como rival. La segunda utiliza la violencia para controlar el modo de actuar del enemigo. Así, la violencia que busca eliminar el enemigo es concebida como un fin en sí mismo, pero en el caso de la de tipo disuasoria constituye un medio para el fin que es el control. De este modo, según la apuesta ofrecida por Guerrero, el Golpe de Estado cívico-militar de 1973 en Chile y lo que de ahí en adelante aconteció, desplegó una mixtura entre ambos tipos de violencia. Por un lado, se intentó eliminar a los grupos que el régimen dictatorial concibió como representantes del amplio espectro izquierdista que amenazaban con impedir el retorno al orden (el de un Estado burgués), esa intención de retornar a un mundo pre marxista que la Junta Militar indicaba como la finalidad de su violencia. Por otro lado, empleó una serie de estratagemas (como los bandos radiales, por ejemplo) para disuadir a la población no izquierdista de abstenerse de realizar acciones en favor de los grupos alzados que intentaban elaborar una respuesta al Golpe de Estado.

Rudy Pradenas / Posdemocracia. Apuntes para una genealogía del odio a la democracia en Chile

Filosofía, Política

Breve historia del odio a la democracia

En las siguientes páginas intentaré esbozar la hipótesis que señala que, en Chile, a partir del fin de la dictadura, se ha configurado un régimen gubernamental que puede ser caracterizado como posdemocrático. Esto es, un tipo de gobierno que, sin ser abiertamente autoritario o dictatorial, ha producido una serie de dispositivos destinados a la pacificación y la neutralización permanente de la política del demos, es decir, de la potencia matricial de la democracia.

Mauro Salazar / Cuatro años después. La revuelta en post-hegemonía (Más allá del malestar)

Filosofía, Política

1.f. Anomia, aquel pacto de las mercancías mediáticas que naturalizan el sentido común. 2. f. Anomia, un significante corporativista capaz de bloquear los flujos de metaforicidad en sus apareceres litigantes. 3. f. Anomia, un dispositivo que neutraliza los cuerpos monetarizados del “malaise”. 4. f. Anomia…recurso para restaurar el credencialismo globalizador como índice celebratorio.

Hoy nuestros expertos neoconservadores, liberales y progresistas, condenan la falta de articulación hegemónica de la insurgencia 2019, su lirismo interdicto, licencias poéticas e inusitado barbarismo. Y aunque obesas, es muy necesario abrazar tales críticas, por cuanto el demiurgo de la hegemonía busca articular voluntades colectivas, trayectorias y anudar coaliciones heterogéneas (“lo político”). Pero el Daimón del 2019 -sin fetiches y lejos de toda filosofía redentora- fue un golpe de desigualdad que develó las anorexias de nuestros rectorados y oligarquías académicas para descifrar -curatorialmente- las insubordinación de los cuerpos. De paso, quedó en evidencia el estado de los arribismos mediáticos amañado por las tribunas editoriales. En suma, la ráfaga de sucesos, desnudó diferencias irreversibles con la modernización como índice de progreso. Las economías del conocimiento -mainstream- no fueron capaces de proveer un marco interpretativo ante la caída de la episteme transicional, salvo su poderío factual.

Aldo Bombardiere Castro / Nosotres, les neoliberales

Filosofía, Política

Al cierre de la última mesa de La comuna planetaria, conferencia internacional de conversaciones críticas realizado en la Universidad de Chile durante la semana pasada, Jaime Bassa, ex vicepresidente de la frustrada Convención Constitucional, deslizaba un gesto. Por medio de una pregunta, cuya enunciación es tan clara y directa como profundo y pausado su sentido, invitaba a reflexionar a la diversidad de fuerzas de izquierda. Dicha pregunta consiste en lo siguiente: ¿Cuán neoliberales somos?