Una nueva campaña de reclutamiento apareció en los campus universitarios de élite de Estados Unidos el pasado abril. En escuelas como Carnegie Mellon, Cornell y Penn, los carteles pegados en las paradas de autobús, con fondo negro, lanzaron una inquietante advertencia: «ha llegado el momento del ajuste de cuentas para Occidente», antes de acusar a la mayoría de las empresas tecnológicas de no considerar el «interés nacional» cuando deciden «qué debe construirse». Por el contrario, Palantir, el contratista de defensa especializado en análisis de datos y responsable de esta campaña de reclutamiento, declaró que no se limita a construir productos tecnológicos «para garantizar el futuro de Estados Unidos», sino, de hecho, «para dominar».
Donald Trump
Maurizio Lazzarato / La guerra comercial contra China
Filosofía, PolíticaPost scriptum a ¡Armarse para salvar el capitalismo financiero!
La «guerra» contra China aúna las estrategias de las diversas administraciones estadounidenses que se han sucedido. El país asiático, al menos desde Obama, es considerado el enemigo absoluto del «mundo libre y democrático». Occidente, el del hombre blanco, tras la derrota estratégica sufrida ante Rusia, continúa su violento declive declarando la guerra «comercial» a China, a los BRICS y al sur global. Las barreras aduaneras introducidas por Trump golpearán no solo a los países a los que se imponen, sino quizás, de manera aún más radical, a los propios Estados Unidos. Son una verdadera jugada arriesgada. Si Trump fracasa, acelera notablemente los tiempos del declive y podría conducir:
Rodrigo Karmy Bolton / El nudo del mundo
Filosofía, PolíticaPalestina es el nudo del mundo. El lugar en el que éste se ahorca, sitio baldío donde la respiración se corta. Si el reino de la fuerza se ha tomado el planeta, devorándolo de un zarpazo, es precisamente porque tal fuerza arrasa ante todo a Palestina. La cuestión de fondo es que Palestina porta consigo el genocidio consumado por décadas en virtud de la colonización sionista donde el derecho internacional ha quedado en suspenso hasta implosionar como ocurre en la actualidad.
Netanyahu viaja por Europa ahora. Pasea por varios países que le acogen con total normalidad, a pesar, que todos esos países se debían a la obligación de llevar al asesino a la Corte Penal Internacional. Hubiera sido Putin todo habría cambiado. Pero Israel goza de impunidad, lo sabemos. El punto no es solo eso sino, además, en virtud de la intensificación de la nakba bajo la forma genocida, en Israel tiene lugar la implosión del marco liberal clásico que triunfó en la Segunda Guerra Mundial, cuestión que se expresa en el permanente triunfo de la ultraderecha proveída del fundamentalismo religioso remitida a las capas militaristas israelíes, durante las últimas décadas.
Gerardo Muñoz / El aflorcerer por la palabra
Filosofía, PolíticaPlenario sobre Mahmoud Khalil en Manhattan en la noche del sábado 22 de Marzo. Se me ocurre describirla, al vuelo, como una experiencia agridulce y detallista, aunque con eso decimos poco. Sabemos que el detalle expone la tentación de invocar plenamente a la figura ausente. Si al mundo hoy le falta la especie humana en su conjunto, aquí nos falta un hombre: falta Mahmoud Khalil entre nosotros. Este era el pathos subyacente a las previsibles consignas que todos sabemos. Buscar y anotar el detalle que reverbera entre nosotros, eso pensé desde el fondo y ahora lo sigo pensando. Hace unos meses solo cierto milieu del Upper West metropolitano sabía de Mahmoud Khalil, o había podido escuchar su voz durante las acampadas propalestinas en Columbia University. En su capacidad de detalle que ha astillado la totalización en la que nos encontramos, el nombre de Mahmoud Khalil nos da entrada a todo lo que nos falta. Divagar es promover una enunciación de pequeñas ruinas: falta Mahmoud Khalil, falta Palestina, faltan esos otros, recordados en la carta de Khalil, que pueblan los oscuros calabozos a la espera de una deportación sin proceso en el país de la “Originalist Constitution”.
Gerardo Muñoz / Delación e invaginación social en Estados Unidos
Filosofía, PolíticaEn la noche del sábado 8 de Marzo, agentes del Homeland Security arrestaron en una operación nocturna al estudiante de posgrado Mahmoud Khalil sin presentar una orden de arresto ni una clara acusación; en efecto, fue retirado de su hogar por haber participado en las protestas contra la guerra en Gaza que tuvieron lugar en la Universidad de Columbia durante la primavera del pasado año. El desbordamiento que no tuvo lugar durante los friendly encampments de campus en el mes de Abril de 2024, ahora lo efectúa los propios aparatos del poder en un claro espíritu revanchista y de acentuada vocación de escarmiento público, como quedó patente con un miserable tweet de Marco Rubio. Esta iniciativa desplegada por el Departamento de Justicia en colaboración con la organización de deportación de inmigración (ICE) bajo el apotegma de “Catch and Revoke” (“Capturar y Revocar”) deja constancia de la orientación hacia la cacería que mueve hoy a la eficacia de los poderes públicos sobre el tejido social. El cercado del perímetro del campus universitario que podíamos ver con cierto espasmo durante las protestas ahora se extiende, manzana por manzana, cuerpo contra cuerpo, a lo largo del espacio metropolitano. Así, no es un hecho circunstancial que el arresto haya tenido lugar en un edificio de viviendas fuera del campus con una exactitud quirúrgica en tiempo y espacio. Y no se trató exclusivamente de un arresto, sino de desnudar a un ciudadano de su propia investidura: revocar una ‘green card’ (permiso de residencia a extranjeros), así como una vez ganada la stasis contra los bárbaros illegals se intentará fallar contra la natalidad ciudadana anclada en el ius soli y garantizada en la Enmienda Catorce de la Constitución.
Alberto Toscano / El liberalismo nos costará la Tierra
Filosofía, PolíticaLa rotunda derrota de Kamala Harris en las urnas, y lo que tanto Benjamin Netanyahu de Israel como Viktor Orbán de Hungría aclamaron como un histórico retorno político, acaba con cualquier esperanza de que el ascenso planetario de la política reaccionaria sea un fenómeno pasajero. Una campaña que celebraba su incondicional continuidad con el Partido Demócrata de los Clinton, Obama y Biden se derrumbó ante un candidato que se inclinó hacia las acusaciones de fascismo con aún mayor entusiasmo que en sus dos últimas campañas: llamando a que los rivales sean disparados en la cara, jugueteando con la dictadura y, sobre todo, anunciando deportaciones masivas de inmigrantes como su política principal. La inminente hoguera de derechos y beneficios sociales trazada por el Proyecto 2025 no desencadenó suficiente resistencia en las urnas. Tampoco lo hizo la supuesta afición de Trump por los generales de Hitler o el carnaval de vulgaridad racista en el Madison Square Garden.
