Alberto Toscano / El Eje del Caos. Hacia una violencia sin fin en Oriente Medio

Política

La guerra contra Irán que Israel y Estados Unidos lanzaron el 28 de febrero con la «decapitación» del liderazgo del país y el bombardeo de cientos de objetivos militares y civiles —incluida una escuela femenina en Minab, donde 165 niñas y miembros del personal fueron masacrados—, se ha transformado rápidamente en una conflagración regional de consecuencias incalculables.

Debilitado militarmente por la «guerra de los 12 días» de junio de 2025 —cuando Donald Trump había declarado que las capacidades nucleares de Irán habían sido «aniquiladas»— y despreciado por muchos iraníes tras la represión sangrienta de las protestas y revueltas a principios de este año, el régimen iraní aún no ha sido desestabilizado por la pérdida de su guía supremo, el ayatolá Jomeiní, así como del ministro de Defensa y del comandante en jefe de la columna vertebral militar e ideológica del régimen, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (IRGC).

Maurizio Lazzarato / ¡Combatir la máquina genocida! Repensar el dos, la división, la revolución

Filosofía, Política

¡El neoliberalismo nunca ha existido!

El paso del fordismo al llamado neoliberalismo se produce a través del despliegue de la «potencia de lo negativo», ejercida no por individuos —como querría el liberalismo— sino por Estados, instituciones, monopolios, grupos sociales, partidos políticos, fuerzas militares, etc. La afirmación de un nuevo sistema económico‑político‑militar se realiza ante todo a través de la destrucción: negación de las clases tal como habían salido de la Segunda Guerra Mundial (tanto las clases revolucionarias del Sur del mundo como las comprometidas en luchas más reformistas, pero también las clases dominantes de inspiración keynesiana); negación de los dispositivos económicos de los «treinta años gloriosos» (el funcionamiento de la moneda, del salario, del welfare, de los servicios públicos, etc., según los principios keynesianos); negación de las instituciones de aquella época, en particular de la democracia, juzgada incompatible con el capital; negación de la cultura del «compromiso» instaurada en la posguerra.

Solo recordamos aquí algunas fechas «simbólicas» (y los acontecimientos que se les vinculan) de este proceso al mismo tiempo de negación y de afirmación, describible como una larga serie de decisiones, amenazas, intimidaciones, chantajes, guerras civiles, imposiciones unilaterales fundadas en la fuerza del imperio estadounidense. A diferencia de la transformación en curso, de la revolución conservadora de los años setenta y ochenta tenemos todos los documentos necesarios para hacer un balance de su desarrollo y podemos constatar fácilmente que se trata de la matriz de nuestro presente.