Mauro Salazar J. / ¿Iliberalismo? La fabricación editorial de lo posible

Filosofía, Política

a Nelly, que hizo del fragmento

una forma política.

Hay palabras que llegan a la política después de haber hecho carrera en las páginas de opinión. «Iliberal» es una de ellas. Su circulación reciente en Chile revela algo más interesante que aquello que pretende describir: muestra cómo una categoría puede transformarse en un recurso editorial, en una contraseña moral y, finalmente, en una tecnología de distinción política. Allí donde debería existir una discusión sobre las transformaciones efectivas del poder, o bien, en democratizar los circuitos institucionales, límites institucionales, relaciones con los intereses privados y sus formas de concentración, aparece una palabra que parece resolver anticipadamente el problema. Se nombra al adversario como «iliberal» y, con ello, se produce una escenografía en la que unos quedan del lado de la democracia y otros del lado de su amenaza.

Giorgio Agamben / El misterio del poder

Filosofía, Política

Es posible leer la segunda carta de Pablo a los Tesalonicenses como una profecía relativa a la situación actual de Occidente. El apóstol evoca aquí «un misterio de la anomia», de la «ausencia de ley», que ya está en acto, pero que no llegará a consumarse con la segunda venida de Jesucristo si antes no aparece «el hombre de la anomia (ho anthropos tes anomias), el hijo de la perdición, aquel que se opone y se ensalza por encima de todo ser que se llame Dios o sea objeto de culto, hasta sentarse en el templo de Dios, mostrándose como Dios». Sin embargo, hay un poder que retiene esta revelación (Pablo lo llama simplemente, sin definirlo mejor, «lo que retiene – cathechon»). Es necesario, por tanto, que este poder sea quitado de en medio, porque solo entonces «será revelado el impío (anomo, lit. “el sin ley”), a quien el Señor Jesús eliminará con el soplo de su boca y reducirá a la impotencia con la manifestación de su venida».

Giorgio Agamben / Creer y no creer

Filosofía, Política

En 1973, escribiendo La convivialità, Illich preveía que la catástrofe del sistema industrial se convertiría en una crisis que inaugurararía una nueva época. «La parálisis sinérgica del sistema que lo alimentaba provocará el colapso general del modo de producción industrial… En muy poco tiempo la población perderá la confianza no solo en las instituciones dominantes, sino también en aquellas específicamente encargadas de gestionar la crisis. El poder, propio de las instituciones actuales, de definir valores (como la educación, la velocidad de movimiento, la salud, el bienestar, la información, etc.) se disolverá de golpe cuando se haga evidente su carácter ilusorio. Un acontecimiento imprevisible y quizás de poca importancia detonará la crisis, como el pánico de Wall Street que llevó a la Gran Depresión… De un día para otro, importantes instituciones perderán toda respetabilidad, cualquier legitimidad, junto con la reputación de servir al bien público».