Gershom Scholem / A propósito de nuestra lengua: una confesión (1926)

Filosofía

Introducción y traducción por Gerardo Muñoz.

Introducción

Escrita en diciembre de 1926 y dirigida a Franz Rosenzweig, aunque recobrada en sus papeles póstumos, este breve texto de Gershom Scholem hoy nos parece profundamente profético. Dejando constancia de su malestar ante lo que ya se asomaba como un descarnado proyecto de ‘nation state building’, para Scholem la política catastrófica nacionalista solo podía entenderse tomando en cuenta la “actualización de la lengua hebrea” que se encaminaba a catástrofes venideras. Acotada a la medida de las exigencias unificadoras del proyecto nacional, el hebreo se despojaba de su dimensión sagrada para integrar la nueva época de nacionalismos lingüísticos bajo el imperativo de una gramática ajena a la posibilidad de los nombres. Al igual que Erich Auerbach quién veía desde su exilio en Turquía el ascenso de una nueva cultura global del esperanto, para Scholem la inserción instrumental sobre la lengua pronto se tornaría contra sus hablantes [1]. Es probable que Scholem no desconociera el breve texto de Franz Rosenzweig «Neuhebräisch?» (Neohebreo) publicado ese mismo año enDer Morgen, el que notaba el asalto de una “neolengua” validada a la fuerza, puesto que la raíz del judaísmo residía en su dimensión espiritual, al margen de todo horizonte del estado nación y del mando político [2]. La nacionalización del hebreo en tanto que lengua viva entonces se transformaba en otro apéndice de la condición nihílica de la modernidad, que además terminaba por abdicar lo más íntimo de un pueblo, el judío, como experiencia exílica permanete; esto es, como remanente en un mundo que tambien es remanente de dios [3]. Visto así, podemos decir que la operación política del Sionismo como ideología nacional tardía no solo consiste en construir una legitimidad territorial pseudomítica, sino que emerge como un dispositivo de secularización que, mediante la destrucción interna de su lengua, intenta trasplantar un fondo teológico al marco de una legalidad regulada por una forma estatal homogénea. Lo que Scholem denomina hacia el final de su texto la “vía apocalíptica” es el sobrevenido de un proceso de erosión ética al interior de una lengua que ahora ha quedado huérfana del don de la experiencia así como de la promesa de redención. La irrupción del mal como única tonalidad intramundana se vuelve proporcional a la pérdida de contacto con la herencia de la lengua a la que hemos sido arrojados. Y como hemos notado en tiempos recientes, ahora podemos ver con claridad que no es una mera coincidencia histórica que la destrucción de Palestina esté teniendo lugar a la par de la destrucción de las lenguas y mundos hacia la configuración de la Inteligencia Artificial [4]. Una lengua a la medida de la fuerza del juicio ha terminado volviendo permanente la catástrofe de nuestra propia destrucción, tal y como hace exactamente un siglo atrás Scholem ya nos había alertado.

Giorgio Agamben / El fin del Judaísmo

Filosofía, Política

No se entiende el sentido de lo que está ocurriendo hoy en Israel si no se comprende que el Sionismo constituye una doble negación de la realidad histórica del Judaísmo. No solo porque, al transferir a los judíos el Estado-nación de los cristianos, el Sionismo representa la culminación de ese proceso de asimilación que, desde finales del siglo XVIII, ha ido borrando progresivamente la identidad judía. Lo decisivo es que, como ha demostrado Amnon Raz-Krakotzkin en un estudio ejemplar, en la base de la conciencia sionista hay otra negación, la negación del Galut, es decir, del exilio como principio común a todas las formas históricas del Judaísmo tal como lo conocemos.

Javier Agüero / Jacques Derrida: el menos judío siempre judío

Filosofía

Traiciona su tradición

Habría en Derrida, como lo sostiene Gérard Bensussan, “una afirmación negativa de sí” (“Le dernier reste”, 2003). Resentimos en su escritura un temblor de circuncisión que se desplaza constatando un cuerpo, desde siempre, mutilado; escindido de alguna manera y condenado a la nostalgia de la suplementariedad desde su nacimiento o, para ser precisos, después de ocho días de nato, tal como lo impone la tradición judía. Serían ocho días en que se vive fuera de cualquier mandato, sin pertenencia y en el vapor de una alianza que aún no es consumada. No obstante, todo se “encarna” pasado este tiempo, imprimiendo en el cuerpo la orden que Dios da a Abraham y que hará posible el pacto:

Rodrigo Karmy Bolton / Lévinas y el sionismo. Notas sobre geopolítica en el pensamiento de Emmanuel Lévinas

Filosofía

El presente texto tiene por objetivo iniciar una reflexión en torno a la vertiente sionista que impregna la problemática de la ética en el trabajo de Emmanuel Lévinas. Nuestra tesis es que 1) el pensamiento de Lévinas es inseparable del sionismo que le acompaña, y 2) que la adopción levinasiana del sionismo constituiría el síntoma que exhibe la inversión del trabajo de su «maestro» Martin Heidegger en la que el discípulo elaboraría una nueva “geopolítica” característica de la época post-Segunda Guerra Mundial.