Rodrigo Karmy Bolton / El gran engaño. La paranoia fascista y su cartesianismo vulgar

Filosofía, Política

Hace un tiempo atrás un extraño grupo apareció en Argentina. Se autodenominan “dinonegacionistas” y su movimiento –comentan– consiste en la negación de la existencia de los dinosaurios. En su primer encuentro “internacional” los dinonegacionistas se reunieron frente al Museo Nacional de La Plata. Su tesis: niegan la existencia de los dinosaurios, tanto como afirman que la tierra es plana y que las ciencias, tal como se las han enseñado desde la escuela, son falsas. Asimismo, el “dinonegacionismo” no desaprovecha el momento para deslegitimar la efectividad de las vacunas. Este movimiento podría ser considerado una simple anécdota si es que no apareciera junto a otros miles de movimientos a nivel mundial ligados al conjunto de fascismos que se han arrojado a la época. Todos estos movimientos no ofrecen más que el apuntalamiento civil del discurso neofascista, impugnando –como otrora lo hicieran los “fundamentalistas” estadounidenses a principios del siglo XX- las teorías científicas, las universidades y el ordenamiento basado en la razón.

J. Dionisio Espejo Paredes / Construyendo enemigos. Motosierras parlamentarias y otras figuras del Anarco-liberalismo totalitario del siglo XXI (II)

Filosofía, Política

19. Pensar, desenmascarar el fetiche

Hoy, como ayer, nos toca desfetichizar la «mercancía Trump», que es solo un icono para un largo listado de satélites nacionales como Milei, Meloni, Bolsonaro, Abascal, Orban…, nos toca neutralizar todo sentimiento, positivo o negativo, que quieren despertar en nosotros. En el mundo en red tiene poder lo que centra la atención de millones de espectadores. Las formas discursivas son decisivas, no tanto las promesas y los programas. Los discursos representan el sentir de un conjunto que los toma por propios, no basta con cambiar los discursos hay que plantearse la fuente de ese sentimiento, no basta con decirles que ese discurso es falso, eso es indiferente porque, para ellos, es verdad que ese discurso expresa lo que ellos sienten, y por lo tanto es verdad, verdad sentida, no proposición verdadera. Por eso de nada sirve que denunciemos que su discurso es metafórico, como metafórica es su guerra, su batalla, metafórico pero no poético. De nada sirve que denunciemos que su cientificismo es banal, que su apología de una nueva verdad oprimida o cancelada es solo la más vieja mentira. Pues ellos, los libertarios, defensores de una libertad que el Estado (social) tiene en peligro no tienen el menor problema en iniciar un plan organizado de censura estatal, sí, ese Estado que tanto deploran, es el que, cuando ellos lo ocupan, comienza suprimiendo y censurando todo aquello que la sociedad y sus individuos libremente producen. Y eso, digan lo que digan, los que lo dicen, eso es totalitario. Ahora no es un partido único como en los sistemas totalitarios, pero es una ideología única, la suya. Como el viejo judaísmo que se creyó el único pueblo elegido, o el nazi que creyó en la superioridad de su raza, ellos creen la mixtura y diversidad daña su concepción de la sexualidad, la familia, la nación…Ese es su peligroso totalitarismo.

J. Dionisio Espejo Paredes / La destrucción de los consensos. Motosierras parlamentarias y otras figuras del Anarco-liberalismo totalitario del siglo XXI (I)

Filosofía, Política

El texto critica la transformación del poder político en un espectáculo y la fusión del Estado con intereses empresariales, representados por figuras como Elon Musk. Destaca la crisis del Estado-nación, la pérdida de representatividad democrática y el auge de movimientos populistas fuera del sistema partidista. Se aborda el nacionalismo tribal, que sustituye la ciudadanía por identidades étnicas, y cómo estos movimientos, impulsados por miedo y frustración, buscan destruir el Estado, acercándose al totalitarismo. Además, analiza los movimientos ultraliberales y neototalitarios, como los de Trump o Milei, que no buscan fortalecer el Estado, sino desmantelarlo desde dentro, promoviendo valores regresivos bajo la apariencia de libertad y socavando la democracia, los derechos humanos y el bien común.

Javier Agüero Águila / Decir izquierda

Filosofía, Política

1. Marguerite Duras, en un texto de 1980 titulado Los ojos verdes describía –con su laconismo tan propio y genial– el discurrir de su tiempo, o al menos de lo que ella experienciaba como su pasar por el mundo:

El enrarecimiento de la actualidad y de la simultaneidad de uno mismo y del mundo se hace sentir cada vez más… ¿Y qué puedes hacer tú? Todo es distinto y, sin embargo, el truco está ahí. Tú sólo tienes que mirar, ¿entiendes?”.

El pasaje es desestabilizante a la luz de un individuo perplejo que no es capaz de definir su experiencia; la realidad rara, bizarra a los ojos verdes de quien la resiente como pura extrañeza, al tiempo que se concibe a sí mismo como una individualidad simultánea que se coordina con las variaciones también ingentes de una mundanidad revuelta. En breve, Duras nos habla de un individuo disuelto en una multiplicidad de roles exigidos por una existencia subordinada a la indefinición, atonal y sin rasgos; a no ser esto o aquello, sino, más bien, a quedar vacío en el tinglado infinito de posibilidades que se desparraman en el tartamudeo de las indecisiones, de lo indecible, de lo que no dispone de una secuencia básica que entregue una forma de habitar la vida; de existir más allá de solo vivir como resorte biológico natural.

Miguel Ángel Hermosilla / Contra todo dispositivo un arte-facto

Filosofía, Política

Ironía del dispositivo: nos hace creer que en ello reside nuestra “liberación”. Michel Foucault. Historia de la sexualidad. La voluntad de saber.

Si las sociedades de control caracterizadas por Foucault y Deleuze como dispositivos abiertos del ejercicio del poder, propios de los modos biopoliticos de producción de subjetividad en las sociedades neoliberales contemporáneas, son también variaciones de la soberanía del capital, como fórmulas de adaptación de las transformaciones de los patrones de acumulación en la fase expansiva y flexible del capitalismo tecno planetario, entonces habría que trazar una interrogación radical respecto de las formas modernas de organización del poder y sus efectos inmediatamente políticos y materiales de apropiación del sentido como algo dado e incuestionable. El arte- facto como contra- dispositivo, que interrumpe las narrativas lineales de la dominación mercantil y las formas del mando social, tendríamos que entenderlo como un “acontecimiento” que irrumpe y pone en cuestión la razón cronológica del tiempo de la explotación, o como “gesto “que suspende las lógicas productivas del orden establecido por los consensos del capital sobre nuestras vidas.

Gerardo Muñoz / Delación e invaginación social en Estados Unidos

Filosofía, Política

En la noche del sábado 8 de Marzo, agentes del Homeland Security arrestaron en una operación nocturna al estudiante de posgrado Mahmoud Khalil sin presentar una orden de arresto ni una clara acusación; en efecto, fue retirado de su hogar por haber participado en las protestas contra la guerra en Gaza que tuvieron lugar en la Universidad de Columbia durante la primavera del pasado año. El desbordamiento que no tuvo lugar durante los friendly encampments de campus en el mes de Abril de 2024, ahora lo efectúa los propios aparatos del poder en un claro espíritu revanchista y de acentuada vocación de escarmiento público, como quedó patente con un miserable tweet de Marco Rubio. Esta iniciativa desplegada por el Departamento de Justicia en colaboración con la organización de deportación de inmigración (ICE) bajo el apotegma de “Catch and Revoke” (“Capturar y Revocar”) deja constancia de la orientación hacia la cacería que mueve hoy a la eficacia de los poderes públicos sobre el tejido social. El cercado del perímetro del campus universitario que podíamos ver con cierto espasmo durante las protestas ahora se extiende, manzana por manzana, cuerpo contra cuerpo, a lo largo del espacio metropolitano. Así, no es un hecho circunstancial que el arresto haya tenido lugar en un edificio de viviendas fuera del campus con una exactitud quirúrgica en tiempo y espacio. Y no se trató exclusivamente de un arresto, sino de desnudar a un ciudadano de su propia investidura: revocar una ‘green card’ (permiso de residencia a extranjeros), así como una vez ganada la stasis contra los bárbaros illegals se intentará fallar contra la natalidad ciudadana anclada en el ius soli y garantizada en la Enmienda Catorce de la Constitución.