Aldo Bombardiere Castro / Genocidio

Filosofía, Política

Genocidio

Hace unos días se cumplió un año del genocidio que Israel perpetra en Gaza. Con plena complicidad de las grandes potencias coloniales y desoyendo las innumerables resoluciones emanadas tanto de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, así como de los mandatos del Tribunal Internacional de Justicia y de las sentencias de la Corte Penal Internacional, el genocidio continúa siendo transmitido en tiempo real.

Asimismo, y en pleno ajuste con los criterios del espectáculo informativo contemporáneo, durante los últimos meses el irrefrenable ímpetu genocida del sionismo ha desplegado su criminalidad a otras latitudes de la región de Asia occidental y central. Como si Israel devastadora consignase en su frente la advertencia de “lo peor siempre puede ser peor”, la sed expansiva de la ideología sionista poco a poco va desatando diversas intensidades de criminalidad contra los pueblos -y también los gobiernos- que solidarizan con la digna resistencia expresada por el pueblo palestino. Los territorios de Yemen, Líbano, Irán, Siria e Irak, hoy se encuentran asolados ya no sólo por los múltiples dispositivos imperiales ejecutados por y desde occidente, sino por la herrumbe militarista de un sionismo que cada vez se distingue menos y se mimetiza más con el término genocidio.

Sophia Goodfriend / El teatro de la seguridad israelí

Política

Después de detonar miles de buscapersonas portados por miembros de Hezbolá en un ataque que tomó por sorpresa a gran parte del mundo, Israel ha lanzado ahora un sangriento asalto aéreo y terrestre contra el Líbano. Desde el 23 de septiembre, los ataques aéreos israelíes han matado a más de 1,000 personas, incluidos cientos de mujeres y niños, en lo que se ha descrito como uno de los bombardeos aéreos más intensos de la historia moderna. Más de 1 millón de personas están desplazadas en todo el país. Y a pesar de haber asesinado al líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, la agresión de Israel no muestra signos de disminuir.

Giorgio Agamben / El fin del Judaísmo

Filosofía, Política

No se entiende el sentido de lo que está ocurriendo hoy en Israel si no se comprende que el Sionismo constituye una doble negación de la realidad histórica del Judaísmo. No solo porque, al transferir a los judíos el Estado-nación de los cristianos, el Sionismo representa la culminación de ese proceso de asimilación que, desde finales del siglo XVIII, ha ido borrando progresivamente la identidad judía. Lo decisivo es que, como ha demostrado Amnon Raz-Krakotzkin en un estudio ejemplar, en la base de la conciencia sionista hay otra negación, la negación del Galut, es decir, del exilio como principio común a todas las formas históricas del Judaísmo tal como lo conocemos.

Javier Agüero Águila / Gaza (que llegue lo otro)

Filosofía, Política

Gaza: banda de tierra situada en el Oriente Próximo. Limita al suroeste con Israel al noreste de la península del Sinaí y al oeste con el mar Mediterráneo (pareciera que el Estado de Israel quisiera empujarlos al mar, así, sin más, en una suerte de solución fácil pero final). Sus fronteras son tubérculos que salen de una mapa planificado y dibujado por la deletérea mano del imperialismo, de la crueldad que está sola, desamparada, y sí, así podría entenderse.

Mauricio Amar / Gaza y el ángel de la historia

Filosofía, Política

En medio del genocidio sionista en Gaza, las tesis Sobre el concepto de historia de Walter Benjamin pueden adquirir una renovada capacidad para interpelar el presente. Entre todas sus poderosas imágenes, el ángel de la historia de la IX tesis resulta especialmente impactante, sobre todo si consideramos que el ángel mira al pasado, pero Benjamin está en su momento de escritura viviendo las consecuencias del horror fascista. En este fragmento, recuerda un cuadro de Paul Klee llamado Angelus Novus en el que se ve un ángel con el trazo típico del artista germano-suizo. Como supongo ocurre frecuentemente, conocí el cuadro por la tesis de Benjamin –de hecho, éste lo había comprado–, de modo que no podría imaginar otra interpretación para él. Lo que sí puedo pensar es el carácter intempestivo de la lectura que hace Benjamin y crear una nueva escena para el pensamiento en el momento en que el fascismo vuelve a aparecer tanto en su forma electoral (Europa) como en su despliegue de máquina de muerte (Palestina). 

Aldo Bombardiere Castro / (Sin) Divagaciones: Grito

Filosofía, Política

Como el grito. Sin precisar de un contexto, ni de un motivo. Así, antojadizo, caprichoso, pero al mismo tiempo sumamente necesario, indispensable y vital, cuan último instinto de sobrevivencia emergido desde los últimos estertores de la historia. Vital, siempre vital, incluso en la muerte, vital. Y por eso, ante dicho gesto de mirada alzada, de mala víctima, de resistencia y palabra insumisa, la muerte, más que muerte, deviene martirio: intempestivo testimonio de lucha que, desde el padecimiento, desde abajo, desde lo impensable de lo impensado y sin proponérselo, anima el deseo y activa la imaginación de los pueblos. Pasividad y actividad de un único pathos imaginal: el padecimiento de los mártires irriga de pasión a la dignidad de los pueblos. Porque la ininteligibilidad del grito del mártir no sólo atestigua la irrepresentable crueldad sionista que ha generado su dolor; más allá de eso, más allá de la injusticia o del frívolo triunfo del poder, el testimonio de los mártires también dibuja la alegoría de aquel fuego sagrado, de aquella rabia innombrable donde los pueblos atesoran el diluvio que advendrá. El grito atestigua tanto el dolor como la resistencia a aquel dolor: el grito expresa un halo de esperanza, el cual, por sí mismo, nos cobija y resguarda de la más despiadada locura, del más sionista de los odios.