Diego Abadi / Deleuze y Derrida: diferencias divergentes

Filosofía
A causa de su pertenencia a una misma generación intelectual, y del interés compartido en ciertas problemáticas que dominaron el campo filosófico de su tiempo, las filosofías de Deleuze y Derrida se han podido considerar como cercanas o, cuanto menos, como afines. En el presente trabajo, sin embargo, nos proponemos negar esa semejanza, exhibiendo una serie de puntos a partir de los cuales ciertas divergencias radicales emergen. Para ello, desarrollaremos uno de los tópicos quizá paradigmáticos de ambas filosofías, a saber, el de la diferencia. Así, mostraremos cómo, a pesar de su aparente similitud, la différance derrideana y la diferent/ciación deleuziana son nociones que dan cuenta de una incompatibilidad filosófica profunda.

Paolo Napoli / Pensar por grados. Yan Thomas contra la ontología

Filosofía

Un elemento que caracteriza el recorrido intelectual de Yan Thomas consiste en la negativa intransigente a pensar el derecho a través de conceptos absolutos que forman algo dado, adquirido de una vez para siempre, mientras que las instituciones jurídicas no son sino unas construcciones graduales, cuya esencia no depende de lo no cuantificable sino más bien de lo mensurable por estadios diversos. Estudiando la majestad o el parentesco, Yan Thomas hizo de este movimiento por aproximaciones progresivas un atributo remarcable, si no principal, de su concepción del derecho. Pulverizada en sus fragmentos más minúsculos, la institución devela su fuerza operacional emancipándose también de la representación hipostasiada del poder que ella encarna a los ojos de la filosofía jurídica y política, y también de cierta crítica sociológica. Tomada en los moldes del derecho, la institución es sólo un nombre que engloba una serie de proximidades entre elementos distintos. Representar la institución, para Thomas, depende de una operación metrológica regida por una concepción nominalista de los hechos sociales.

Sergio Villalobos-Ruminott / Equivalencia neoliberal e interrupción nómica: el conflicto de las facultades como contrato social

Filosofía, Política

1. – La pregunta por la universidad pareciera referirse solo a una realidad constituida universitariamente. Sin embargo, esto no equivale a decir que la universidad piensa universitariamente lo real y, por tanto, solo piensa un aspecto de la realidad. Por el contrario, la pregunta por la universidad implicaría también, ya desde su mera formulación, la aceptación de la condición aporética de la misma universidad, cuya pretensión es captar las dinámicas históricas de su época mientras no puede escapar a esas mismas dinámicas. La consecuencia fundamental de esa aporía es que cualquier discurso universitario que intente sobre-codificarlas, desplazarlas o resolverlas, quedará inexorablemente sujeta a ellas. Es en esta tensión donde se constata la inutilidad de hablar de la Universidad (como un universal neutro), ya sea pasada, moderna o “posible” como si se tratara de una idea, modelo, arquitectónica o institución, pues la universidad es ya, desde siempre, una articulación contingente de fuerzas y facultades en pugna. La contienda de las facultades kantiana, por lo tanto, no es solo una hipótesis filosófica para determinar el rol de la facultad de filosofía, sino una caracterización imperfecta de la relación entre universidad y hegemonía, ya sea de cara a su “interior” como división del trabajo universitario, ya sea de cara a su “exterior”, en cuanto sustento y mediación en la configuración hegemónica del poder y su legitimidad.

Bernard Stiegler / Caída y elevación. La apolítica de Simondon

Filosofía
Traducción: Ernesto Feuerhake
El modo de existencia de los objetos técnicos se propone inventar un nuevo modo en que la cultura pueda relacionarse con la técnica. El contexto inmediato es que el maquinismo (elproceso industrial de concretización en tanto que realización del devenir técnico) conlleva una pérdida de individuación del proletario. El viejo individuo técnico, aperado con herramientas, que solía ser el obrero, se vuelve un sirviente de la máquina, que a su vez es el nuevo individuo técnico. Este estado de cosas es un caso particular de lo que aparece, más en general, como una dimensión entrópica de la tecnología maquínica, lo que induce un conflicto entre la cultura, que es la realidad neguentrópica de la individuación psíquica y colectiva, y la técnica, que, sin embargo, es la condición de esta individuación.