MUERTE
La lengua se oxida por falta de palabras,
el ojo se oxida por falta de sueños.
El rostro es la luz del cuerpo.
Cuando el rostro se ensombrece
todo el cuerpo se apaga.
MUERTE
La lengua se oxida por falta de palabras,
el ojo se oxida por falta de sueños.
El rostro es la luz del cuerpo.
Cuando el rostro se ensombrece
todo el cuerpo se apaga.
Hay, efectivamente, un materialismo de lo incorporal. Reseña a Políticas de la excarnación de Rodrigo Karmy Bolton
Quisiera iniciar esta reseña, lo creo más que pertinente, con una cita del artista Francis Bacon, una reflexión de un artista visual realmente notable sobre el procedimiento que despliega en su obra pictórica:
Pensando en ellas como esculturas, la manera como podría hacerlo en pintura, y hacerlos mucho mejor en pintura, se me ha ocurrido de repente. Sería una especie de pintura estructurada, en la cual las imágenes surgirían, por así decirlo, de un río de carne.
En Ficción de la razón, presentamos el disco Beyond ignorance and borders del sello Syrphe. Una maravillosa muestra sonora en la que participan artistas de África, Oriente Medio y Asia. En un momento en que los límites nacionales parecen hacerse rígidos, hacemos con este disco un homenaje a lo común e inapropiable.
Nos hemos dado cuenta que murió. La muerte de Aylan da cuenta de forma estrepitosa en que Europa y el mundo perciben su muerte, mediante una fotografía que estalla de violencia, precariedad, impotencia y dolor. Su partida nos informa que alguna vez estuvo vivo, que tuvo un pasado, una historia una vida y familia. Que fue un niño, pero desnudo y precario dentro de un contexto que atenta contra los vestigios de una humanidad que clama por su existencia.
En el apremio de las circunstancias históricas hemos transitado de las filosofías de la vida a filosofías de la muerte, en cuanto abren el reverso mortífero de las doctrinas de la vida acontecidas. En el siglo XIX, surgieron las llamadas “filosofías de la vida”, y también surgió un análisis económico-filosófico de la explotación. Hoy vemos emerger, al hilo de la matriz de análisis biopolítica y sus derivas, un pensamiento que analiza el ensamblaje entre la explotación económica y la excepcionalidad política con sus efectos mortíferos, al hilo de una restitución de la escena material cuyo pensamiento se abre al tiempo de la catástrofe. Se trata de un pensamiento que se da en un cruce entre política y estética, es decir, que acontece pensando el vínculo entre imaginación y violencia, intentando exponer los marcos de visibilidad o estructuras imaginales que articulan narrativa y espacialmente la fractura biopolítica entre la vida ascendente y lo heterogéneo sacrificial en nuestros días.
Durante estos días, el espectáculo mediático ha gozado con la «humanidad» de los miles de refugiados sirios, kurdos y demases que «invaden» las calles europeas. Nos ha dicho, en el tono de ese snobismo cristiano, que «todos deberíamos ayudar», nos ha repetido hasta el cansancio «que tragedia más grande» y lo más cultos han insistido en la necesidad de que la abstracta «comunidad internacional» esté a «la altura» de las circunstancias. Los presidentes de Francia y Reino Unido han dicho que «ayudarán», pero ninguna voz se ha escuchado denunciando la dimensión política del problema: si hay refugiados es porque hay guerra.