Aldo Bombardiere Castro / Primera divagación en torno a la muerte: Encuentro

Filosofía

Su advenimiento detenta el mayor rango de necesidad: resulta absoluto. La muerte es ineludible. Un bostezo oscuro, cataclísmico o parsimonioso, cuyo modo de darse ha de ser único e irrepetible. Quizás lo únicamente importante que sabemos acerca de la muerte radica en la certeza no tanto de su fatal advenimiento, sino de la postrera donación que nos hace: la apertura de aquel último espacio de experiencia que antecederá a nuestra finitud.

Por cierto, el pensar la muerte abre un evento límite de la experiencia. Un tipo de experiencia, por así decirlo, contrafáctica. Por lo mismo, algunos filósofos tan centrados en la vida, han hecho de la muerte un margen de negatividad no sólo imposible de ser tematizado, sino también un acto afectivamente perjudicial para el despliegue de un feliz habitar en el mundo. Así, tras afirmar que la muerte no es nada con respecto a nosotros y de mostrar el necio terror que anima al anhelo de inmortalidad, Epicuro, con un tono de despreocupada sabiduría, a la vez que profundo y ligero, afirma lo siguiente:

Aldo Bombardiere Castro / Imaginarios, imaginales e invisibles. Chile a cinco años de la revuelta popular

Filosofía, Política

El último fin de semana de octubre, a cinco años de la revuelta popular de 2019, se celebraron las Elecciones Regionales y Municipales 2024. En virtud de tal hito eleccionario los intelectuales del orden (principalmente columnistas de diarios y panelistas de televisión) han intentado cerrar el análisis político acerca del presunto ciclo de anomia institucional que, según ellos, caracterizó al -así llamado- “estallido social”. Por supuesto, a sus ojos dicho episodio produjo una fisura democrática, cargada de inadmisible violencia, pero, a su vez, también nos ha permitido extraer valiosos aprendizajes. Entre estos últimos, los intelectuales del orden destacan la necesaria promoción de la redistribución económica, la creación de condiciones más ampliadas al consumo, así como la readaptación de las instituciones políticas y, por parte de la ciudadanía, el compromiso con el desarrollo de facultades dialógicas y “empáticas” en aras de evitar la reiteración de un nuevo estallido. En suma, aprovechando de utilizar el reciente hito eleccionario en calidad de ejemplo cívico, el grupo de intelectuales públicos nos buscan dar una lección, con toda la doble carga de violencia que porta dicho término: una lección, en cuanto clase magistral de conocimiento teórico y sociologismo (el “estallido” fue sólo esto: negatividad, anomia, malestar aspiracional, déficit de capitalismo que ha de solucionarse con más capitalismo); pero, también, pretenden darnos una lección en tanto castigo, disciplinamiento y advertencia disuasiva (nuestra democracia no puede permitirse otro “estallido” y para eso estará Carabineros y el conjunto de fuerzas de orden y seguridad). En efecto, tras la conjunción de “opinión pública”, por un lado, y evento eleccionario, Chile ha consolidado su retorno al orden democrático e institucional, marcado por el voto obligatorio y el republicanismo liberal. Poco importa que la democracia se reduzca a lo procedimental, pues, el imaginario con que Chile pareciera concebirse a sí mismo parece haber recuperado su lugar.

Aldo Bombardiere Castro / Genocidio

Filosofía, Política

Genocidio

Hace unos días se cumplió un año del genocidio que Israel perpetra en Gaza. Con plena complicidad de las grandes potencias coloniales y desoyendo las innumerables resoluciones emanadas tanto de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, así como de los mandatos del Tribunal Internacional de Justicia y de las sentencias de la Corte Penal Internacional, el genocidio continúa siendo transmitido en tiempo real.

Asimismo, y en pleno ajuste con los criterios del espectáculo informativo contemporáneo, durante los últimos meses el irrefrenable ímpetu genocida del sionismo ha desplegado su criminalidad a otras latitudes de la región de Asia occidental y central. Como si Israel devastadora consignase en su frente la advertencia de “lo peor siempre puede ser peor”, la sed expansiva de la ideología sionista poco a poco va desatando diversas intensidades de criminalidad contra los pueblos -y también los gobiernos- que solidarizan con la digna resistencia expresada por el pueblo palestino. Los territorios de Yemen, Líbano, Irán, Siria e Irak, hoy se encuentran asolados ya no sólo por los múltiples dispositivos imperiales ejecutados por y desde occidente, sino por la herrumbe militarista de un sionismo que cada vez se distingue menos y se mimetiza más con el término genocidio.

Aldo Bombardiere Castro / Temporalidad: constelaciones, herida, arena

Filosofía

Para Andrés Gordillo,

por la afirmación de la negatividad.

No se trata de quedar anclado a ninguno de los dos polos. No somos ni el sujeto idealista cuya consciencia pretende sostener el mundo, al tiempo que concederle su existencia; ni estamos entregados a la caótica tiranía de un flujo desprovisto de todo concepto, absolutamente inasible y, por ende, tan fatalista como un Cristo barroco desangrado en su cruz. Es decir, no se trata de hablar de(sde) sí mismo, con esa autonomía lingual y bucal entronizada en la virtud de una supuesta persona, ni de dar por sentado la coincidencia o continuidad de la lengua con el concepto, lengua y concepto entre los cuales, ingenuamente, sólo se establecería un contrato de usufructo instrumental. No se trata, tampoco, de cuantificar la parte en nombre del todo para, bajo un mito de hierro fundido, hundiéndonos en la sinécdoque de su espejo, capt(ur)ar la objetividad del objeto, la mensurabilidad de la cosa. Nada de eso. Más bien, habremos de mirar al cielo: la potencia de las constelaciones no reside tanto en las formas que, por libre juego del azar cósmico, dibujan en nuestra imaginación, sino en la irrupción del relámpago, en el derrame de su estela; en fin, la potencia de las constelaciones emana de la redención, sin necesidad de promesa, que ellas portan y riegan, redención en virtud de la cual todxs devendremos constelaciones tan inimaginables como los párpados de ellas mismas. Posibilidad de lo imposible; imposibilidad de un universo cognoscible, natural resistencia frente a lo pronosticado hasta lo pronosticado. Las constelaciones y su relámpago abren el tiempo de la esperanza: mística ya sin mito, Mesías renegado de escatología. No somos ni el sujeto ni el objeto: la mediación entre ellos, es decir, la historia del Universo, continúa irradiando dicha potencia que, cuan agónico momento, los ha conformado. La medicación configura lo que nunca hemos dejado de ser: el siendo, el haber sido, y la potencia de aquello que jamás ha de llegar a ser.

Aldo Bombardiere Castro / (Sin) Divagaciones: Grito

Filosofía, Política

Como el grito. Sin precisar de un contexto, ni de un motivo. Así, antojadizo, caprichoso, pero al mismo tiempo sumamente necesario, indispensable y vital, cuan último instinto de sobrevivencia emergido desde los últimos estertores de la historia. Vital, siempre vital, incluso en la muerte, vital. Y por eso, ante dicho gesto de mirada alzada, de mala víctima, de resistencia y palabra insumisa, la muerte, más que muerte, deviene martirio: intempestivo testimonio de lucha que, desde el padecimiento, desde abajo, desde lo impensable de lo impensado y sin proponérselo, anima el deseo y activa la imaginación de los pueblos. Pasividad y actividad de un único pathos imaginal: el padecimiento de los mártires irriga de pasión a la dignidad de los pueblos. Porque la ininteligibilidad del grito del mártir no sólo atestigua la irrepresentable crueldad sionista que ha generado su dolor; más allá de eso, más allá de la injusticia o del frívolo triunfo del poder, el testimonio de los mártires también dibuja la alegoría de aquel fuego sagrado, de aquella rabia innombrable donde los pueblos atesoran el diluvio que advendrá. El grito atestigua tanto el dolor como la resistencia a aquel dolor: el grito expresa un halo de esperanza, el cual, por sí mismo, nos cobija y resguarda de la más despiadada locura, del más sionista de los odios.