Julio Cortés Morales / “Los perros andan sueltos”: Lucy Oporto y el lumpenfascismo

Filosofía, Política

Uno de los libros más profundos sobre la vigencia y mutaciones del fascismo en la postdictadura chilena es el de Lucy Oporto Valencia, “Los perros andan sueltos. Imágenes del postfascismo”1.

El título está tomado de una conversación sostenida entre Francisco Javier Cuadra, secretario general de Gobierno, y Sergio Marras, un periodista de la revista opositora APSI, justo después del atentado frustrado contra Augusto Pinochet el 7 de septiembre de 1986. Ante los intentos de secuestro del director de la revista, Marcelo Contreras, Marras se contactó con Cuadra, quien le confirmó que el decreto de detención que esgrimían los agentes a bordo de dos vehículos sin patente eran falsos, y agregó: “Desgraciadamente, en momentos como éstos el Gobierno pierde el control y los perros andan sueltos”. Es curioso que un personero civil de la “dictadura cívico-militar” admita algo así, pero en efecto, los perros sueltos de la Central Nacional de Informaciones asesinaron en pocas horas a cuatro personas, militantes de partidos de izquierda, en represalia por los cinco escoltas que resultaron muertos en el Cajón del Maipo. Los “valientes soldados” que se salvaron de la muerte en esa emboscada del Frente Patriótico Manuel Rodríguez lo lograron por la vía de salir arrancando y saltar al barranco.

Antonio Pele / Achille Mbembe: necropolítica

Filosofía, Política

La gestión económica y política de las poblaciones humanas a través de su exposición a la muerte se ha convertido en un fenómeno global. Las guerras, los genocidios, la «crisis» de los refugiados, el ecocidio y los procesos contemporáneos de pauperización y precarización revelan cómo masas cada vez mayores de individuos se gobiernan ahora a través de su exposición directa e indirecta a la muerte. Para desentrañar esos procesos, Achille Mbembe ideó la noción de necropolítica, primero en 2003 con un ensayo que llevaba el mismo nombre, y después, en 2016, con el libro Politiques de l’inimitié, traducido y publicado en inglés en 2019, como Necropolitics.1 Con esta última noción, Mbembe explora y radicaliza el concepto de biopolítica de Foucault. 

Carlos del Valle y Mauro Salazar J. / Las desventuras del malestar. Enemizaciones y autoritarismos.

Filosofía, Política, Sin categoría

Unos van por un sendero recto,

Otros caminan en círculo,

Añoran el regreso a la casa paterna

Y esperan a la amiga de otros tiempos.

Mi camino, en cambio, no es ni recto, ni curvo,

Llevo conmigo el infortunio,

Voy hacia nunca, hacia ninguna parte,

Como un tren sobre el abismo.

Anna Ajmátova.

Bajo un atribulado espíritu de época, la proliferación de liderazgos autoritarios, exclusión de pueblos originarios, genocidios del Oriente Medio y Europa Oriental, conmina a un nuevo lenguaje que debe emplazar las complacencias del malestar, en la biblioteca de la transición chilena (1990). La gobernabilidad no se articula por la vía de narrativas o “seducciones discursivas”, sino en un campo visual, bélico y fáctico de enemizaciones, cuyas huellas se anudan a un imaginario neo-político. Tal estado de cosas, obliga a revisar los silogismos del orden crítico y reubicar el mal-estar, su vocación pedagogizante, como así mismo, sus estéticas anestésicas.

Aldo Bombardiere Castro / Participar en Palestina. Reflexiones a partir de “Desgarro”, instalación artística de Janet Toro

Arte, Estética, Filosofía, Política

Un desierto de devastación. Una cruz peregrina y carente de promesa. Las raíces de los olivos expuestas como huesos. Agonizando en medio del genocidio perpetrado por el Estado de Israel en Gaza, los únicos elementos plenamente distinguibles en Desgarro, instalación visual creada por Janet Toro, son los jirones de gasa adheridos -casi accidentalmente- a los espinos.

Las pieles rasgadas, el crujido de las articulaciones infantiles tan prontamente desarticuladas y el hedor de los residuos corpóreos separados de la vida, son llevados y traídos a merced del viento, y, como si se tratase de un indeseado rito de despedida, sólo encuentran pasajero reposo en la trémula aspereza de los arbustos. Se trata de una organicidad fragmentada, dislocada en su propia angustia, pero la cual, así y todo, persevera en su asombrosa gestualidad: las imágenes nos dicen algo -incluso el grito siempre dice algo que nos es más difícil escuchar que el mismo grito-. Desgarro atestigua la catástrofe que Israel desata sobre Gaza; atestigua el desgarro mismo del dolor en el decir, incluso allí, donde han explotado todas las palabras; incluso ahora, cuando ya no hay palabras.

Javier Agüero Águila / El Estado de Israel y el racismo metafísico

Filosofía, Política

Escribir sobre un genocidio, pensarlo a distancia y asumir que se trata de dolores indescriptibles que no podemos siquiera alucinar (delirar), implica tomar un vuelo ciego al fondo de un abismo que nos es extraño; es saber que se ingresa desde lejos a las pasiones humanas más deformadas, monstruosas; apostar por sumergirse en la grieta por donde se filtra el dar la muerte sin reparar jamás en el rostro de quién recibirá la bala, la bomba, la tortura; es asumir también que en la extensiva crueldad de los victimarios se reproduce la iterabilidad del espacio de realización para que la consumación del holocausto, del quema-todo (del incendio el incienso dirá Derrida), siga teniendo su espectacular, infausto y necrótico horizonte. Porque siempre se puede ir más lejos en el impulso tanático; impulso al que el afán colonizador devenido en una suerte de producción fordista de cadáveres no se le transparentará su omega, su fin, hasta que todas las huellas de un pueblo hayan sido borradas.

Giorgio Agamben / ¿El ocaso de Occidente?

Filosofía, Política

En los textos publicados en esta columna se habla a menudo del fin de Occidente. Conviene aquí no equivocarse. No se trata de la resignada -aunque lúcida y amarga- contemplación del último acto de un ocaso que Spengler y otros pseudoprofetas anunciaron hace ya demasiado tiempo. No les interesaba otra cosa que ese ocaso, eran, al fin y al cabo, cómplices y hasta presumían de ello, porque en las alforjas y cajas fuertes de su espíritu no quedaba absolutamente nada, ésa era, por así decirlo, su única riqueza, de la que no querían ser defraudados a cualquier precio. Por eso Spengler pudo escribir en 1917: «Sólo deseo que este libro pueda estar al lado de los logros militares de Alemania sin desmerecer por completo».