Rodrigo Karmy Bolton / El lenguaje no es humano. Una premisa “averroísta” para resistir a la Inteligencia Artificial

Filosofía, Política

A propósito del nonigentésimo aniversario del nacimiento de Abul-Walid Ibn Ahmad Ibn Rushd, conocido en el mundo latino como Averroes

1.- El lenguaje no es humano

Muchas de las críticas al advenimiento de la Inteligencia Artificial mantienen la premisa de que el lenguaje constituiría una esencia propiamente humana. En realidad, esa premisa “humanista” -antropológica- fue una invención específica de la interpretación latino-cristiana de Aristóteles ofrecida, básicamente, a partir de Tomás de Aquino en su querella contra Averroes. Con esta lectura, con la que Tomás pretendía desheredar a Averroes de la tradición aristotélica, la filosofía deviene antropología y el ser humano se convierte en sujeto y agente del pensamiento. Así, la defensa de las humanidades frente a la Inteligencia Artificial no hace otra cosa que repetir, bajo nuevas formas, viejas tesis sin poder volcarse sobre la enseñanza averroísta que cambia totalmente la premisa: el lenguaje -el lógosno es humano, sin embargo, permite el devenir humano del viviente.

Si el tomismo insistiría en que el cuerpo está anudado ontológicamente con el lenguaje (lógos) y por eso, el lógos definiría a la propia naturaleza humana, el averroísmo plantearía que precisamente porque el lógos está separado ontológicamente del cuerpo individual, por lo cual es uno para toda la especie y eterno como lo es la totalidad del cosmos, es que los seres humanos pueden participar de él.

Federico Ferrari / Ciega esperanza

Estética, Filosofía, Política

La iconolatría contemporánea impregna cada sector de la vida. El mundo es permanentemente observado, escrutado, espiado y transformado en imagen. Tenemos imágenes de cada cosa, de cada aspecto de la existencia, de cada individuo singular. Podemos ver imágenes de los miembros de una tribu amazónica que nunca ha entrado en contacto con la civilización (imágenes obtenidas con una «cámara trampa»). Podemos desplazarnos en nuestras pantallas por fotografías tomadas por robots en los planetas más remotos. Y, además, podemos observar imágenes satelitales de las masacres perpetradas en cada rincón del planeta. Nos hemos convertido en el ojo de Dios. Cada uno de nosotros se ha convertido en ese ojo.

La técnica contemporánea es, de hecho, la realización del sueño religioso monoteísta. Encarna la pretensión de controlar el mundo mediante una mirada de sobrevuelo. Pero esta mirada desde lo alto, más aún, desde el punto de vista del Altísimo, choca, exactamente como chocan con ella todas las religiones testamentarias, con la constatación de una impotencia profunda, con una imposibilidad de intervención sobre el conjunto del mundo, sobre la humanidad en su totalidad. Una vez vista toda la injusticia de lo creado surge, de hecho, solo la imposibilidad de ponerle remedio. Esta es la realidad histórica de todos los monoteísmos: la reiterada traición de la promesa de redención.

Federico Ferrari / Esperanza ciega

Estética, Filosofía

La iconolatría contemporánea pervade todos los sectores de la vida. El mundo es permanentemente observado, escrutado, espiado y transformado en imagen. Tenemos imágenes de cada cosa, de cada aspecto de la existencia, de cada individuo singular. Podemos ver imágenes de los miembros de una tribu amazónica que nunca ha entrado en contacto con la civilización (imágenes obtenidas con una «cámara trampa»). Podemos deslizar por nuestras pantallas fotografías tomadas por robots en los planetas más remotos. Y, además, podemos observar imágenes satelitales de las masacres perpetradas en cada rincón del planeta. Nos hemos convertido en el ojo de Dios. Cada uno de nosotros se ha convertido en ese ojo.