La cuestión palestina deja todo demasiado claro. Tanto que ya no hay que explicar o indagar en torno a aquello que se oculta, se esconde o se vela, sino precisamente a aquello que se muestra, está al descubierto y no deja de desvelarse para nosotros. Nada está oculto, más bien todo resuena transparente. Véase Gaza. Hace años que todo el mundo la ve, que se sabe de ella, que se muestran sus mortales cifras y sus bombas que estallan de vez en cuando, cada vez de manera más cotidiana. Véase la situación de los asentamientos de colonos judíos. Hace años que todos vemos cómo despojan a los palestinxs de sus propiedades, cómo los bulldozer, sus milicos y los tribunales de justicia israelíes, impulsan la colonización y expulsan a lxs palestinxs de manera sistemática de sus hogares. Véase la situación general de la Palestina histórica: hace 75 años que hemos contemplado un proceso de aniquilación, expulsión sistemático y ocupación, con resoluciones internacionales a la vista, con mapas disponibles, con informes internacionales de derechos humanos absolutamente a mano. Véase el muro construido en 2003: no sólo está a la vista de todxs, sino que mide 9 metros de alto (más que el muro de Berlín que medía 3) para que sea visto, y lleva más de 800 km de largo. Los tribunales han declarado su «ilegalidad» y, por supuesto, esto tampoco está oculto, sino expuesto a vista de todxs. Véase los 4 últimos meses de intensificación del genocidio sionista sobre Gaza: todos los días -pero todos los días- tenemos con relativa exactitud las cifras de los asesinados y sus algoritmos de la muerte. Todos los días sabemos de la destrucción de infraestructura crítica, hospitales, escuelas y universidades. Incluso, se nos ha mostrado el video de una Universidad –varias en realidad- hecha estallar por explosivos israelíes. La cuestión palestina no es una situación en la que se «oculte» algo, sino en lo que está todo a la “luz del día”. Explicar la transparencia, desafiar el encandilamiento de Palestina, he aquí el trabajo político-intelectual, el asunto crítico a desmantelar, la luz que tenemos que apagar si queremos pensar.
Palestina
Aldo Bombardiere Castro / Con-tacto: sentires desde Gaza
Filosofía, PolíticaHay dos tipos de judíos: los que reaccionaron ante el inenarrable horror del holocausto jurando que harían todo lo posible para que semejante cosa no se repita jamás a nuestro pueblo; y aquellos que sacaron como lección de ese trágico acontecimiento que deberían hacer todo lo posible para que aquello no le ocurra jamás a ningún pueblo en ningún lugar del mundo. (Testimonio de Joe Murphy, recordando las palabras de su madre judía, en versión de Edgard Morin)
Absortos frente a la pantalla, nuestros ojos rozan la transparencia de un límite que nos mantiene a resguardo. Lejos de Gaza, sin embargo, sabemos que la causa palestina se trata de una extraña e innombrable conjunción entre solidaridad y deber: somos impulsados y nos obligamos actuar para frenar la hiperrealidad de una injusticia que nos desmorona a pesar de aquel límite transparente de la pantalla. De ahí que, muchas veces cayendo en real desesperación, compartamos una avalancha de videos por redes sociales.
Tariq Anwar / Una vida
LiteraturaUna vida. Una niña. 7 años. Vivía en Gaza. Ahora no vive. Su cuerpo fue destruido por una bomba israelí. Una vida. Miles de palabras. Cientos de noches en que soñó sin recordar. Le leían cuentos por las noches. Repetidos, siempre los mismos. Le gustaba. Sobre todo disfrutaba ese último toque en la nariz que su padre le daba antes de dormir. 7 años. Ahora no vive. Su cuerpo está destrozado. Costó identificarla. Fue por su vestido. Una ropa que le regalaron para su cumpleaños. Le había quedado grande, pero le gustaba. Vivía en Gaza. Ahora no vive. Tenía cinco primos y tres primas. Vivían con ella. Vivían en Gaza. Ahora no viven. Sus cuerpos fueron destruidos por una bomba israelí. Había miedo. Sonidos de drones. Ambulancias. Pero le gustaba ese último toque en la nariz antes de dormir. Le leían cuentos en las noches. Siempre los mismos. Ahora no vive.
Gerardo Muñoz / Nombre y libertad
Filosofía, PolíticaEn el otoño de 2020, discutimos un libro de Rodrigo Karmy titulado Intifada: una topología de la imaginación popular (2020), que reparaba en las implicaciones que conllevan las formas de las revueltas contemporáneas para la imaginación común. Se ha dicho con buenas razones que los controles administrativo-sanitarios desplegados durante la pandemia de COVID-19 neutralizaron el ascenso de revueltas surgidas del descontento experiencial al interior del tejido social. El desgaste y la domesticación de la experiencia probaron, al menos por ahora, su eficacia sigilosa así como su éxito unilateral. Sin embargo, lo que algunos de nosotros no vimos en ese momento fue que esta energía de contención prolongada también se estaba aplicando a la sustancia misma del lenguaje. Esto ahora se ha hecho ostensible, a raíz de los recientes acontecimientos en los campus universitarios donde autoridades administrativas, escritores de opinión y analistas legales han sugerido que una palabra en particular, “intifada”, debería proscribirse y borrarse de la vida universitaria. No vale la pena considerar aquí la etimología, el alcance semántico o el despliegue político de este término —para esto ya existe la elegante y densa articulación del término elaborada por Karmy.
Tariq Anwar / El horror, mi algoritmo, nuestra resistencia
PolíticaPaso, deslizando los dedos, una imagen tras otra. Primero un niño quemado con fósforo blanco, no, perdón, primero unos hombres desnudos caminando por un campo abierto, conducidos por soldados. Aunque esta imagen se superpone a la de estos mismos hombres en un camión militar, nuevamente desnudos. Siento angustia, porque no se donde los llevarán. Segundos después alguien dice que conoce a uno de ellos, es un periodista. Quiero saber más, pero el algoritmo parece que me quiere atrapar en otro camino y me aparecen unos bebés muertos en brazos de sus padres. Alguien comenta “eso es Palliwood”, otro “ese bebé es falso”. Se produce una lista interminable de comentarios que habría que desmentir, porque ya algún medio que creo más serio dijo que el bebé en realidad era real. ¿Convencer? ¿A quién? Salgo del posteo e intento volver a los hombres detenidos desnudos, pero me asalta una imagen de Naciones Unidas votando una resolución sobre el Cese al fuego. Leo que ya fue vetada por Estados Unidos. La imagen es de un hombre negro levantando la mano. Cuando lo leo ya otros me han hecho ver que no es el primer negro que Estados Unidos usa para tal gesto terrible. Su mano se levanta como saludando a Netanhayu. Heil Netanyahu.
hakim george / for gaza
Música, SonidoSonidos de resistencia en Ficción de la razón. for gaza de hakim george es una obra de tres piezas con uso de electrónica y sonidos grabados dedicada a los palestinos de Gaza. Se utilizó un discurso de George Habash, el líder histórico del Frente Popular para la liberación de Palestina (FPLP) y un poema de Mahmud Darwish. Una obra con sonidos cautelosos, que pareciera acercarse al horror del genocidio más como un temor y una tristeza antes que la certeza de las imágenes que hemos recibido en los últimos meses.
