Experiencia y metrópoli. Dossier sobre Diego Valeriano

Filosofía, Literatura, Política

Editado por gerardo Muñoz, presentamos en Ficción de la razón este dossier sobre Eduqué a mi hija para una invasión zombie de Diego Valeriano. «Los trabajos recogidos en este dossier – dice Muñoz -fueron la base para la discusión del encuentro “Experiencia y metrópoli” con Diego Valeriano que tuvo lugar el 4 de septiembre en el marco de la serie “Conversaciones de Ficción” de la revista Ficción de la razón. La conversación con Valeriano que da cierre al dossier fue originalmente publicada en inglés para la revista sueca Tillfällighetsskrivande. Le quiero extender mis agradecimientos a Mauricio Amar, Mårten Björk, y desde luego a Diego Valeriano».

Conversaciones de ficción, Experiencia y metrópoli con Diego Valeriano

Filosofía, Literatura, Política

En Ficción de la razón presentamos la conversación en torno al libro de Diego Valeriano Eduqué a mi hija para una invasión zombie. Participaron junto a Diego, Gerardo Muñoz, Aldabi Olivera (México DF), Lucía Cobos (Madrid), Marina Chena (Buenos Aires), Mauricio Amar (Santiago de Chile), Felipe Bosch (París) y Rodrigo Karmy (Santiago de Chile).

Emilio / Disecta membra y Tchaikovsky. (O de la fondidad y la creación)

Filosofía, Literatura, Música
  • La lectura es operación, es la obra que se realiza suprimiéndose, que se prueba confrontándose consigo misma, y se suspende mientras se afirma.
  • Estas son contradicciones necesarias.
  • El éxito simplifica las cosas / [Este texto está hecho para el fracaso].
  • Nuevos caminos recorro, un nuevo modo de hablar llega a mí; me he cansado, como todos los creadores, de las viejas lenguas. Mi espíritu no quiere ya caminar sobre sandalias usadas. Con demasiada lentitud corre para mí todo hablar; ¡a tu carro salto, tempestad! ¡E incluso a ti quiero arrearte con el látigo de mi maldad!
  • ¿Cuatro citas de entrada? Eso es sobresaturación. Todo el texto está sobresaturado. Las tres primeras de Blanchot (del “Libro que vendrá), y la última de Zaratustra (en “El niño del espejo).

Este proyecto es sectario. Hace parte del culto “al Fondo”, un culto bárbaro a través del sacrificio [Stravinsky]. Nos complacemos con reverberarlo [al lenguaje], con retorcerlo (retorcernos sobre “Fondo”), por el amor autodestructivo que le tenemos (a nos[otros] mismos). No es traición, sino epifenómeno de de-lirios. Después de todo, espera(mos) aniquilación. Señor Guattari, muchas gracias [no se tome esto muy en serio]: actitud defensiva pre-significante, que se riega en agenciamientos gestuales [Nijinsky] o “rebanamientos” de extremidades [Van Gogh].

Shahd Hammouri / Roland Barthes: Mito

Estética, Filosofía, Literatura

La comunicación humana es de múltiples capas, ya que nuestro lenguaje se basa en complicados sistemas de significación; por ejemplo, pronunciar una determinada declaración utilizando una terminología específica podría indicar las tendencias ideológicas del hablante. Y como cualquier otro sistema comunicativo, la ley también es de múltiples capas. Esta naturaleza de múltiples capas nace en el momento de redactar o dictar un fallo, y se reconfigura mediante la interpretación, la aplicación e incluso la comunicación a lo largo de la vida de la norma o el fallo. Por ejemplo: la regla que prohíbe robar infiere una comprensión de una determinada santidad de la propiedad. Esa inviolabilidad se presumió en el momento de la redacción y volvió a adquirir mayor significado y profundidad a medida que la regla se aplicaba, se transplantaba y se desarrollaba.

Federico Ferrari / A excepción de mí

Filosofía, Literatura, Política

Todos estamos definitivamente cansados, preocupados y con miedo de perder nuestras vidas, nuestra vida. El gran estado de excepción ha descendido sobre nosotros. Toda la libertad se suspende para preservar la vida de todos. Algunos se están manifestando. La vida y la muerte se encuentran en las calles. Se encuentran y chocan. Cualquier cosa menos el enemigo invisible. Una apariencia de normalidad. Un poco de lucha, por favor, o me asfixiaré. Pero las fisonomías se vuelven irreconocibles. En las caras máscaras que no permiten el reciclaje del aire. Uno respira lo que tira. No hay oxígeno vital, sólo dióxido de carbono. Cada movimiento crea asfixia. Una humanidad sin rostro en la escena de la historia (historia, una ciclovía fuera de contexto). Excepto uno, desenmascarado. La única que – obtusamente ordenada – ha permanecido en un mundo que ya no existe: la cara del poder. ¡Qué estado tan excepcional! A excepción de mí.