A los pocos días de iniciada la histórica revuelta popular de octubre 2019, cuando el entonces presidente Piñera decretó el Estado de Emergencia Constitucional y los militares se tomaron las calles de las principales ciudades de Chile, la frase “Piñera conche tu madre, asesino igual que Pinochet” empezó a ser coreada por las multitudes movilizadas. La comparación se sostiene en el estado de excepción y la cruenta represión que desató el presidente empresario contra las movilizaciones masivas que sacudieron el país. En marzo, luego de cinco meses de protestas, se contaban un total de 34 fallecidos, de las cuales 6 fueron víctimas directas de fuerzas del orden (por disparos, golpes y atropellos con vehículos blindados), 6 por ataques de civiles armados contra manifestantes, y 15 fueron encontradas en lugares incendiados sin aclaración de sus causas de muerte, además de las 5.448 víctimas en diferentes grados de vulneraciones a sus derechos humanos entre los cuales casi 500 mutilados oculares, la encarcelación de miles de manifestantes (36.745 detenidos formalizados, de los cuales 2.500 detenidos aproximadamente se mantenía en prisión preventiva a esa fecha). Además de las zonas urbanas centrales, los barrios populares fueron fuertemente atacados, sometidos al acoso policial de gases y disparos, al igual que lo fueron durante la dictadura. En esos mismos barrios, masas de pobladores asaltaron las comisarías, contándose a esa fecha más de 150 recintos policiales afectados, en acciones que dejaron centenares de heridos civiles. Por eso se entiende que en el estudio de las diez palabras más repetidas en los mensajes rayados en las paredes del centro de la capital (Darío Quiroga y Julio Pasten, Alienígenas. El estallido social en los muros) se repitieran “paco”, “ACAB” (All Cops Are Bastards), “Asesino”, “Yuta”, “Milico”, y “1312” (igual que ACAB). Las otras palabras con mayor inscripción en los muros referían a otras formas del abuso estatal (“Piñera” y “Sename”) y económico empresarial (“TPP” – Tratado de comercio transpacífico—, “AFP” – Administradoras de Fondos de Pensiones— y nuevamente Piñera. Otra crónica de esos días (Patricio Fernández, Sobre la marcha. Notas acerca del estallido social en Chile) anota setenta frases diferentes para insultar o despreciar a los “pacos” en los rayados de las paredes, desde “gracias por nada paco culiao” hasta “aborta x si sale paco”, pasando por “ – Pacos + Gatitos”, “+ MDMA – Pacos”, “Paco inculiable” o “Cría pacos y te sacarán los ojos”. Estas palabras compartían los muros con imágenes en afiches, esténciles y murales que hacían explicitas las analogías entre el estado policial de derecha y el estado policial de la dictadura, con yuxtaposiciones de los retratos de Piñera y su ministro Chadwick con los de la Junta Militar, la frase “la dictadura de Piñera”, la fórmula “1973 = 2019”, o la frase de la canción “Se viene el estallido” (2001) de los argentinos Bersuit Vergarabat: “Si esto no es una dictadura, ¿qué es? ¿Qué es?”.
Política
Aldo Bombardiere Castro / Genocidio
Filosofía, PolíticaGenocidio
Hace unos días se cumplió un año del genocidio que Israel perpetra en Gaza. Con plena complicidad de las grandes potencias coloniales y desoyendo las innumerables resoluciones emanadas tanto de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, así como de los mandatos del Tribunal Internacional de Justicia y de las sentencias de la Corte Penal Internacional, el genocidio continúa siendo transmitido en tiempo real.
Asimismo, y en pleno ajuste con los criterios del espectáculo informativo contemporáneo, durante los últimos meses el irrefrenable ímpetu genocida del sionismo ha desplegado su criminalidad a otras latitudes de la región de Asia occidental y central. Como si Israel devastadora consignase en su frente la advertencia de “lo peor siempre puede ser peor”, la sed expansiva de la ideología sionista poco a poco va desatando diversas intensidades de criminalidad contra los pueblos -y también los gobiernos- que solidarizan con la digna resistencia expresada por el pueblo palestino. Los territorios de Yemen, Líbano, Irán, Siria e Irak, hoy se encuentran asolados ya no sólo por los múltiples dispositivos imperiales ejecutados por y desde occidente, sino por la herrumbe militarista de un sionismo que cada vez se distingue menos y se mimetiza más con el término genocidio.
Giorgio Agamben / Pueblos que han perdido la lengua
Filosofía, Política¿Qué es hoy de los pueblos europeos? Lo que no podemos dejar de ver hoy es el espectáculo de su pérdida y olvido en la lengua en la que alguna vez se encontraron. Las modalidades de esta pérdida varían para cada pueblo: los anglosajones ya han completado todo el camino hacia un lenguaje puramente instrumental y objetivante – el inglés básico, en el que solo se pueden intercambiar mensajes cada vez más parecidos a algoritmos – y los alemanes parecen estar en el mismo camino; los franceses, a pesar de su culto a la lengua nacional y quizás precisamente por eso, perdidos en la relación casi normativa entre el hablante y la gramática; los italianos, astutamente instalados en ese bilingüismo que era su riqueza y que se transforma en todas partes en una jerga sin sentido. Y, si los judíos son o al menos eran parte de la cultura europea, es bueno recordar las palabras de Scholem frente a la secularización operada por el sionismo de una lengua sagrada en una lengua nacional: «Vivimos en nuestra lengua como ciegos que caminan al borde de un abismo… Esta lengua está preñada de catástrofes… llegará el día en que se volverá contra quienes la hablan».
Javier Agüero Águila / La paz no existe
Filosofía, PolíticaLa paz no es el antónimo de la guerra, por el contrario, es su mímesis. El espacio en blanco (su sangría) que la antecede.
¿Qué paz? ¿hay diferentes formas de paz o la inmensidad de su significado se abrevia en su puro singular? ¿Desde qué lugar hablamos en el momento en que nos dirigimos a ella? ¿es posible ir directo a la paz, sin desvíos, sin permutar nada, sin conceder la más mínima alteración de nuestra pulsión pacifista? O, por el contrario ¿estamos determinados a destruir todo a nuestro paso mientras nos enrolamos en su búsqueda frenética? La paz no existe, nunca, es una esterilidad histórica y culturalmente falsa; se trataría de que en su nombre todo lo que la humanidad ha perseguido no es más que la expansión y subordinación de un grupo humano por sobre otro. La paz no existe, no es, y toda su gramática y tradición que deviene de un cierto eco judeo-cristiano no se correlaciona en nada con la constatación histórica del sometimiento que urge y exige.
Sophia Goodfriend / El teatro de la seguridad israelí
PolíticaDespués de detonar miles de buscapersonas portados por miembros de Hezbolá en un ataque que tomó por sorpresa a gran parte del mundo, Israel ha lanzado ahora un sangriento asalto aéreo y terrestre contra el Líbano. Desde el 23 de septiembre, los ataques aéreos israelíes han matado a más de 1,000 personas, incluidos cientos de mujeres y niños, en lo que se ha descrito como uno de los bombardeos aéreos más intensos de la historia moderna. Más de 1 millón de personas están desplazadas en todo el país. Y a pesar de haber asesinado al líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, la agresión de Israel no muestra signos de disminuir.
Mauro Salazar J. / Crítica, revuelta y escritura. El fonema Richardiano
Estética, Filosofía, PolíticaSobre Crítica, revuelta y escritura. Tentativas en torno a Nelly Richard. Mauro Salazar J. (Editor). Ediciones Universidad de la Frontera, Palinodia y La Cebra (2024).
El Sur, margen, subalternidad, periferia: el Sur no como determinismo geográfico, sino como contexto político-enunciativo, es la localidad crítica que ancla mi trabajo a memorias históricas y sociales fragmentadas pero insistentes y persistentes en sus narrativas de la crudeza y la precariedad. N.R. Zona de Tumultos, 2021.
Los textos que se congregan tras las escrituras de la revuelta vienen a establecer modos suspensivos contra los lenguajes de la gestión –consenso del accountability– centrados en servicios, desregulación y commodity, manteniendo complicidades y disensiones con Tiempos & Modos. Las formaciones textuales irrumpen bajo un desgarro incurable de la –desgastada- política hegemónica, a saber, cómo conciliar institucionalidad y movilización social en un horizonte del sinsentido, o bien, en un tiempo de acontecimientos sin traducción narrativa. Con todo, tras el acervo de las luchas populares, la revuelta del 2019 es un pasado que permanece pendiente. Una temporalidad que no se orienta hacia el porvenir porque no es posible reconocer en el pasado mismo un sentido de futuro.
