Cuando KMRU se trasladó a Berlín desde Nairobi, quedó inmediatamente fascinado por el relativo silencio de la capital alemana. En su tierra natal, estaba rodeado de sonidos: el omnipresente zumbido de pájaros e insectos, el parloteo de los transeúntes y la contaminación acústica eléctrica expulsada por las líneas eléctricas entrecruzadas y los rugientes transformadores. En Berlín, este ruido estaba silenciado; los peatones deambulaban por las calles con auriculares, apenas comunicándose, mientras que los cables eléctricos estaban ocultos bajo tierra y la vida silvestre se retiraba de la imponente jungla de concreto. KMRU compara esta observación con sus experiencias visuales. Aclimatándose a la vida en Europa Occidental, se dio cuenta de que la noche, un azul oscuro iluminado por farolas y tiendas, ofrecía poco contraste con el día. La noche en Kenia se sentía más tangible, de alguna manera. Después de las 6 PM, cuando se pone el sol, incluso el tenue resplandor de una pantalla puede deslumbrar los ojos, que deben adaptarse rápidamente a las condiciones. Y como cualquiera que haya cerrado los ojos mientras escucha música sabrá, los oídos también se ajustan cuando la visibilidad se ve afectada, realzando incluso los sonidos más pequeños. Así que KMRU utilizó este fenómeno para informar ‘Natur’, una narrativa ondulante de larga duración que difumina el espectro audible con un universo sonoro imperceptible, contrastando paisajes sonoros electromagnéticos cacofónicos con sonidos naturales más familiares y reconfortantes.