Rodrigo Karmy Bolton / El Moro. Averroísmo, biografía, y experiencia

Filosofía

Texto leído en lanzamiento de Averroes. Gusto, risa, política, DobleAEditores, 2024.

El moro ¿qué es todo eso? Ante todo, una potencia que clama otro tiempo, un aroma que apenas resulta perceptible en un mundo volcado enteramente a la guerra civil planetaria. Un latido que pulsa otra sensibilidad, acaso, una experiencia en la que el placer, la alegría, la vida feliz no constituyen formas ajenas y excepcionales sino modos de vida habituales, cotidianos que rozan nuestros labios con la ternura de una libertad que nos une –dirá Patricio Manns. Árabe, musulmán, oriente, el “moro” es un lugar sin lugar, una tierra que irrumpe de vez en cuando y llena de alegría y respiración a cuerpos y almas: nuestros ojos no existen. Vemos con la mirada que nos han puesto, escuchamos los rugidos con los que nos han querido espantar. Pero el moro no cabe en esos lentes ni en esos oídos, el moro es irreductible, resto que excede a los elegantes monumentos de la denominada “tradición”. No se trata de “otra” tradición como de la potencia inmanente a toda tradición. A ese lugar a cuya intempestividad el epígrafe que encabeza a este pequeño, pero insolente libro, nos llama: “En cada época ha de hacerse el intento de ganarle de nuevo la tradición al conformismo que está a punto de avasallarla.” –escribió Walter Benjamin.

Giorgio Agamben / Europa o la impostura

Filosofía, Política

Es probable que muy pocos de los que van a votar en las elecciones europeas se hayan cuestionado el significado político de su acto. Puesto que están llamados a elegir un «parlamento europeo» sin definir, pueden creer más o menos de buena fe que están haciendo algo que corresponde a la elección de los parlamentos de los países de los que son ciudadanos. Conviene aclarar desde ahora que no es así en absoluto. Cuando hablamos hoy de Europa, la gran remoción es ante todo la realidad política y jurídica de la propia Unión Europea. Que se trata de una verdadera remoción se desprende del hecho de que se evite a toda costa una verdad tan embarazosa como evidente. Me refiero al hecho de que, desde el punto de vista del Derecho constitucional, Europa no existe: lo que llamamos «Unión Europea» es técnicamente un pacto entre Estados, que sólo afecta al Derecho internacional. El Tratado de Maastricht, que entró en vigor en 1993 y dio a la Unión Europea su forma actual, es la sanción definitiva de la identidad europea como mero acuerdo intergubernamental entre Estados. Conscientes de que hablar de democracia con respecto a Europa carecía por tanto de sentido, los responsables de la UE trataron de suplir este déficit democrático elaborando el proyecto de la llamada Constitución Europea.

Aldo Bombardiere Castro / Divagaciones: Kósmos

Filosofía

Levedad. La luna se refleja, ondulante, sobre la respiración del mar. La oscilación de su destello es el único brillo que atraviesa la noche. Más acá, en la aspereza del mundo, la ciudad extiende su bostezo. A lo lejos, las gargantas de los pájaros recitan virtuosismos en éxtasis. La luna y las aves parecen danzar sobre un único misterio: ¿Cuál? ¿Cuál? En la danza que juegan la imagen y los cánticos, y como si de un enigmático ritual se tratase, la escena nos invita a fantasear con un cierto orden tonal y total, nos seduce a soñar con una voz integradora de disonancias y capaz de modular la impronunciable presencia de un principio superior. ¿Cómo ha de ser posible esa armonía de fondo en el curso de esta bifurcación de sucesos y de excesos? ¿Cómo han de resultar entretejidos el destello de la luna marina con el poseso silbido del ruiseñor al seno de una única experiencia? ¿Qué o quién ha de abrir y tender la mano para que el ojo pueda dibujar el canto recitado en la profundidad del oído? Quizás sólo se trata de esto: de la com-unidad de las formas, de una esencial topología con que los entes expresan su ser. Sí. Milenios antes de concebir el apriorismo sintético entre el concepto y la intuición, participamos en una fascinante y fantasmática com-unidad inmanente a la vida. ¿Participamos? ¿Quiénes? ¿Cuál conjunto de primeras personas participamos en dicha com-unidad sin nombre? Participación común de la vida en la vida, physis expansiva de la física más allá de cualquier mecanicismo, proliferación de especies sujetas a géneros increados y eternos en su organicidad; Kósmos liberado de su arché cuyo orden nunca nos será simplemente caótico ni plenamente determinado. Al fin, el ser siempre se ha dicho de muchas maneras.

Mauro Salazar J. / Hegemonía. Flujos libidinales

Filosofía, Política

¿Qué es el amor sino comprender y alegrarse de que otro no viva, actúe y sienta de manera opuesta a la nuestra? Para que el amor supere con alegría los antagonismos no deberíamos suprimirlos, negarlos. Incluso el amor a sí mismo contiene como presupuesto suyo la dualidad (o la pluralidad) indisoluble, en una persona”. Nietzsche. Humano, demasiado humano.

Si recordamos la imagen de las palabras y sus consensos visuales, cuál sería el corpus sexual de un término “celebrado” y “manido” como hegemonía (gegemoniya) al interior del modo de producción heteronormado. Las singularidades deseantes en tanto mundos posibles y su reducción al Point de capiton, aún pueden preservar una economía de los cuerpos. En sus flujos libidinales cómo discurre el lugar de la philia en la hegemonía en tanto disposición del cuerpo masculino como gubernamentalidad de los sexos.

Jamal Kanj / Gaza: El burro y el destino de la civilización occidental

Política


Humo ennegrecido al fondo, el infierno arrasaba las tiendas mucho después de que Israel bombardeara otra zona designada «segura» para los civiles evacuados del norte de Gaza. Un cuerpo carbonizado, de un niño o una niña, sacado de entre los escombros, aún ardiendo. Es la «shoah más grande», el Holocausto más grande, había prometido a Gaza en 2008 Matan Vilnai, viceministro de Defensa de Israel.

En la misma escena, tres niños ayudaban a su madre a colocar sus andrajosos colchones de suelo en un carro. El rostro de la mujer, de mediana edad, tenía surcos como hileras recién labradas de tierra árida. El escuálido burro cojeaba en la arena, esforzándose por tirar del carro. Parecía tan hambriento y sediento como los demacrados niños que intentaban subirse a los colchones.

Mauro Salazar J. / Carlos Ossa. Imágenes suspensivas. Una nueva arquitectura del conocimiento

Filosofía, Política

Dispersos por la ciudad neoliberal, estigmatizados e irredentos, habitamos lenguas secas, cuerpos fríos, voces de la desesperanza. Escribir librados a un destino incierto es compartir el abismo de la soledad que descubre nuestra compasión, un día, una noche, en una esquina, mirando por un tragaluz. M.S

El pliegue escritural de Carlos Ossa es el trabajo fragmentario, con dimensiones suspensivas y cambiantes respecto a la positividad del “concepto gerenciado”. La discontinuidad de la práctica fragmentaria desplaza la idea de que el texto escritural se debe a una inevitable progresión argumental (univocidad). Desde un descalce sobre las imágenes, se trazan cortes, itinerancias, rupturas, pero siempre produciendo disrupciones y posibilidades de sentido.

En La Quimera Electrónica (UFRO, 2024) el autor introduce una alteridad que abre y agudiza una nueva “arquitectura del conocimiento” que concibe la imagen como una relación social cognitiva en tiempos de democracias drómicas. No se trata de suscribir a los pactos estéticos de la ilustración adaptativa, ya sea en su versión historiográfica-ilustrativa, o bien, transigir hacia el peritaje de algún documento antropológico. Lo anterior dista del recurso representacional de las Ciencias Sociales y el gremialismo de los “formatos circunspectos” (Nihilismos de la Academia). Aquí no hay un frenesí diagnostical, sino una interrogación extenuante -aunque nunca reactiva, cabe decirlo- sobre las convulsas agendas epistemológicas. En suma, una escritura que interroga las visualidades del consenso experto.