“Los excesos cometidos en nombre del deber de la memoria sugerirían adoptar un deber del olvido: la formula puede disgustar a alguien, pero se impone. Si piensas en el desafortunado héroe de Borges que no podía olvidar y vivía por esto en un infierno incapaz de borrar cualquier cosa del caos que invadía su pobre cabeza. Lo mismo vale para un grupo humano: al no querer olvidar nada se nos expone al peligro de confundir el presente vivo con un falso presente alucinatorio que parasita al primero en nombre de las ofensas no reparadas del pasado”. Daniel Lindenberg: Figures d’Israel, Hachette, 1997, página 17
Vi el documental Born in Gaza de Hernan Zin (se puede encontrar en Netflix): cuenta la historia de diez niños de entre seis y catorce años, durante la guerra de 2014, una de las tantas guerras que Israel ha dirigido contra los palestinos, y los palestinos han dirigido contra Israel. Estos niños hablan de los bombardeos, de las heridas que han recibido, del terror que viven cotidianamente, del hambre que sufren. Dicen que la suya no es vida, que sería mejor morir.
