Javier Agüero Águila / Violeta Parra y el tiempo de la flor maldita

Estética, Filosofía

Falta solo detenerse en un verso, uno solo, para que se nos revele la desproporción del mundo de Violeta Parra.

En el poema “Con mi litigio de amor”, aparecido en el libroDécimas, autobiografía en verso, (1957 y 1958), Violeta describe siempre la tesitura existencial como un invariable reflejo del mal:

Mis venas son un infierno que arden con fuego mortal

El verso es de una ira poética que quiebra; una gleba maldita en toda su magnitud y sin referente. Como lo decía su hermano Nicanor en una entrevista: “[…] ella no fue una estudiosa de la literatura […] No sé si conoció la palabra Rimbaud, la palabra Baudelaire […]”1. Sin embargo, si le hacemos frente al vibrato liminal que destilan estas palabras y que deambulan en la desesperación quemante del infierno, sabremos que Violeta nunca necesitó de fuegos ajenos, de clamores excéntricos o querellas prestadas.

Mauro Salazar J. / Izquierda y neo-desarrollismo. Del Consenso de Washington al Consenso de Beijing

Filosofía, Política

Luego del triunfo de las potencias populares en las primarias del domingo anterior, de sus desacatos y flujos expresivos, cabe consignar que la izquierda chilena ha ido tomando distancia de Caracas -como critica ordo liberal o popular- estableciendo matices y oscilaciones respecto al modelo cubano. Todo ello en medio de un rústico asedio medial –“anticomunismo”- donde las preguntas resultan tan esperables, como intensamente tediosas. Pese a estos desplazamientos, salvo honrosas excepciones, no hemos sabido de alguna alfabetización del modelo chino y sus efectos de neo-dependencia en las relaciones de intercambio (accesos o democratización del consumo). En nuestra parroquia ronda una pereza cognitiva ante un modelo rentista de “colonización blanda”, rizomática, cuya geopolítica supuestamente no alteraría materias de soberanía, garantizado el nuevo desarrollismo. Y aunque las urgencias de nuestra plaza responden a fenómenos de informalidad, migración, gobernabilidad, seguridad y ausencia de políticas de desarrollo, urge entrar a un debate que se aleje de las fabulas de Confucio -ver el estado de los keynesianos- y, de paso, transparentar el bicameralismo de la derecha chilena que, amén de criticar drásticamente la tesis doctrinal del PCCH, abunda en agravar el extractivismo (neo-desarrollista) consignando celebratoriamente las altas cifras del intercambio comercial. No se trata de la fastidiosa tarea de buscar manuales del XXI, negar los muros de la facticidad (60% de exportación hacia Asia), sino explorar experiencias sin relaciones dogmáticas en materias de neurociencias, bioética, políticas de desarrollo, servicios, régimen de universidades, cadenas de valor, IA, ahorro energético, sistema arancelario, petroquímica, ferroviario, ciberseguridad, control de las telecomunicaciones, etc. Tal tarea implica revisar restricciones y las brechas que ello implica en el caso chino. Pese a la ausencia de militarización en política exterior, de la sociedad Mao Zedong, no cabría edulcorar estos puntos cuando el 40% de las exportaciones chilenas van a la ruta de la seda.

Miguel Ángel Hermoslla / La máquina guzmaniana y las culturas de derecha

Filosofía, Política

¿Qué es una cultura de derecha? La cultura en la que se declara que existen valores incuestionables señalados con mayúsculas. La cultura en la que prevalece una religión de la muerte. Furio Jesi. Cultura de derechas.

En este ensayo, nos proponemos identificar y pensar los fundamentos teóricos de las arremetidas “neofascistas” en la escena general de la mutación del capitalismo global contemporáneo y sus derivas reaccionarias.

Se trata de configurar una constelación conceptual y teórica que logre hacer inteligibles las formas del pensamiento y acción reaccionaria, que desde la instalación del neoliberalismo global y la axiomática del capital sin régimen se ha tomado la escena política como fascismo líquido, centrífugo y desterritorializado.

Es muy necesario pensar aquí, que la tradición política moderna porta desde su génesis una filosofía de la historia- un historicismo o filosofía del progreso, que contempla un saber de auto legitimación de sus procesos de enajenación, acumulación y devastación. “La normalidad capitalista” hace referencia aquí también a estas lógicas naturalizadas de destrucción que el tecno-capital despliega sobre la tierra. Por estas razones, es que el trabajo crítico de este ensayo podría leerse como una interrogación general de las diversas narrativas que los procesos modernos de legitimación en la historia del capital han desarrollado para efectos de su violenta facticidad.

Mauro Salazar J. / Richard. ¿Humanismo Crítico? Último pliegue

Estética, Filosofía, Política

En el contexto del próximo Premio Nacional 2025, habría que descifrar los trayectos (densidad crítico-inventiva) que implica la postulación de Nelly Richard. Nuestro afán no busca una sinopsis de una obra de más de cuatro décadas, y no solo por su relevancia en el concierto local e internacional, sino por posibles omisiones al fragmento en una obra de minoridad.

Ya en Márgenes e Instituciones (1986), Richard establece una crítica a las prácticas de la representación –Escena de avanzada– imputando el duelo entre arte y pueblo. Las poéticas de la donación no son aquí pensadas como instauración, sino como herramienta derogante del lenguaje cotidiano siniestrado por los gravámenes de la dominación. Una escritura transitada -extramuros- por el desasosiego capaz de interrogar las estéticas del marco, la monumentalidad del “arte militante”, y librarse a la circulación de despistes y disyunciones para instruir un deseo de presente. Ensambles entre artes visuales (crítica, poética y narrativa) en interacción crítico-efusiva al canon y una polémica en torno a la relación entre vanguardia y modernización bajo estado de excepción. Cuerpo Correccional (1980), cual precedente al inscribir la desencialización sexo-genérica del binomio masculino/femenino. Residuos y Metáforas (1998) donde cultiva una crítica a las postales de la transición y su vocación de acuerdos enfermizos (“civiles y militares”). Una textualidad que ha interrogado los signos del fatigado realismo post-transicional y las ciencias sociales adaptativas.

Aldo Bombardiere Castro / Para escribir y resistir con el cuerpo. Janet Toro: tres escenas y una crónica

Arte, Estética, Filosofía, Política

Preludio

No quiero escribir esto. Me gustaría tener el ánimo suficiente, un mínimo de alegría capaz de brindar el latido más enérgico a mis arterias, pero, la verdad, no quiero escribir esto. Quisiera poder escribir con el cuerpo: no tener que escribir esto.

Creo que en la conferencia titulada Literatura + Enfermedad = Enfermedad, contenida en el libro póstumo El gaucho insufrible (2003), Roberto Bolaño señala que cuando la melancolía o la angustia nos invade, y ya no hay ganas de escribir ni ganas de follar, entonces sólo nos queda viajar.

Al final, viajar no es tan distinto de escribir ni de follar, y, tal vez, sólo en virtud de tal semejanza, la acción de viajar comparte con los otros dos la cualidad de producir una suerte de transitorio antídoto o antidepresivo contra la locura, contra la muerte y, sobre todo, contra el tedio, esa reseca desolación del alma ya desprovista de la tenue belleza que porta la melancolía.

Julio Cortés Morales / Ley 21.732: la nueva ley antiterrorista

Filosofía, Política

Terrorismo: Dominación por el terror” (Diccionario de la lengua española)

Cuando la Junta Militar instalada tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 hizo aprobar una nueva Constitución Política en 1980, incluyó una disposición que señalaba que “el terrorismo, en cualquiera de sus formas, es por esencia contrario a los derechos humanos”, y obligaba a regular los delitos terroristas mediante una Ley de quórum calificado.

Esta declaración con rango constitucional evidencia la gran paradoja del antiterrorismo en Chile: la dictadura más sangrienta del siglo XX, que asesinó a más de tres mil personas y practicó sistemáticamente secuestros, torturas y ejecuciones mediante el terrorismo de Estado, declara a su vez al terrorismo como “contrario a los derechos humanos”, y obliga a contemplar un régimen especial que sancione los delitos terroristas de acuerdo a un sistema penal de alta intensidad, en paralelo al derecho penal común.