“Impunidad disfrazada de diplomacia”. Eso es lo que se escucha en Gaza, gracias a los periodistas palestinos que siguen dando testimonio de lo que ocurre en la Franja. En este caso, es Tareq Abu Azzum, uno de los corresponsales de Al Jazeera English, quien sintetiza así la frustración que recorre la población, sobre todo después de que Benjamin Netanyahu fuera invitado a formar parte del Consejo de la Paz instituido por Donald Trump. ¿Cómo es posible que el autor del genocidio palestino sea invitado a llevar la “paz”? ¿No tiene Netanyahu una orden de arresto internacional en su contra, emitida por la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad?
Donald Trump
Mauro Salazar J. / Conjurar Caracas: El Kapital y sus cóleras
Filosofía, Políticaa Nelly, senza la pretesa del significato stabile
Semioclastia
Este ensayo explora las tres paradojas irresolubles que atraviesan la política latinoamericana contemporánea: la victimización que cancela la deliberación, la orfandad hermenéutica (izquierdas fragmentadas) que impide el diagnóstico, y la violencia estructural integrada en las élites locales. A partir de la captura de Maduro (Venezuela, 2026), se argumenta que estas paradojas no pueden ser resueltas mediante formas dialectales, sino únicamente habitadas críticamente. La bomba imperial opera bajo una lógica dromológica de aceleración absoluta que colapsa los espacios de negociación política y expresa la verdad destructiva del capitalismo en su fase terminal. La tarea política consiste en construir teoría desde la catástrofe misma, sin garantías de emancipación.
Introducción: Crisis de inteligibilidad
Un evento ha irrumpido en la situación política latinoamericana. Se llama Caracas, bomba imperial, imposibilidad política. Este ensayo permanece fiel a lo que el evento ha revelado: tres paradojas irresolubles. La fidelidad consiste en extraer las consecuencias más radicales del evento, aunque ello signifique pensar sin esperanza. Una verdad comienza cuando el evento irrumpe. Aquí comienza una verdad política, aunque sea la verdad de la imposibilidad.
Rudy Iván Pradenas / El retorno de lo arcaico y el desquicio del poder: auctoritas, krátos, imperium
Filosofía, PolíticaEstesícoro, en efecto, como quiera que los de Hímera habían elegido a Fálaris general con plenos poderes (autokratora) e iban a concederle una escolta personal, después de haberle hecho otras consideraciones, les contó esta fábula. Tenía un caballo un prado para sí solo, pero llegó un ciervo y le estropeó el pasto. Queriendo entonces vengarse del ciervo, le preguntó a un hombre si podía ayudarle a tomar venganza del ciervo. El hombre asintió a condición de ponerle un bocado y montarse sobre él llevando unas jabalinas. (El caballo) estuvo de acuerdo y, una vez que lo hubo montado el hombre, en lugar de vengarse, se convirtió en esclavo del hombre. “Mirad así también vosotros –dijo–, no sea que queriendo vengaros de vuestros enemigos, vayáis a padecer lo que el caballo; porque ya tenéis el bocado al haber elegido a un general con plenos poderes, pero si además le dais una guardia y dejáis que se os monte encima, seréis entonces esclavos de Fálaris. (Aristóteles, Retórica 1393b11-24).
I
(Auctoritas)
En Chile, ya tenemos el bocado puesto. Las riendas las manejará José Antonio Kast a partir del próximo 11 de marzo. Su candidatura se definió por dos rasgos –o, más bien, por dos carencias– que sus opositores señalaron de manera insistente: promesas que no podrá cumplir y la negativa sistemática a responder por ellas ante la opinión pública.Pero estas cuestiones no son las que realmente nos importan aquí. No interesa lo que Kast no hizo ni lo que no será capaz de hacer, sino aquello que sí hizo para llegar al poder y qué hará finalmente con él: es decir,cómo logró ponernos el bocado y de qué modo manejará las riendas.
Kast fue interpelado insistentemente por el gobierno progresista-centrista y por su candidata, con el fin de que diera cuenta de las inconsistencias de su programa de gobierno y aceptara hablar en la lengua consensual que creían dominar: la de una política secularizada y pacificada, hecha de promesas razonables y de mala conciencia liberal. Kast, recordando el modo en que perdió su candidatura anterior al quedar atrapado en ese juego discursivo de moralinas de batallas culturales, no respondió. Hizo algo distinto. Ejecutó un giro que llamaremos retorno de lo arcaico.
Colapso y Desvío / Guerra civil global y el nuevo reparto del mundo: A propósito de Venezuela y Estados Unidos
Filosofía, PolíticaSe está hablando mucho de que nos encontramos en el principio de una nueva era, y aquella idea no es del todo errónea. Sin embargo, hoy no ha comenzado, como algunos se han atrevido a sugerir1. Estamos presenciando el fortalecimiento de las formas necropolíticas de operar de parte de las principales potencias del planeta. La intervención en Venezuela, (denominada Operation Absolute Resolve), es un importante paso en un proceso de reestructuración global, que toma forma a partir de la mitigación y sometimiento de las revueltas en el anterior ciclo de lucha (2019-2022), pero insistimos no es del todo novedoso, se trata de una misma tendencia a la barbarie civilizatoria que tiene como hitos anteriores los bombardeos israelíes en Medio Oriente y la guerra en Ucrania.
Las abstracciones sobre las que se sostiene la democracia-liberal de occidente se terminan de derrumbar al son de los bombardeos, ocupaciones territoriales y persecución política. La soberanía nacional, el derecho internacional y la separación de poderes se demuestran despreciables para el actual estadio del desarrollo capitalista. La casi ridícula pero consciente falta de diplomacia de Donald Trump, demuestra aquello. Y es que hoy al capitalismo ya no le importan las apariencias, el orden democrático rompe con sus ropajes ideológicos, y se muestra tal cual siempre fue como la persistencia de una violencia fundacional. La democracia fue impuesta en nuestro continente a base de plomo, saqueos y desapariciones forzadas, hoy con Venezuela lo volvemos a recordar.
Junípero Loyola / El Rey Lobo. Tel Aviv, Washington, Berlín y Santiago de Chile
Filosofía, PolíticaSEGUNDA PARTE. BERLÍN, SANTIAGO DE CHILE
La Fuerza Pública (…) representa la organización que el Estado se ha dado para el resguardo y defensa de su integridad física y moral y de su identidad histórico-cultural. (Augusto Pinochet)1
Esta lógica fascista, en sentido amplio, fue esencial en la filosofía esotérica del hitlerismo, a comienzos del siglo XX. La Sociedad Thule (Thule-Gesellschaft), un grupo ocultista alemán que en aquel entonces tuvo fuerte influjo sobre el nazismo, inseminaba la mitología de la “raza aria”, “quinta raza raíz descendiente de los atlantes” (una adaptación de la teosofía de Helena Blavatsky), así como el de la “patria hiperbórea” (Thule), que no era un lugar geográfico, sino un símbolo abstracto de pureza espiritual en el extremo norte del planeta. El racismo, además, se entendía no sólo desde la “ciencia de la raza” de la época, sino también desde la concepción de un “racismo esotérico”, según el cual el judío no era sólo un “enemigo racial” en sentido biológico-político, sino una “fuerza metafísica corruptora del espíritu ario” (antisemitismo esotérico): el judaísmo representaba la “contra-raza” que encarna el materialismo (apego a lo corporal, concreto), versus el espiritualismo ario (dedicado a símbolos abstractos: origen, destino, honor, espíritu). En consecuencia, el cuerpo judío —y luego el eslavo, gitano, no-heterosexual, comunista, discapacitado, etc.— era un obstáculo material (contaminación degenerativa física, estética, moral e intelectual) para la realización del símbolo abstracto y su teleología: la raza aria como realidad espiritual. Todo esto se alineó, por supuesto, desde fines de los años veinte, con la “metafísica de la sangre” de Alfred Rosenberg: la sangre como vehículo del alma racial. La sangre no sería un mero fluido biológico, sino un símbolo espiritual que porta el “alma étnica”, de modo que los cuerpos individuales sólo importan como portadores de esa sangre simbólica: como corolario, el sufrimiento corporal es irrelevante si sirve a la purificación de la sangre racial (símbolo abstracto). En efecto, las SS (Schutzstaffel, Escuadrón de Protección), bajo su aspecto de aparato policial-militar dirigido por Heinrich Himmler, funcionaba como “orden esotérica”, y tenía bajo su comando a la Ahnenerbe (Forschungsgemeinschaft Deutsches Ahnenerbe, Sociedad de Estudios de la Herencia Ancestral Alemana), que entre otras cosas buscaba vehementemente “artefactos simbólicos” (Santo Grial, Lanza de Longinos) para “activar el poder espiritual ario”. En el Castillo de Wewelsburg, en el norte del Estado federado alemán de Nordrhein-Westfalen, Himmler estableció un centro de rituales SS donde se practicaba una suerte de religión que reemplazaba al cristianismo (considerado “judaizado” por su compasión por los débiles), y, en ese contexto, los cuerpos de los oficiales SS eran vistos como “templos del espíritu ario”, mientras los cuerpos “inferiores” eran considerados descartables, sacrificables, matables impunemente.
Mauro Salazar J. / El abrazo de Managua. Kast sumido en la geopolítica trumpista
Filosofía, Política«Allí está Alejandro, y Dionisio fiero, que hizo a Sicilia padecer años dolorosos. […] Toda la primera fosa, entre el arco y la roca, está llena de tiranos que se dieron a la sangre y al despojo.» (Inferno, Canto XII, 107-108, 103-105)
I.
Trump ha designado a los cárteles latinoamericanos como organizaciones terroristas extranjeras, y en ese gesto nominativo que pretende nombrar lo otro absoluto, se despliega una economía política cuyas consecuencias exceden con mucho el marco declarado del combate al narcotráfico. Lo que se presenta como guerra contra las drogas (sin negar su gravedad) es, en rigor, un dispositivo de reordenamiento hemisférico que encuentra en Chile, y específicamente en la figura de José Antonio Kast, su nodo de articulación más paradójico: el aliado que replica la retórica del amo sin convertirse jamás en su objeto, el subalterno que mimetiza el discurso securitario imperial para blindarse frente a él. Aquí yace el desfonde.
La democracia opera fundamentalmente como sistema inmunitario: régimen que protege a unos mediante la exposición galopante de otros. La inmunización de los cuerpos privilegiados exige, correlativamente, la producción incesante de una población expuesta, de una plebe cuya vida puede ser administrada, deportada, encarcelada o eliminada sin que tal operación constituya escándalo alguno para el orden vigente. La política trumpiana radicaliza esta lógica hasta su expresión más extrema: al declarar terroristas a los cárteles, habilita una zona de indistinción donde cualquier persona latinoamericana vinculada —aunque sea tangencialmente— a las redes del narcotráfico puede ser objeto de eliminación extrajudicial.
