El texto critica la transformación del poder político en un espectáculo y la fusión del Estado con intereses empresariales, representados por figuras como Elon Musk. Destaca la crisis del Estado-nación, la pérdida de representatividad democrática y el auge de movimientos populistas fuera del sistema partidista. Se aborda el nacionalismo tribal, que sustituye la ciudadanía por identidades étnicas, y cómo estos movimientos, impulsados por miedo y frustración, buscan destruir el Estado, acercándose al totalitarismo. Además, analiza los movimientos ultraliberales y neototalitarios, como los de Trump o Milei, que no buscan fortalecer el Estado, sino desmantelarlo desde dentro, promoviendo valores regresivos bajo la apariencia de libertad y socavando la democracia, los derechos humanos y el bien común.
Fascismo
Javier Agüero Águila / Decir izquierda
Filosofía, Política1. Marguerite Duras, en un texto de 1980 titulado Los ojos verdes describía –con su laconismo tan propio y genial– el discurrir de su tiempo, o al menos de lo que ella experienciaba como su pasar por el mundo:
“El enrarecimiento de la actualidad y de la simultaneidad de uno mismo y del mundo se hace sentir cada vez más… ¿Y qué puedes hacer tú? Todo es distinto y, sin embargo, el truco está ahí. Tú sólo tienes que mirar, ¿entiendes?”.
El pasaje es desestabilizante a la luz de un individuo perplejo que no es capaz de definir su experiencia; la realidad rara, bizarra a los ojos verdes de quien la resiente como pura extrañeza, al tiempo que se concibe a sí mismo como una individualidad simultánea que se coordina con las variaciones también ingentes de una mundanidad revuelta. En breve, Duras nos habla de un individuo disuelto en una multiplicidad de roles exigidos por una existencia subordinada a la indefinición, atonal y sin rasgos; a no ser esto o aquello, sino, más bien, a quedar vacío en el tinglado infinito de posibilidades que se desparraman en el tartamudeo de las indecisiones, de lo indecible, de lo que no dispone de una secuencia básica que entregue una forma de habitar la vida; de existir más allá de solo vivir como resorte biológico natural.
Miguel Ángel Hermosilla / Contra todo dispositivo un arte-facto
Filosofía, PolíticaIronía del dispositivo: nos hace creer que en ello reside nuestra “liberación”. Michel Foucault. Historia de la sexualidad. La voluntad de saber.
Si las sociedades de control caracterizadas por Foucault y Deleuze como dispositivos abiertos del ejercicio del poder, propios de los modos biopoliticos de producción de subjetividad en las sociedades neoliberales contemporáneas, son también variaciones de la soberanía del capital, como fórmulas de adaptación de las transformaciones de los patrones de acumulación en la fase expansiva y flexible del capitalismo tecno planetario, entonces habría que trazar una interrogación radical respecto de las formas modernas de organización del poder y sus efectos inmediatamente políticos y materiales de apropiación del sentido como algo dado e incuestionable. El arte- facto como contra- dispositivo, que interrumpe las narrativas lineales de la dominación mercantil y las formas del mando social, tendríamos que entenderlo como un “acontecimiento” que irrumpe y pone en cuestión la razón cronológica del tiempo de la explotación, o como “gesto “que suspende las lógicas productivas del orden establecido por los consensos del capital sobre nuestras vidas.
Gerardo Muñoz / Delación e invaginación social en Estados Unidos
Filosofía, PolíticaEn la noche del sábado 8 de Marzo, agentes del Homeland Security arrestaron en una operación nocturna al estudiante de posgrado Mahmoud Khalil sin presentar una orden de arresto ni una clara acusación; en efecto, fue retirado de su hogar por haber participado en las protestas contra la guerra en Gaza que tuvieron lugar en la Universidad de Columbia durante la primavera del pasado año. El desbordamiento que no tuvo lugar durante los friendly encampments de campus en el mes de Abril de 2024, ahora lo efectúa los propios aparatos del poder en un claro espíritu revanchista y de acentuada vocación de escarmiento público, como quedó patente con un miserable tweet de Marco Rubio. Esta iniciativa desplegada por el Departamento de Justicia en colaboración con la organización de deportación de inmigración (ICE) bajo el apotegma de “Catch and Revoke” (“Capturar y Revocar”) deja constancia de la orientación hacia la cacería que mueve hoy a la eficacia de los poderes públicos sobre el tejido social. El cercado del perímetro del campus universitario que podíamos ver con cierto espasmo durante las protestas ahora se extiende, manzana por manzana, cuerpo contra cuerpo, a lo largo del espacio metropolitano. Así, no es un hecho circunstancial que el arresto haya tenido lugar en un edificio de viviendas fuera del campus con una exactitud quirúrgica en tiempo y espacio. Y no se trató exclusivamente de un arresto, sino de desnudar a un ciudadano de su propia investidura: revocar una ‘green card’ (permiso de residencia a extranjeros), así como una vez ganada la stasis contra los bárbaros illegals se intentará fallar contra la natalidad ciudadana anclada en el ius soli y garantizada en la Enmienda Catorce de la Constitución.
Alberto Toscano / El liberalismo nos costará la Tierra
Filosofía, PolíticaLa rotunda derrota de Kamala Harris en las urnas, y lo que tanto Benjamin Netanyahu de Israel como Viktor Orbán de Hungría aclamaron como un histórico retorno político, acaba con cualquier esperanza de que el ascenso planetario de la política reaccionaria sea un fenómeno pasajero. Una campaña que celebraba su incondicional continuidad con el Partido Demócrata de los Clinton, Obama y Biden se derrumbó ante un candidato que se inclinó hacia las acusaciones de fascismo con aún mayor entusiasmo que en sus dos últimas campañas: llamando a que los rivales sean disparados en la cara, jugueteando con la dictadura y, sobre todo, anunciando deportaciones masivas de inmigrantes como su política principal. La inminente hoguera de derechos y beneficios sociales trazada por el Proyecto 2025 no desencadenó suficiente resistencia en las urnas. Tampoco lo hizo la supuesta afición de Trump por los generales de Hitler o el carnaval de vulgaridad racista en el Madison Square Garden.
Javier Agüero Águila / Democracia del odio (Política de la crueldad)
Filosofía, Política1. Por extravagantes que puedan parecernos figuras como el reelecto Donald Trump en EEUU, Meloni, Le Pen o Weidel en Europa, Milei o Kast en América latina, en fin, cualquier expresión de la fascistización objetiva del mundo –uno que se licúa de cara a la extrema derecha y sus prédicas supremacistas– lo cierto es que, y no es una tesis para nada original, lo que se evidencia es el fin de un cierto tipo de democracia, al menos tal y como las conocíamos en su versión ultraliberal.
No se trata del derrumbe del sistema democrático en sí mismo, sino que comienza a sintonizar a escala global con el autoritarismo despótico y la tachadura de lo alterno, ahora sí y con Trump a la cabeza de este grupo, de manera definitiva. Y el peligro es enorme; y Palestina puede ser barrida del mapa completamente. Y todos los pueblos disidentes/perseguidos del planeta, también. Son las nuevas democracias del odio.
