Mauricio Amar / Nakba

Filosofía, Política

Nakba es la palabra que los palestinos han escogido para designar un punto originario de su sufrimiento. Nakba en árabe significa catástrofe. El 15 de mayo de 1948, más de veinte mil palestinos fueron asesinados y más setecientos mil expulsados de sus hogares. Sus aldeas fueron arrasadas o, lo que hace el asunto más distópico, ocupada por familias judías que llegaban a vivir al Estado de Israel que se había creado bajo el programa colonial del sionismo. Por supuesto, no existe algo como un origen. Si hablamos de la Nakba, debemos luego ir más atrás al proceso de colonización sionista, antes de ello, al sionismo cristiano, cargado de antisemitismo, que buscaba sacar a los judíos de Europa. Aún antes, habría que hablar del colonialismo en general, de América, de África, de India y China. Habría que hablar del orientalismo y el racismo europeos, que finalmente consolidan en Palestina una colonia supremacista blanca. Habría que hablar de muchas cosas. Del capitalismo y la conversión de las vidas jerarquizadas y racializadas en mercancías, de los procesos de descolonización y la continuación del colonialismo por otros medios. Sí, habría que hablar de muchas cosas, pero la potencia del concepto Nakba sigue siendo irrefutable porque hoy lo que los palestinos han llamado su catástrofe no es otra cosa que la catástrofe del mundo.

Alberto Toscano / Palantir y el tecno-fascismo estadounidense

Filosofía, Política

Una nueva campaña de reclutamiento apareció en los campus universitarios de élite de Estados Unidos el pasado abril. En escuelas como Carnegie Mellon, Cornell y Penn, los carteles pegados en las paradas de autobús, con fondo negro, lanzaron una inquietante advertencia: «ha llegado el momento del ajuste de cuentas para Occidente», antes de acusar a la mayoría de las empresas tecnológicas de no considerar el «interés nacional» cuando deciden «qué debe construirse». Por el contrario, Palantir, el contratista de defensa especializado en análisis de datos y responsable de esta campaña de reclutamiento, declaró que no se limita a construir productos tecnológicos «para garantizar el futuro de Estados Unidos», sino, de hecho, «para dominar».

Gerardo Muñoz / Fragmento sobre la lejanía

Filosofía, Política

Recordábamos en estos días a Joshua Clover (1962-2025) – ¿cómo no hacerlo? – y de lo mucho que se puede recordar de él, que no es poco, reparábamos en una observación que se deslizaba en Riot Strike Riot (2016): en la modernidad, decía Joshua, el estado se encontraba lejos de los cuerpos y la economía estaba muy cerca (pensemos nada más en la centralidad de la fábrica); mientras que en la época del neoliberalismo financiero y de subsunción real, el estado está en todos lados y los modos de acumulación se encuentran desperdigados, aunque organizados mediante las infraestructuras y las cadenas de suministro a escala planetaria que nos vincula a cada uno de nosotros como células en circulación perpetua. En nuestros tiempos, la unidad de especie se encuentra separada no sólo en virtud de las cosas que produce o consume al estilo del viejo presupuesto de la alienación, sino que emerge como separación fundamental de su propia pertenencia en los mundos. La inversión no es fortuita: el pasaje hacia la espacialización diferenciada es un efecto que produce un hundimiento aún mayor en las profundas aguas de la abstracción de la totalidad – esa caída en free fall nutre un gnosticismo inmanente que dista de ser un accidente casuístico. La devastación de las relaciones espacio-temporales, que es al fin de cuenta una dispensación del nihilismo, es la condición ontológica de las catástrofes en curso en las que participa buena parte de la Humanidad en una fase compulsiva de autodestrucción.

Márcia Junges / “Sin el genocidio de Palestina, el neofascismo no podría sostenerse” Entrevista especial con Rodrigo Karmy Bolton

Filosofía, Política

Publicado en portugués en Instituto Humanitas Unisinos – IHU

1. ¿Cómo analiza el recrudecimiento del neofascismo a través de la profundización del neoliberalismo? ¿Cuáles son los nexos posibles en la coyuntura que vivimos?

    Me parece que nada podemos comprender hoy si no miramos a Palestina. Palestina es el catalizador de las transformaciones en curso y, por tanto, desde mi punto de vista, la grilla de inteligibilidad a través de la cual podemos contemplar el presente. ¿Por qué Palestina funciona como catalizador? Porque es en palestina donde el orden liberal encuentra su límite, donde el derecho internacional es violado, la moral destruida y el pueblo palestino despojado de su mundo. Nada de esta mutación capitalista podría tener lugar sin Palestina, por tanto: es Palestina la que ha mostrado el fracaso de Israel como proyecto ético y político, es Palestina la que exhibe la hipocresía del derecho internacional, es Palestina la que expone el derrumbamiento del ordenamiento liberal. Por eso, sin el genocidio sobre Palestina no puede apuntalarse el neofascismo, sin la masacre permanente de la colonización sionista no puede desplegarse la nueva fase del capitalismo global en la que éste se desprende del polo liberal para situarse desde el polo fascista y donde Israel se ha convertido en el modelo mismo del fascismo del siglo XXI. Como un reverso de la Alemania nazi, Israel –precisamente porque fue solo un “reverso especular” de dicha Alemania- no podía más que reproducir las formas del nazismo ahora bajo los modos del sionismo. Y esto no se debe a Netanyahu. Este último es, más bien, el efecto de años de nakba. En este sentido, si Palestina es el catalizador del proceso en curso es precisamente porque aquí todas las mediaciones erigidas hacia finales de la Segunda Guerra Mundial fueron desconocías desde un principio. En un ir y venir, podríamos recordar la tesis de Aimé Cesaire en “El discurso del colonialismo” cuando señalaba que el nazismo fue simplemente la aplicación de las técnicas coloniales sobre el espacio europeo y que, por eso, la exterminadora política de Hitler, se volvió imperdonable para los europeos. Podríamos decir que, la cuestión palestina es exactamente a la inversa: lo que los europeos aplicaron con europeos durante el nazismo (el colonialismo) ahora se externaliza desde 1948 hacia Palestina donde colonos europeos (sionistas) aplican lo que el nazismo hizo con los otrora europeos, así como los nazis aplicaron lo que los europeos aplicaron con los pueblos del “tercer mundo”. Por eso, una vez finalizada la Segunda Guerra, todo pareció volver a la “normalidad”: la catástrofe volvía a desplegarse, supuestamente, fuera de Europa. Y así, Israel parecía un proyecto completamente moral que, como tal, podía invisibilizar lo Real sobre lo cual dependía: la nakba. Israel fue y ha sido perdonado porque no ha atentado contra población europea sino contra el pueblo palestino.

    Mahmoud Khalil / Carta a Columbia

    Política

    [Nota introductoria: La más reciente carta de Mahmoud Khalil dirigida a la Universidad de Columbia es su segunda declaración escrita – la primera carta fue redactada oralmente desde la prisión de Louisiana tras su arresto y desplazamiento por ICE – publicada el 4 de Abril en el Columbia Spectator y que ahora ponemos a disposición en traducción al castellano. La carta de Khalil habla por sí sola, y no requiere la mayor elucidación sobre los hechos que denuncia con un tono ecuánime y decidido. Sin embargo, lo más llamativo de la carta de Khalil es la manera en que aborda con total claridad un hecho fundamental de comprensión: esto es, que la persecución profiláctica contra los estudiantes afines a la causa Palestina en la universidad norteamericana no ha originado a partir de una fuerza exterior que se inmiscuye sobre la autonomía institucional; más bien, la embestida contra los estudiantes se ha ejercido desde una fuerza social generalizada de delación de la que participan no solo rectores y administradores de la institución, sino también un sector del estudiantado y del faculty. Esto quiere decir que la abdicación de la universidad constituye un proceso interno a sus estructuras, avalado por la propia racionalidad administrativa, gerencial, y ponderada. Ha sido sólo en su última instancia que la universidad ha incentivado la coacción del gobierno federal de su ascendente giro de aniquilación. En este sentido, y como lo demuestra el propio Khalil, el barómetro de la persecución tiene lugar de la interioridad a la interioridad, suturando toda posibilidad de un afuera o disidencia. Quizás este sea el punto de bifurcación del colapso universitario actual con respecto a la secuencia de las protestas estudiantiles de los 60s: pues hoy la superación de los límites de la autonomía mediante la fuerza de diversos actores sociales optimizan el imperativo de una moral pública que promete una paz perpetua imperial sin perturbaciones de la palabra o de la verdad. Desde el Agrícola de Tácito sabemos que este ha sido el horizonte de toda energía imperial: “Los ladrones del mundo dan a la rapiña, a la matanza y al robo el nombre engañoso de imperio, y donde crean un desierto lo llaman paz” (auferre, trucidare, rapare, falsos nominibus imperium, atque, ubi solitudinem, face, pacem appellant). Contra la agónica paz del ‘time, place and manner’ sobre la que ahora se hunde la universidad contemporánea socialmente indiferenciada y tecnológicamente subsumida, el testimonio de Khalil insiste en el uso de la palabra contra una guerra ecocida – una guerra contra la proliferación de los espacios y de los entornos, no a otra cosa apunta Palestina- sobre la que ya es imposible callar. — Gerardo Muñoz]

    A Columbia, institución que sentó las bases para mi secuestro, y a su alumnado, que no debe renunciar a su responsabilidad de resistir la represión dirijo las siguientes palabras: 

    Desde mi secuestro el 8 de marzo, la intimidación y el secuestro de estudiantes internacionales que defienden a Palestina no han hecho más que acelerarse. El 9 de marzo, Yunseo Chung tuvo que presentar una demanda y, finalmente, solicitar una orden judicial que impidiera al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) detenerla por su actividad de protesta. Luego, el 11 de marzo, Ranjani Srinivasan decidió cruzar la frontera a Canadá creyendo que esta universidad podía entregarla a ICE en cualquier momento. Y más allá del campus de Columbia, Leqaa Kordia, el doctor Badar Khan Suri y Rümeysa Öztürk han sido secuestrados por el Estado. La situación me recuerda curiosamente a cuando huí de la brutalidad del régimen de Bashar al-Assad en Siria y busqué refugio en el Líbano. La lógica utilizada por el gobierno federal para atacarme a mí y a mis compañeros es un calco directo del manual de represión desplegado por la Universidad de Columbia sobre la cuestión Palestina.

    Aldo Bombardiere Castro / Ocasos

    Filosofía, Política

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    A pies descalzos, los niños juegan sobre la arena gris y gastada. Las madres mantienen sus imágenes al interior de las pupilas, a una distancia incierta tanto de los niños como de los hombres. Los padres y los padres de los padres florecen en el cóncavo pecho de los niños. Anochece. Y a la luz de los venideros espectros, los nombres empiezan a desdibujar los contornos de las sonrisas: la cifra, el número, las bombas, son implacables.

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    Los niños juegan y se agitan entre la arena, mientras, aún con los pies descalzos, sienten cómo la aspereza y la humedad oxidan sus huesudas rodillas. Las madres, desde sus hogares, sueñan la estela que los niños han dejado en sus faldas durante años; estelas lejanas, cuan estrellas fugaces e incumplidos deseos idos con ellas, pero, así y todo, estelas capaces de evaporar ira cuando roza convertirse en odio. Los padres han perdido a sus padres, y el corazón de los niños huérfanos lleva a hermanos y hermanas a las entrañas de otros cielos. Anochece y un ángel anaranjado se anuncia desde lo alto. El rojo de la sangre es más veloz que la luz, pues, incluso antes de dejar de palpitar, arde desde dentro.