A partir del estudio del comportamiento de los protagonistas en la obra de Franz Kafka, intentaremos mostrar los mecanismos de control de las autoridades administrativas, proponiendo al mismo tiempo un antídoto contra la sumisión acrítica. Una observación detallada de la configuración de las situaciones diegéticas permitirá invertir las situaciones de sometimiento forzoso para ofrecer, en la voz de las figuras teóricamente secundarias, una comprensión crítica que posibilite la recuperación de la libertad individual.
Política
Mauro Salazar / Apruebo Dignidad, el gobierno managerial
Política“Los obreros no tienen ninguna utopía lista para implantarla par décret du peuple. Saben que para conseguir su propia emancipación, y con ella esa forma superior de vida hacia la que tiende irresistiblemente la sociedad actual por su propio desarrollo económico, tendrán que pasar por largas luchas, por toda una serie de procesos históricos, que transformarán las circunstancias y los hombres…la clase obrera puede mofarse de las burdas invectivas de los lacayos de la pluma y de la protección pedantesca de los doctrinarios burgueses bien intencionados, que vierten sus ignorantes vulgaridades y sus fantasías sectarias con un tono sibilino de infalibilidad científica”. Karl Marx. La guerra civil en Francia.
En nuestro valle el ministro secretario general de la Presidencia, Giorgio Jackson, en alianza con la Concertación (PS) y un sector de la derecha, ha terminado por develar la histeria de la gobernabilidad y su pasión de orden oligárquico. Una vez que cayó la lírica electoralista contra los 30 años de “pacto transicional”, y la iniciativa política no logra articular un “campo de disputas”, no es posible reditar ninguna épica de las militancias ante la soberanía del nuevo “consenso managerial” que ha desnudado los sintagmas de la técnica. El “armatoste socialista” no puede tolerar, ni administar la revuelta imaginal porque ella representa el crimen de la memoria, so pena de que la izquierda aprobó el movimiento popular como un golpe de desigualdades y especuló con la violencia territorial. Ni que hablar de aquel mainstream académico (sociologicismo, semiólogos de la economía, demiurgos de las estadísticas) vinculado a la post-concertación que, por distintas vías, reponen diversas “economías de restauración” y traductibilidad. La profanación del octubrismo (2019) ha quedado entrampada en un “dispositivo de captura”, donde la “secularización elitaria” no admite formas de metaforización orientadas a una “democracia expresiva”. Nuestra tragedia consiste en esta escisión (técnica adversus hermenéutica política) donde nuestro Reyno no goza de ninguna trazabilidad política (proyecto) para abrazar una “comunidad de habla”. De un lado, los Think Tank -aquellos “segundos pisos” del mundo de la “gobernabilidad Boeninger”-, se mantienen aferrados a viejos contratos cognitivos, sin fuerza imaginal. Abundan en formas y premisas normativas para entender el conflicto desde epistemologías oligarquizantes (pos-transicionales, Chile 21, COES, CEP, IES), sin generar una “teoría de la crisis” y, de otro, el gobierno no ha dado señales para mover el clivaje hacia “modernización y subjetividad”, incluyendo el diálogo con la cadena de los antagonismos sociales e impulsando una recomposición hegemónica (sin el subfijo post).
Rodrigo Uribe Otaíza / Cartografías V. La abeja y la araña
Filosofía, Literatura, PolíticaEn un taller por Barrio Italia, debajo de las andanzas reinan las arañas. Pululan modestas como palabras enjutas. De achacadas piernas mientras duermen la siesta. Entre letras y minucias, durante pequeños placeres cotidianos, cercenan la información que en sus redes caen. Tensan sus telas, dejando una invisible red de historias andinas. Festín nocturno a la hora en que reposan los laureles. Portadoras del sello de un reino de soberanía en retirada. Apenas cuando el castaño oscurece. En las eras donde el canelo, incendiario, retorna a su ser. Esperan atentas y dialogantes a que se levante el alba. Y cuando llega, en medio del café matutino en llamas, reinan también las arañas gracias al discurso marcado por la tara de las ideas. Con un grotesco olor a polilla quemada que abandona la sala, las gobernantes de ocho patas entran en el juzgado de las acequias para ensoñar con ver correr otra vez a los pequeños niños esclavos por sus pasadizos. Tras el comando de la legión pastoral, una ilusión hace de la red una entelequia de concertaciones, uniones, pueblos y naciones. Las hordas de informantes chocan con sus redes; pobre comunicación de molares sin caries y anestesias sin dolores. La horda de comunicadores emanan de sus redes; ricas palabras sin sangre en la boca ni sosiego disimulo. Ahí, entre la vaporizada estética de monjes capuchinos perdidos en el desierto de Atacama, nuestro mapa pregunta ¿cómo son estas telarañas? La caligrafía atestada de interrupciones, de jóvenes estetas sin obra, de artesanos sin trabajo, de trabajadores cesantes, interroga contra su torturador ¿Bajo qué modo es el ser de la red que articula nuestra vida en esta perpendicular era de leyes sin monadas? Y tomando a la complicación como principio, ¿Cómo hace la clandestina vida para encontrar una simpatía negruzca con sus sistemas arácnidos?
Rodrigo Karmy Bolton / La Potencia Feminista
Filosofía, PolíticaQuizás, una de las pocas potencias que pueda salvar la candidatura de Gabriel Boric sea la plurivocidad del feminismo. Digo “potencia” y no movimiento, para subrayar la existencia de varios movimientos que remiten a una potencia común, en la que irrumpen ritmos y líneas de fuga que, atravesadas con otras, han dado vida al octubrismo. ¿Qué es el octubrismo? Nada más que un encuentro. Instante de multiplicidades, mezclas inesperadas que ritman en común. Justamente en el momento en que una candidatura pinochetista amenaza con ganar la presidencia a favor de una comunidad de la separación –una vida común cercenada, dibujada con múltiples zanjas, muros, dispositivos de seguridad- son las mujeres el blanco más preciado para dicha violencia y, a su vez, la potencia más decisiva que puede hacerla retroceder. Porque si el pinochetismo constituye una violencia orientada a separar a los individuos entre sí, cercenando sus afectos e inundándoles de pasiones tristes, el feminismo es justamente la intensidad que destituye toda separación y restituye la potencia afectiva de los cuerpos.
Mauro Salazar / Hegemonías del desfonde ¿Lirismo de la revuelta o desvaríos de la izquierda institucional?
Filosofía, Políticaa Amapola, con la sonrisa de las plantas.
Despojados de los silogismos del orden, métricas modernizantes, épicas del consenso y mitos realistas. Librados de las narrativas representacionales de la gobernanza, pero absorbidos por el «teatro del absurdo», nos hemos enfrentado a la kastización (satanización) del campo popular. Los últimos sucesos ameritan aforismos para entender la fascistización de la revuelta como «multitud desbordante» respecto a los identitarismos del ‘Chile jungla’. Hoy se requieren algunos nomadismos para surfear clasismos mediáticos, oportunismos conceptuales (‘mainstream‘) y las amenazas de un conservadurismo securitario que dibuja un ‘paisaje de la lepra’ para avanzar en la criminalización del campo político. Ante cualquier diseño gubernamental, las derivas del campo popular han abrazado la sensación de caos, percepciones de pánico e inseguridad. Todo bajo la colonización restauradora de la amenaza caos/emergencia que el catolicismo integrista ha movilizado, qua gramscismo de ultraderechas, en las últimas semanas como traza de esperanza y orden moral.
Gerardo Muñoz / Salidas del estado zoológico: un intercambio con Camila Ramírez Lobón
Arte, FilosofíaUna nueva generación de artistas cubanos intuye que ya la inversión de la Historia vale muy poco. El espíritu de la juventud es preparatorio para la diversión que recupere la textura antropológica contra la condición depredadora del encierro. La persuasión (Michelstaeader) es autoconsciente que su fuerza se mide en cómo se substrae de la retórica. De ahí que la persuasión no sea una imposición de la razón. El persuadido jamás es un agente de la acción, sino un virtuoso en el proceso de su verdad. Y el virtuoso es quien se resiste al juego de la cacería. Por eso en las obras de Camila Ramírez Lobón ya no podemos hablar de un espíritu de vanguardia. El relieve se dota de un gesto profano que conduce al estado total a su ruina. Ahora sabemos que el dispositivo de la vanguardia fue al arte, lo que el leninismo a la política. El gesto profano, en cambio, pone fin al reino de las intenciones que sostienen al monumentalismo iconográfico. Si la autonomía relativa de la cultura operó como “espacio de obra total” del estado revolucionario, el nuevo gesto virtuoso sabe que la vanguardia ya no puede orientar otro destino. De ahí que tras los escombros de la iconología crezcan las exigencias de los discursos, la eficacia de los decretos legales, o los mecanismos de una simbología martiriológica por parte de un estado que cuida al rebaño.
