Habrá sido en 1988 cuando mi padre tuvo la astucia de llevarme, un día soleado, al cierre de la campaña del NO en el Parque O´Higgins. Tenía solo 11 años y Los Prisioneros temblaban en los oídos. Radio Cooperativa sonaba por cada corte de luz o Radio Umbral con Sol y Lluvia martillando el futuro. Un niño como yo que había vivido en la burbuja de Chile, entre las comunas de La Reina y Providencia sabía, sin embargo, de la existencia de otro mundo. No solo por quienes hacían el aseo en casa, sino por los miedos que a poco andar se dejaban tocar en los gestos de mis padres, cada vez que preguntaba porqué todos los años estaba el mismo Presidente –vestido de militar- o porqué mi madre lanzaba agudos garabatos cuando aparecía la Primera Dama en su patético mensaje de Navidad. Se alcanzaba a ver que el mundo adulto experimentaba una gran conmoción. Apenas jugaba con amigos en la plaza –quizás fuimos los últimos en hacerlo- pero eran amigos para los que todo estaba bien y para quienes el NO era la cristalización demoníaca.
Filosofía
Andrew Haas / ¿Qué es justicia?
Filosofía, PolíticaFuente: thephilosophicalsalon.com
Cuando George Floyd fue asesinado, empecé a enseñar Espectros de Marx, de Derrida. Puede parecer una elección extraña, pero el texto nos permitió plantear tres cuestiones sobre la justicia, sobre todo si lo más chocante de un hecho tan chocante es que no es tan chocante.
En primer lugar, ¿cómo podemos tomar una protesta bajo el lema «Sin justicia, no hay paz»? Segundo, ¿cómo podemos escuchar las palabras de Floyd: «No puedo respirar»? En tercer lugar, ¿cómo podemos entender su llamada final a su «Mamá»?
La primera pregunta nos permite ver que «No justice-No peace» podría significar que hasta que no nos den justicia, no habrá paz. Por tanto, si nos das justicia, te daremos paz. Porque, esta es la comprensión tradicional de la justicia como venganza o retribución, el intercambio igual o equivalente de un ojo por un ojo, o un ojo por una pena justa, es decir, la satisfacción de la corrección de un mal, que reequilibra la balanza, rearmoniza la sociedad, pone un mundo desajustado de forma segura de acuerdo con la ley.
Rodrigo Lagos / La pandemia como espejo de nuestra vulnerabilidad
Filosofía, PolíticaLa actual pandemia provocada por el SARS-CoV-2 en todo el mundo y que aún mantiene a gran parte de la población con un sentimiento de angustia e incertidumbre constante, nos viene a recordar que el ser humano a pesar de su increíble desarrollo científico-técnico y su dominio de la naturaleza en el último siglo, todavía sigue siendo un ser intrínsecamente vulnerable.
Agostino Cera / El capital pandémico o de la nueva fuerza de gravedad
Filosofía, PolíticaFuente: Le parole e le cose
Naturalizar: transformar lo accidental en necesario, lo reversible en inexorable. Atribuyendo a la posibilidad el carácter, incluso el estatuto ontológico, de la necesidad. Hacer de la contingencia un destino.
A la ya larga lista de nuevas experiencias que este último e increíble año nos ha obligado a vivir (a las que, de hecho, habríamos renunciado de buen grado), hay que añadir, con especial referencia a las últimas semanas, una observación colectiva y concreta, incluso cotidiana: la constatación del nivel de naturalización que ha alcanzado la lógica del capital. El acontecimiento de la pandemia está contribuyendo de forma decisiva a que nos demos cuenta de lo mucho que han arraigado, no sólo en nuestra interpretación, sino incluso en nuestra percepción del mundo. En la propia forma de ver la (al)realidad. Estas lógicas se han convertido en lentes que no podemos desvestir porque ya no somos capaces de percibirlas como accesorias (opcionales, contingentes, reversibles…). Esas lentes nos parecen, las sentimos, como si fueran nuestros propios ojos: dotaciones naturales, orgánicas, sin las cuales no podemos imaginarnos. Privados de ese punto de vista particular, tendríamos la impresión de no poseer ya ninguno, de estar reducidos a la ceguera. El resultado final de este hábito arraigado, cristalizado, incrustado, corresponde a la legitimación definitiva de planteamientos interpretativos y órdenes de prioridad que, evaluados desde otra perspectiva (con otras lentes), parecerían, si no aporéticos, al menos problemáticos o cuestionables y, por tanto, susceptibles de ser discutidos, cribados, ponderados… antes de ser finalmente aceptados.
Luis Durán / Ecocidio. Reflexión sobre el origen de la crisis sanitaria
Filosofía, PolíticaLa zoonosis es el proceso mediante el cual los virus animales se transmiten a humanos. ¿Podría estar relacionada la actual pandemia de coronavirus con dicho fenómeno? No lo sabemos, pero tampoco es prudente descartar esta hipótesis. La pérdida de biodiversidad está detrás, sin duda, de la zoonosis y no es la primera vez que ha causado estragos en la historia de la humanidad. Según el arqueólogo neozelandés Lesley Montague Groube, después de hace unos 20.000 años se habría producido en el mundo una crisis de salud como consecuencia de dos factores coincidentes: el calentamiento del planeta y la cacería hasta la extinción de la megafauna. Esa extinción habría afectado, sobre todo, a los mamíferos cuyos predadores microbianos tuvieron que recurrir al hombre. Por primera vez nuestra existencia habría quedado amenazada.
Emilio Chacón / Anti-filosofía como anti-melancolía
Filosofía, PolíticaLa melancolía del sujeto capitalístico (“los que se han ido por el escape chico, la casita en las afueras, la especialización literaria o científica, el turismo” [Cortázar, Morelliana]) es el recobro de una mismidad perdida en el investimento de lo real que procede por carencias; eso es, en el grado cero del espectro de lo real, investido durante el Gran Reinado de la contra-crueldad occidental, y el nacimiento imposible de la topología pensable del multiverso contra-catexizado, Leibniz, Hegel, Hitler y Hora de Aventura. Al sentirnos “crecidos como plantas aerícolas”, como escribiría El Santísimo Juan Goytisolo, procedemos por carencias (cosa que él no hizo, gracias a Dios y a la tremenda erección de Lakhdar), y producimos realidad en grado uno. Proceder por carencias es la actividad vital primera del individuo parido desde el siglo XI para acá, desde la Paz de Dios (antes del XI no se nacía por vaginas-mamitas, sino por vaginas-portales universales, desde el útero no personológico). Es la anterior una de las múltiples formas en que “los hombres se hacen víctimas de los males que ellos mismos se imponen” (Pitágoras), tristeza infinita, sacerdocio de la empresa funeraria que es el vivir deseante capitalístico-productor de sí (Nietzsche). Hay, sin embargo, una anti-nostalgia que sigue siendo nostalgia, irreductible contemporánea del límite inmanente al capitalismo posterior a Friedman (permítanme decir que lo realmente relevante del neoliberalismo es que tiene sus propias formas de redireccionar la redistribución de la libido hacia la restauración de la mismidad-emprendedora-identitaria-totalitaria) (sí, anti-melancolía, tal como toda filosofía es anti-filosofía, definida como el pensamiento de la anti-mediación, o sea el pensamiento de lo no pensable). Esto está en Cortázar, Fernando Vallejo, Goytisolo, Kafka; la melancolía de lo no representable o de lo no extrañable introducido en la nostalgia de lo metaestable.
