Aldo Bombardiere Castro / Primera divagación sobre la poesía en tiempos de catástrofe: culpa

Filosofía, Poesía, Política

A pesar de hoy, a pesar de los brazos sin piel que estallan bajo o sobre las pantallas; a pesar de los ayeres, de los olvidos y de los mártires apenas recordados; a pesar de la culpa, debemos escribir sin culpa. A pesar de hoy y justamente porque hoy aún escribimos, porque aún vivimos con culpa, hemos de escribir sin culpa.

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Sí. Heráclito lo sabía: el logos modula y despliega las lenguas de fuego con que se escribe la poesía. La idea heraclítea del hombre que nunca se baña dos veces en el mismo río apunta al centelleo de un devenir. En realidad, consiste en un pensamiento y no en una idea: la frase constata algo: el devenir sólo puede empezar a ser pensado por la filosofía en virtud de imágenes poéticas. Por otra parte, la forma conceptual del concepto “devenir”, su intento de ser acuñado en calidad idea, representa un accidente más en el movimiento del kosmos. La pretensión de detener con una mano el pulso polimorfo que recorre tanto al universo como a todo ente constitutivo de éste, consiste en el acto contra el cual, sin necesidad de tocarlo, la poesía se reconoce en resistencia, siendo resistencia. Estar a la escucha del logos nada tiene que ver con intentar traducir aquello que el logos nos tiene qué decir, con desentrañar la preexistencia de su mensaje. Estar a la escucha del logos significa disponerse a resistir en tal escucha, disponerse a escuchar, antes que todo, nuestro acto de escucha y la potencia de su sutil irrupción dispuesta a lo que irrumpa. Siguiendo a Heráclito, hablamos de una pequeña guerra, del caos y el caleidoscopio dibujado por el caos mismo, donde, manteniendo el combate, uno y otro logran danzar y disolverse en sus polos contrarios. Para el escuchar poético, en verdad, no importa el contenido de lo escuchado, en cuanto concepto a comunicar, codificable o transmisible; de importar algo, sólo importa el estar atento a la escucha, incluso, cuando el susurro de lo viniente no termine, ni tampoco cese, de llegar.

Seabuckthorn / Inlandscape

Música

En Ficción de la razón presentamos el álbum Inlandscape del músico inglés radicado en Francia Seabuckthorn (Andy Cartwright). Compuesto de una serie de piezas en las que procesa los sonidos de guitarra en un magnetófono de bobina abierta que hace jugar con trombón, contrabajo, tuba y violín. Seabuckthorn logra crear una atmósfera de ricas sonoridades con un carácter composicional que envuelve. A veces los sonidos, tonos y timbres se repiten entre las pistas, sin embargo, cada una de ellas logra crear una temporalidad singular. A escuchar.

Laura Odello y Peter Szendy / Antriloquía. Voces desviadas en la caverna

Filosofía, Sonido

El texto aborda el papel y el ser de la voz y su relación con el eco desde dos contextos: a partir del mito de la caverna de Platón y su dinámica al interior y al exterior de ella; y la relación voz-eco al exterior de la caverna. El exterior lo analiza a partir de una serie de obras, literarias, musicales y cinematográficas. La constante e hilo conductor, qué tan independiente como entidad es la voz, su articulación con el sujeto hablante, sus posibilidades autónomas y su riqueza plural.

Carmen Pardo Salgado / Contrapuntos de la invención

Filosofía, Música

Un instrumento musical implica la presencia de un registro sonoro que afecta tanto a la organización de los sonidos, silencios y ruidos, como a la disposición corporal que con él se va forjando. Desde esta consideración, la organización de la música llevada a cabo con las tecnologías eléctricas y electrónicas supone una profunda modificación de ambos aspectos. No obstante, en la invención del propio instrumento, así como en la relación que establece el hombre con él, se perciben también unas constantes que resisten el pasar del tiempo. Un ejemplo de una tecnología anterior, el órgano, puede servir de base a la hora de trazar algunas de las líneas mayores que sustentan esas constantes y también esa modificación.