En las próximas semanas algunos de nosotros emprenderemos un seminario de ocho semanas dedicado exclusivamente a una lectura atenta y analítica de la enigmática obra La persuasione e la rettorica (1910) del pensador italiano Carlo Michelsteadter. Desde su suicidio a comienzos del pasado siglo -como se desprende fácilmente del obituario de Giovanni Papini en 1917- existe un aura de misterio en torno al infame ‘acto filosófico’ de Michelsteadter que sólo tiene paralelo con la muerte de Sócrates o con el disparo autoinfligido de Otto Weiniger a finale del siglo diecinueve. Por supuesto, nos interesan menos los motivos biográficos, aunque ciertamente la elaboración filosófica de su influyente monografía remite directamente al acontecimiento existencial de la muerte.
Filosofía
Aldo Bombardiere Castro / Venezuela. Una respuesta
Filosofía, PolíticaCoyuntura
Como se sabe, las elecciones presidenciales llevadas a cabo en Venezuela el 28 de julio, han tenido resonancia a escala mundial. El evento ha sido cubierto por un abanico mediático que va desde las grandes agencias de prensa internacionales hasta las redes sociales, incluyendo Fake News puestas en circulación por Elon Musk. Sin duda, hemos recibido una sobreabundancia de noticias, de datos y análisis -lo cual bordea la intoxicación informativa- con un denominador común: la denuncia, por parte de la ultraderecha venezolana, del supuesto fraude orquestado por Maduro para imponerse en la contienda electoral.
Javier Agüero Águila / La ciudad de Averroes. Sobre Averroes. Gusto, risa, política de Rodrigo Karmy
Filosofía1. Sigmund Freud escribe el texto El chiste y su relación con el inconsciente en 1905. Sin embargo, en sus trabajos previos –particularmente en La interpretación de los sueños de 1899– ya había evidenciado la relación estrecha que iba darse entre la teoría psicoanalítica y lo cómico. Particularmente a Freud le llamaba la atención que en el instante onírico, muchas veces, hubiera risa. El sujeto sueña, también, de forma cómica. En este sentido es que Freud le da al chiste el estatuto de un fenómeno psíquico por derecho propio; es una formación del inconsciente.
Giorgio Agamben / Algunas noticias sobre Ucrania
Filosofía, PolíticaEntre las mentiras que se repiten como si fueran verdades evidentes está la de que Rusia invadiría un Estado soberano independiente, sin especificar en absoluto que ese supuesto Estado independiente no sólo lo era desde 1990, sino que durante siglos había sido parte integrante primero del imperio ruso (desde 1764, pero ya entre los siglos XV y XVI estaba incluido en el Gran Ducado de Moscú) y luego de la Rusia soviética. El ucraniano, además, fue quizá el más grande de los escritores en lengua rusa del siglo XIX, Gogol’, quien, en las Estelas de la granja Dikanka, describió maravillosamente el paisaje de la región que entonces se llamaba «Pequeña Rusia» y las costumbres de las gentes que vivían en ella. En aras de la exactitud, hay que añadir que, hasta el final de la Primera Guerra Mundial, una gran parte del territorio que hoy llamamos Ucrania era, bajo el nombre de Galitzia, la provincia más lejana del Imperio austrohúngaro (en una ciudad ucraniana, Brody, nació Joseph Roth, uno de los más grandes escritores en lengua alemana del siglo XX).
Gerardo Muñoz / Elogio del aguador
Estética, Filosofía, Sin categoríaEn el intercambio de palabras entre amigos y la necesidad de mantenerlo vivo y duradero, hay una reminiscencia de una cuenca de agua. Si es cierto que la ‘habladuría’ elimina la posibilidad de poetizar en el lenguaje, entonces la comunicación no es sólo una práctica de traducción y legibilidad, sino fundamentalmente de transmisión de una experiencia, por más imposible y tenue que ésta sea. Es a través de la comunicación que sale a flote la antigua figura del ‘portatori d’acqua’ o aguador que ya se hacía notar en la aurora de la España moderna. El aguador es una figura del estancamiento que sustenta la vida, cuyo semblante icónico devela la indigencia social.
Aldo Ocampo González / Desfigurar la inclusión, fracturar lo sensible
Filosofía, PolíticaLa cultura visual que crea el género académico y el movimiento sociopolítico indexado como educación inclusiva, articula formas para visualizar aquello que no ha sido nombrado, visibilizado y representado. Por tanto, su cultura visual parte del reconocimiento que, sí, es posible representar lo irrepresentable. Este acto, de naturaleza profundamente sociopolítica reconoce en el registro de lo irrepresentable la tarea de des-objetualizar la existencia del Otro, subyugada a una pragmática epistemológica de la abyección (Ocampo, 2020). Esta es la fuerza operante de las ontologías ortopédicas, normativas o, también, llamadas, discrecionales. En ellas, cada sujeto es convertido en un objeto de conocimiento, cuya experiencia es representada a través de criterios que reducen la experiencia humana a mecanismos que la objetivizan y la explican a través de criterios diagnósticos que maximizan la interpretación de sus patologías y disfunciones que, en el terreno pedagógico, se expresa a través de la ideología de la anormalidad, la defectología, etc. No olvidemos que, la matriz de esencialismos-individualismos habita en el corazón de la ontología discreta. En esta oportunidad, me he propuesto explorar algunos argumentos claves para explicar cómo y porqué desfigurar la inclusión –específicamente, sus tecnologías de regulación ontológicas–, pues, reconozco en dicha empresa, la posibilidad de fracturar efectivamente el repertorio de elementos que definen lo sensible.
