Dionisio Espejo / Requiem. I. Introitus palestino

Filosofía, Política

1. Hace años, en el barrio murciano de Santa María de Gracia, compartí apartamento durante algunos meses con un estudiante palestino de medicina, y otro sirio. La experiencia cotidiana de aquella convivencia estuvo marcada por una rutina inquietante: las visitas regulares de la policía para verificar su documentación. La naturalidad con la que esa práctica se repetía mostraba ya, en un contexto aparentemente periférico como el de Murcia, la fragilidad con la que se construye la vida palestina en el exilio: siempre bajo sospecha, siempre expuesta a un control que no busca proteger sino recordar una condición de extranjería permanente, de sospecha sobre su actividad.

Poco después partí hacia Alemania para iniciar mis estudios de doctorado, donde me encontré con un debate ya abierto acerca de la integración turca en las ciudades alemanas, y el vértigo que les causaba la caída del muro de Berlin y la nueva reunificación inminente. La integración se tornaba problemática. En mis regresos posteriores a Murcia nunca volví a encontrar a mis antiguos compañeros de apartamento. La memoria de aquel palestino se transformó, con los años, y en relación con una praxis generalizada, en una figura emblemática: no ya un individuo concreto, sino el símbolo de una vida sometida a vigilancia constante, marcada por la precariedad y la desposesión.

Maurizio Guerri / Mirar el genocidio y no verlo

Estética, Filosofía, Política

La limpieza étnica en curso en Gaza constituye una de las mayores tragedias de la historia después del final de la Segunda Guerra Mundial y nosotros somos testigos de ella. El exterminio deliberado de la población civil con armas, sistemas electrónicos, apoyo político y económico de Estados Unidos y Europa ocurre en directo, así como en directo es la destrucción deliberada de estructuras sanitarias y el bloqueo de suministros de alimentos y medicinas para los habitantes de Gaza, incluidos los niños.

Cada mañana los medios de comunicación anuncian la cifra de palestinos asesinados que son alcanzados por francotiradores mientras buscan tener un poco de agua o un poco de harina. Habría sido difícil imaginar poder ver otra vez el tiro al blanco sobre civiles indefensos, después de haber leído en los libros de historia los crímenes de Amon Göth, que se divertía disparando con su rifle de precisión a prisioneros al azar del campo de Płaszów, apuntando desde el balcón de su villa. Escenas que han entrado en el imaginario colectivo a través de la película La lista de Schindler. A pesar del asesinato de más de 200 periodistas y reporteros en Gaza, a pesar del bloqueo de internet, a pesar de que la Franja de Gaza haya sido transformada por Israel en un campo de concentración dentro del cual nadie tiene permiso de entrar para ver lo que sucede, la cantidad de imágenes que testimonian el exterminio son innumerables. Parte de estas imágenes vienen de los civiles de Gaza, pero una parte extremadamente sustancial es producida – y la producción aún está en curso – por los mismos miembros del ejército israelí: son imágenes de muerte, de tortura, de opresión y de devastación contra los palestinos y sus espacios de vida. Soldados que humillan a los civiles palestinos, orinan y defecan sobre sus cosas y luego con orgullo exhiben las imágenes de estas abominables acciones en las redes sociales. He visto a un soldado israelí compartir un post en el que se muestra junto a sus compañeros en una casa destruida de ciudadanos de Gaza. Los soldados sonrientes tienen en la mano juguetes: una pelota, un peluche y una pequeña bicicleta. El disgusto frente a las imágenes de Abu Ghraib parece desaparecer ante una abominación aún peor.

Mauricio Amar / Lo que los líderes del mundo quisieran

Filosofía, Política

Lo que los líderes del mundo quisieran es que los palestinos fuesen masacrados sin ofrecer resistencia. Tal vez ahí sí podrían sentir lástima, incluso llorar al ver a los niños mutilados y ciegos, tal vez así verían la inhumanidad del sionismo, sólo para corroborar que el curso de la historia, el patrimonio cultural de la humanidad, lleva escrito con sangre el nombre de los vencedores. El problema de los palestinos, para estos líderes, es que su existencia consista en resistencia. Que más allá de todos los despliegues de sus aparatos de muerte, sus cuerpos se levantan una y otra vez. Cierto, mutilados. Cierto, ciegos. Pero erguidos. Este es un problema grave, porque a fin de cuentas lo que los palestinos hacen es crear una nueva imagen acerca de qué es lo que puede un cuerpo.

Gerardo Muñoz / Suplemento a texto de Amar sobre Gaza y el derecho internacional

Filosofía, Política

En un reciente texto titulado Gaza y el derecho internacional, Mauricio Amar cuestiona la vigencia del derecho internacional con respecto a continua destrucción de Gaza y concluye con una notable afirmación: “El derecho internacional sigue funcionando porque cumple un rol, pero como era evidente, a pesar de esa secreta esperanza, su centro ha sido siempre vacío”. Me gustaría agregar una breve adenda a esta tesis para así contribuir a la precisión analítica que exige el tema. En primer lugar, es fundamental subrayar que la génesis del derecho internacional de la posguerra y la usurpación del territorio palestino son unidades contrapuestas en un sentido específico: esto es, que la fundación de un nuevo estado soberano en 1948 tiene lugar en un momento histórico en el que ya la “toma de tierras” había sido ilegalizada por el propio derecho internacional mediante el Pacto de Kellogs (1928). El mismo Kojéve – que terminaría siendo un funcionario de la política fiscal francesa en el incipiente mercado europeo – en su momento llegó a decirle a Carl Schmitt que la imagen del futuro no sería la de expansiones y asentamientos territoriales, sino la de una paz administrada y homogénea de grandes espacios con la finalidad del consumo y la producción [1]. Esta era la convicción de las élites occidentales de la posguerra.

Hind Joude / Dos poemas desde Gaza

Poesía

Traducción de Ignacio Gutiérrez de Terán Gómez-Benita

No queda azúcar en la ciudad (2023)

Quiero hacer un bizcocho pero no queda azúcar en la ciudad

ni sonrisas que se desborden de rostros fugaces

ni balcones asomados a los sueños

-las ventanas no han vuelto a su sitio desde la última guerra-.

Quiero cocer pan pero no queda trigo en los campos.

Sólo hay un espantapájaros hecho jirones

que aterra a los campesinos pero no asusta a los

cuervos.

Quiero cocer una luna

pero ningún horno puede albergar su redondez mayúscula.

Así que he decidido comerme mi propio corazón,

crudo, eso sí,

porque mi ciudad también se ha quedado sin lumbre.

Mauricio Amar / Gaza y el derecho internacional

Política

¿Cómo es posible que nos encontremos en esta situación? Israel ha ido preparando con diferentes estrategias una Solución Final para los palestinos de Gaza. En el camino, el derecho internacional se ha develado una pantomima. ¿Siempre fue así? Quiero decir, los que habíamos criticado abiertamente y de diferentes formas el orden instaurado por la segunda guerra mundial ¿no guardábamos acaso una secreta esperanza en que en caso de un genocidio, ya inevitablemente transmitido en directo, iba a funcionar algo (d)el derecho internacional? ¿Por qué esa secreta esperanza si, al fin y al cabo ese mismo derecho había creado al Estado de Israel en 1948, y luego ineficientemente había condenado varias veces la violencia de su actuar colonial sin que Israel parara por un segundo la construcción de asentamientos, muros, carreteras segregadas e incluso había llevado a cabo varios bombardeos contra la población civil? ¿En qué diablos radicaba esta secreta esperanza? Por supuesto habrá quien nunca lo aceptará y dirá «siempre lo supe», pero cuando comenzó el genocidio, la demanda impuesta por Sudáfrica en la Corte Internacional de Justicia ¿no hizo titubear aunque sea un poco ese «siempre lo supe»?