Tariq Anwar / Sin futuro

Filosofía, Política

¿Qué puede ser un mundo que no imagina su propio futuro? La pregunta, lejos de pertenecer al orden de la retórica vacía, toca hoy el núcleo mismo de nuestra condición. Pues lo que se ha agotado no es simplemente una época o un paradigma político, sino la muy capacidad de proyectar el porvenir como horizonte de sentido. La devastación del planeta, la explosión de la guerra y el genocidio han colocado a nuestra generación en un lugar sin precedentes: el de la espera pasiva de una destrucción que no promete redención alguna. Y es aquí donde la meditación debe detenerse, no para lamentarse, sino para interrogar el rasgo estructural de esta suspensión. La palabra latina futurum designaba originariamente lo que está por venir, participio de esse con el matiz de una realidad no actual pero cargada de necesidad. Sin embargo, el futurum romano no coincide con la expectatio cristiana ni con la avenir de la modernidad secularizada. Lo que ha muerto en nuestro tiempo no es el futuro en cuanto tal, sino una determinada forma de relación con el devenir: aquella que, desde la escatología mesiánica hasta el progreso ilustrado, articulaba la espera como tensión hacia una plenitud. Hoy, por el contrario, vivimos bajo el imperio de un tiempo que ya no se abre, sino que se prolonga en la mera persistencia de lo existente.

Ángel Alonso de la Fuente / Sobre una posible crítica cinematográfica para una mirada anestesiada

Cine, Estética, Filosofía, Política

En la actualidad, la crítica cinematográfica afronta un desafío: la mirada contemporánea está atenazada y saturada por la exposición continuada a una infinidad de imágenes. Ante esta circunstancia se hace necesaria una perspectiva crítica de carácter intempestivo que dialogue con las distintas imágenes, vindicando, como escribe Agamben, una relación desfasada con el tiempo presente. Este artículo explora la posibilidad de que el cine sea un medio todavía capaz de articular un reparto sensible de esta inflación creciente de imágenes. La crítica será la encargada de explorar ese camino a través de una micrología en torno al plano como la que realizó Serge Daney con el cine de los Straub. Un camino que extrema lo que Peter Sloterdijk denomina a priori del dolor, es decir, la quemadura que las imágenes pueden causar sobre nosotros.

Jaime Vindel Gamonal / Imaginar el pueblo / (des)montar la Guerra fría. Apuntes en torno a La rabbia (1963), de Pier Paolo Pasolini

Cine, Estética, Filosofía

Este artículo rastrea el significado de esta película en el contexto de la cultura italiana de principios de los años sesenta. Para ello, se remonta a la génesis del movimiento antifascista y, más particularmente, del pensamiento de Antonio Gramsci en el período de entreguerras. A continuación, se analiza el modo en que tanto la obra del antropólogo Ernesto de Martino como la trayectoria de Pasolini aparecen tensionadas por su relación con la herencia gramsciana. Más adelante, se desmenuza la comprensión histórica de La rabbia en diálogo con los conceptos de “imagen dialéctica” (Walter Benjamin) y “gesto” (Giorgio Agamben), subrayando el modo en que ambos encarnan en la película de Pasolini una fractura con la idea gramsciana del marxismo como reforma moral moderna. Finalmente, esos argumentos son relacionados con la aproximación a las culturas campesinas desde una política del pianto rebelde, en el cruce entre los estudios antropológicos de De Martino, la poética de Pasolini y la construcción de una semiótica cinematográfica de la subalternidad.

Gerardo Muñoz y Elena Molina / Por una nueva toxicidad: apuntes sobre la imagen-gesto

Estética, Filosofía

La imagen-gesto

El agotamiento de la civilización del estado y sus aparatos se deja ver en el colapso cabal de las formas generales del arte. En definitiva, el problema de la época responde a la crisis de los límites de la representación. Pero hay una diferencia substancial entre la demanda de representación y el desmoronamiento una vez que nos adentramos a la imagen del mundo. Todavía a finales del siglo veinte se podía apelar a la irrupción del “regreso de lo Real” en un intento desesperado por reanimar con paracaídas la vieja astucia vanguardista por lo nuevo (lo nuevo terminó siendo el quiebre de las fronteras de lo visible con la memoria y que hoy aparece bajo el fetiche del archivo). En el presente, en cambio, lo real ya no sólo ha quedado como trazo abismal, sino también como proximidad de lo que ahora podemos llamar experiencia. La “pasión por lo real” se asumía como una delegación de los hallazgos de vida, en lugar de una vivencia. En realidad, todo esto se devela desde las imágenes de Mujercitos, un proyecto colectivo multimedia de unos jóvenes habaneros (Claudia Patricia, Víctor Fernández, o Román Gutiérrez, aunque el círculo puede achicarse o expandirse dependiendo de los vectores de intensidad, puesto que una comunidad no sabe de identidades, sino de modos de intensificación). Reducirlo a una “revista” o una “máquina de imágenes” es ciertamente una manera de neutralizar la energía de sus prácticas. Y estas prácticas las podemos situar bajo la figura del gesto. ¿Qué decimos cuando hablamos de un gesto? Un gesto no es una acción, puesto que no tiene un fin y se retrae de la comunicación. El gesto renuncia a la aspiración modernista de la “obra”. El gesto de Mujercitos tiene lugar desde el deseo; una señal que anuncia que la soledad en el desierto no es total. Una vez que el deseo se estanca, comienza la melancolía en las aguas de lo real. Por eso, la experimentación crea una adyacencia que abre puertas. En este territorio es que aparece un desafiante uso del lenguaje como invitación al contagio. Mujercitos son como habitantes que van dibujando constantemente sus propios derroteros. En este sentido, el proyecto es una especie de nave espacial around the world (Daft Punk dixit) que carece íntegramente de eje gravitacional.

Carlos Chacón / La virulencia del gesto mínimo

Filosofía, Política

François Jacob termina la logique du vivant sugiriendo que las transferencias de material genético por virus tienen resultados análogos a los de esos amores abominables tan apreciados en la Antigüedad y en la Edad Media. Todas las prohibiciones se probaron inútiles, y los amoríos transversales disolvieron monolíticas transiciones genealógicas. Tal vez por eso Romeo, acostado sobre el seno de Julieta, no dudó en desafiar a la naturaleza, y dijo: Ah, la naturaleza habla en balde. El campo vírico es rizomático como los amores que se consuman en los cementerios. Pierre Boulez hablaba en Par volonté et par hasard de unas creaciones artísticas virulentas, de las músicas “que proliferan como malas hierbas”. Hervé Guibert nos relata cómo entre la inhalación de nitritos de alquilo descubren unos romeos contemporáneos el asexuado uso de los placeres. Esas divertidas referencias prueban que estamos en alguna dimensión muy lejos de la producción filiativa, y que el problema fundamental de las comunicaciones que operan por contagio es que sus efectos son como los hijos bastardos de la creatividad humana. ¿Qué consecuencias habrá para vivir una pandemia?