Rodrigo Karmy Bolton / Apagar la luz

Filosofía, Política

La cuestión palestina deja todo demasiado claro. Tanto que ya no hay que explicar o indagar en torno a aquello que se oculta, se esconde o se vela, sino precisamente a aquello que se muestra, está al descubierto y no deja de desvelarse para nosotros. Nada está oculto, más bien todo resuena transparente. Véase Gaza. Hace años que todo el mundo la ve, que se sabe de ella, que se muestran sus mortales cifras y sus bombas que estallan de vez en cuando, cada vez de manera más cotidiana. Véase la situación de los asentamientos de colonos judíos. Hace años que todos vemos cómo despojan a los palestinxs de sus propiedades, cómo los bulldozer, sus milicos y los tribunales de justicia israelíes, impulsan la colonización y expulsan a lxs palestinxs de manera sistemática de sus hogares. Véase la situación general de la Palestina histórica: hace 75 años que hemos contemplado un proceso de aniquilación, expulsión sistemático y ocupación, con resoluciones internacionales a la vista, con mapas disponibles, con informes internacionales de derechos humanos absolutamente a mano. Véase el muro construido en 2003: no sólo está a la vista de todxs, sino que mide 9 metros de alto (más que el muro de Berlín que medía 3) para que sea visto, y lleva más de 800 km de largo. Los tribunales han declarado su «ilegalidad» y, por supuesto, esto tampoco está oculto, sino expuesto a vista de todxs. Véase los 4 últimos meses de intensificación del genocidio sionista sobre Gaza: todos los días -pero todos los días- tenemos con relativa exactitud las cifras de los asesinados y sus algoritmos de la muerte. Todos los días sabemos de la destrucción de infraestructura crítica, hospitales, escuelas y universidades. Incluso, se nos ha mostrado el video de una Universidad –varias en realidad- hecha estallar por explosivos israelíes. La cuestión palestina no es una situación en la que se «oculte» algo, sino en lo que está todo a la “luz del día”. Explicar la transparencia, desafiar el encandilamiento de Palestina, he aquí el trabajo político-intelectual, el asunto crítico a desmantelar, la luz que tenemos que apagar si queremos pensar.

Mauro Salazar J. / El Silencio, un residuo ético de la comunicación

Filosofía, Política

a Rodrigo Karmy, quién nos conminó a pensar la revuelta del pensamiento, sin el demiurgo de los indicadores.

Una de la materias que la ensayista Manuela de Barros (París 8) ha interrogado en catálogos y textos críticos es el silencio. En la era del Antropoceno se trata de una noción mucho más expansiva y fructífera que su reducción a la ausencia de sonido. Como teórica de las artes, ha descifrado su polisemia -desmasificando sus usos- que van desde un monasterio en contraste con el bullicioso urbano o los efectos vitriólicos de la industria del espectáculo. “Trotsky gritó después de un discurso vitriólico: ‘¡Matemos a los burgueses!’.

Gerardo Muñoz / Nombre y libertad

Filosofía, Política

En el otoño de 2020, discutimos un libro de Rodrigo Karmy titulado Intifada: una topología de la imaginación popular (2020), que reparaba en las implicaciones que conllevan las formas de las revueltas contemporáneas para la imaginación común. Se ha dicho con buenas razones que los controles administrativo-sanitarios desplegados durante la pandemia de COVID-19 neutralizaron el ascenso de revueltas surgidas del descontento experiencial al interior del tejido social. El desgaste y la domesticación de la experiencia probaron, al menos por ahora, su eficacia sigilosa así como su éxito unilateral. Sin embargo, lo que algunos de nosotros no vimos en ese momento fue que esta energía de contención prolongada también se estaba aplicando a la sustancia misma del lenguaje. Esto ahora se ha hecho ostensible, a raíz de los recientes acontecimientos en los campus universitarios donde autoridades administrativas, escritores de opinión y analistas legales han sugerido que una palabra en particular, “intifada”, debería proscribirse y borrarse de la vida universitaria. No vale la pena considerar aquí la etimología, el alcance semántico o el despliegue político de este término —para esto ya existe la elegante y densa articulación del término elaborada por Karmy.

Alejandra Castillo, Willy Thayer y Rodrigo Karmy / Conversaciones en torno a la sociedad del golpe

Filosofía, Política

El presente texto es un adelanto para “Ficción de la Razón” de una conversación entre Alejandra Castillo, Willy Thayer y Rodrigo Karmy en el contexto de la conmemoración de los 50 años del Golpe de Estado.

Willy Thayer. El 13 de julio de 2023 se inauguró la muestra «El metal tranquilo de mi voz», en el Museo de Arte Contemporáneo del Parque forestal. El artista visual Gonzalo Díaz, curador de la muestra, sugería que esta, ya en su título buscaba connotar «lo que la expresión conmemoración de los 50 años del golpe, oculta. En su programa Tras las líneas, de la radio universidad de Chile, Manuel Antonio Garretón preguntaba a Patricio Fernández (Fundador del The Clinic) «¿qué es lo que tu piensas que se conmemora en estos 50 años del Golpe?»i. Un mes antes, en ese mismo programa, Garretón iniciaba la conversación con Tomás Moulián inquiriendo, también, «¿Qué piensas tú que es lo central de lo que conmemoramos este año? Esta vez, sin embargo, Garretón aderezaba su pregunta adelantando lo que él mismo consideraba era el significado de esta conmemoración: «yo tengo la impresión —decía— de que estos 50 años tienen un triple significado. Por un lado, se trata del término, a sangre y fuego, de uno de los proyectos más importantes de transformación que haya tenido Chile. Se trata en segundo lugar del crimen histórico más grande que ha habido en Chile, el bombardeo a La Moneda, y la masacre posterior y el intento de asesinato que terminó en el suicidio de Salvador Allende, dejando aparte … el otro gran crimen, que es el crimen del pueblo mapuche. Y en tercer lugar, se trata del inicio de una nueva época, de una nueva sociedad de la cual Chile está tratando dificultosamente de salir hoy día, sociedad que fue la que implantó el régimen militar». Moulián respondía en un tono más experiencial, que lo central para él, en esta conmemoración, es el recuerdo de Salvador Allende, los mil días de avanzar hacia el socialismo pacíficamente … su figura y lo que encarna; el discurso de cierre de su mandato y de su vida … el recuerdo de sus realizaciones … una fiesta que termina en un drama». El 6 de julio, en un programa YouTube del COES, la ex-ministra de Justicia del gobierno de Boric, Marcela Ríos, sugería que el conflicto de posiciones respecto de lo que se conmemora en estos 50 años se ha «descentrado» … «Hace diez años no había espacio en el debate público para que un grupo de personas sacara una línea de vinos celebrando los cincuenta años de liberación nacional con el ángel de la victoria en la etiqueta, junto a los escudos de las instituciones de carabineros y las fuerzas armadas … tampoco al pinochetismo desatado lo veíamos en televisión … no veíamos a una diputada de la república celebrar el golpe de Estado … ni a un personero afirmando que Pinochet es un gran estadista … tampoco que personas no anónimas en las redes sociales afirmaran sin desparpajo que deberían haber matado a todos los comunistas … que el problema con la dictadura fue que no los mataron a todos … y esto como escena pública»ii. También el exhibicionismo homofóbico …, la mitología provida y su a priori antifeminista, el sustancialismo valórico que intenta reponer principios trascendentes por afuera del intercambio, por afuera de los acuerdos, como si pudieran saltarse la condición de mercancía de todas las cosas. Esta especie de agregado “descentrado” de opiniones sobre lo que se conmemora le da a Marcela Ríos la impresión de que «no hay ya una memoria hegemónica, como sí parecía haberla hace 10 años».

Mauro Salazar J. y Carlos del Valle R. / La Unidad Popular y Nuestra Confianza en Nosotros. Un momento Karmyniano

Filosofía, Política

Sobre Nuestra confianza en nosotros. La Unidad Popular y la Herencia del Porvenir. El Fantasma Portaliano II. Ediciones Universidad de la Frontera (2023). El prólogo del libro corresponde a Carmen Castillo y el epílogo a Sergio Villalobos-Ruminott.

El corpus textual (imaginación) anuda un conjunto de intervenciones y operaciones metonímicas- que buscan abrir una “política de los afectos” subrayando fragmentos lexicales de Salvador Allende donde las singularidades interfieren en el continuum de la dominación. Un nudo “de apropiación de la inapropiabilidad de la potencia por parte de los pueblos, de la patencia (nuestra) de una potencia” (2023, 38). Karmy organiza un diálogo intempestivo desde la «excepcionalidad» de la Unidad Popular para impugnar el archivo de la post-dictadura en la época de la desaparición. Un zumbido vitalista que inscribe incisiones rítmicas en la intensidad imaginal de los sustantivos, disyunciones y porosidades, para emplazar los consensos visuales del pacto oligárquico-transicional (1990-2019) e interrogar cómo el golpe de Estado (1973) ha diagramado las narrativas tanáticas de la izquierda chilena.

Miguel Ángel Hermosilla / El comunismo como felicidad parpadeante de los nadie

Filosofía, Política

“La stásis y no la polis el conflicto intestino antes que la tranquilidad de la ciudad”. Rodrigo Karmy: Stasiología; guerra, formas-de -vida y capitalismo.

Tal vez, ya no haya nada que leer, sino más bien arrojarse al contagio material de los cuerpos y sus modos de evadir el ejército biopolitico de las formas lingüísticas y la performantividad disciplinante del texto, o habría que inventar otros clinámenes de lectura, un poco más salvajes quizás, que, como pentagramas animados, ritmen la metáfora de la elusión del signo, que el saber de turno pautea para armonizar los sentidos en la direccionalidad única de la conciencia letrada.