Maurizio Lazzarato / La guerra comercial contra China

Filosofía, Política

Post scriptum a ¡Armarse para salvar el capitalismo financiero!

La «guerra» contra China aúna las estrategias de las diversas administraciones estadounidenses que se han sucedido. El país asiático, al menos desde Obama, es considerado el enemigo absoluto del «mundo libre y democrático». Occidente, el del hombre blanco, tras la derrota estratégica sufrida ante Rusia, continúa su violento declive declarando la guerra «comercial» a China, a los BRICS y al sur global. Las barreras aduaneras introducidas por Trump golpearán no solo a los países a los que se imponen, sino quizás, de manera aún más radical, a los propios Estados Unidos. Son una verdadera jugada arriesgada. Si Trump fracasa, acelera notablemente los tiempos del declive y podría conducir:

Mauro Salazar J. / La alquimia chilena. Seguridad e imaginación del desastre

Filosofía, Política

Nunca salí del horroroso Chile
mis viajes, que no son imaginarios
tardíos, sí -momentos de un momento-
no me desarraigaron del eriazo
remoto y presuntuoso
Nunca salí del habla que el Liceo Alemán
me infligió en sus dos patios como en un regimiento
mordiendo con ella el polvo de un exilio imposible
Otras lenguas me inspiran un sagrado rencor:
el miedo de perder con la lengua materna
toda la realidad. Nunca salí de nada. Enrique Lihn (1979)

El tiempo perpetuo y acelerado de las plataformas ha consumado un cambio de piel -amalgamas e hibridaciones- donde conviven abigarradamente mutaciones, cuerpos, travestismos y demandas (estacionarias, drómicas o emergentes) que han exacerbado la reducción de lo político a la agenda securitraria.

Ante la contienda electoral, la seguridad ha resultado un significante metastable en la próxima elección presidencial. La reducción de lo político a cámaras, controles, policías y un proceso de securitizacion, donde el monopolio medial, agravó la enemización como un requisito del orden transparente (higienizado). Y aunque el consenso es fundamental, ha sido ungido como el único recurso de funcionalidad tecno-estético de la clase política. ¿Existe un escudo protector -técnica- ante la algoritmización del mundo? Si la modernización no anuda los fenómenos ciudadanos (malestares de la subjetividad), ¿hay indicios de que la conflictividad dejará de ser expansiva? Qué duda cabe, “la seguridad es una dimensión fundamental”, pero qué significaciones informan la experiencia que hace del collage la nueva alquimia del tiempo trumpista. El presente -actualidad- queda remitido a transitoriedad. Todo es llevado a una mitopolítica del riesgo, y a una tardía modernidad tecno-instrumental.  Pero lo sabemos, aunque el Leviatán nunca nos deja de mirar, no se gobierna sin una «mínima seducción discursiva» -sin erotizar tímpanos. En nuestro paisaje todo está remitido a «clivajes de enemización”. Hay que madurar tal proceso, en todos sus alcances, expectativas, tipo de liderazgo, subjetividades beligerantes, producción de sentido securitario, rutinas de sociabilidad, autogobierno y relación con la diversidad. El otro temor es el malestar como un “raitil de dolencias», que dará lugar a una «democracia farmacológica». En un imaginario naturalizado en su estatuto narcotizado, todo se cursará por índices, por controles médicos. Un país de terapias y psicotrópicos, difícilmente logrará articular modernización y subjetividad. En materias de salud mental, la pastilla o dispositivo tecnológico, vienen a potenciar la imaginación del desastre.

Maurizio Lazzarato / ¡Armarse para salvar el capitalismo financiero! La lección de Rosa Luxemburg, Kalecki, Baran y Sweezy

Filosofía, Política

Por muy grande que sea una Nación, si ama la guerra perecerá; por muy pacífico que sea el mundo, si olvida la guerra estará en peligro. Del Wu Zi, antiguo tratado militar chino

Cuando decimos sistema de guerra entendemos un sistema como el vigente que asume la guerra, incluso si solo está programada y no combatida, como fundamento y culminación del orden político, es decir, de la relación entre los pueblos y entre los hombres. Un sistema donde la guerra no es un evento, sino una institución, no es una crisis sino una función, no es una ruptura sino un eje del sistema, una guerra siempre deplorada y exorcizada, pero nunca abandonada como posibilidad real. Claudio Napoleoni, 1986

El advenimiento de Trump es apocalíptico en el sentido literal del término: desecha lo que cubre, quita el velo, desvela. La agitación convulsiva del magnate tiene el gran mérito de mostrar la naturaleza del capitalismo, la relación entre guerra, política y beneficio, entre capital y Estado – usualmente ocultada por los mecanismos democráticos, por los derechos humanos, por los valores y la misión de la civilización occidental.

La misma hipocresía está en el centro de la narrativa construida para legitimar los 840 mil millones de euros para el rearme que la Unión Europea impone, a través del recurso al estado de excepción, a los Estados miembros. Armarse no significa, como dice Draghi, defender «los valores que han fundado nuestra sociedad europea» y han «garantizado durante décadas, a sus ciudadanos la paz, la solidaridad y con el aliado americano, la seguridad, la soberanía y la independencia», sino que significa salvar el capitalismo financiero.

Mauro Salazar J. / Toda su tristeza es italiana

Estética, Filosofía, Política

«El Abuelo, estando en Italia, confunde Buenos Aires con Roma, Mussolini con Perón, y cree todavía estar en Buenos Aires y estar en deuda con el deseo de volver a su patria. Su lengua, por otra parte, híbrida y de frontera entre el español y el italiano, consolida este espacio de tránsito perpetuo entre dos culturas y dos tiempos, sin que se produzca una diferenciación entre ambos, un distanciamiento o una integración. Podría decirse que esta lengua intermedia es el índice del movimiento identitario del sujeto y de la imposibilidad de una definición o, en todo caso, su indefinición que, paradójicamente, lo localiza en esa identidad “otra”. (Cossa, 2009.)

A partir de las escisiones entre lengua y dialectos, la cuestión del nacionalismo patriótico puso de relieve el enraizamiento itálico. Los saltos demográficos fueron masivos, estructurales y espontáneos. En alusión a esto último Massimo D’ Azeglio (1698-1866), sostuvo que “una vez hecha Italia, hay que hacer italianos”. Más tarde Lothar von Metternich (1773-1859) limitó la Cuna del Renacimiento a ´una expresión geográfica´ excedida por dialectos peninsulares que responden a fragmentaciones lingüísticas. La dispersión étnico-lingüística fue inédita dentro de las realidades europeas y contribuyó a la fuerza expansiva de los idiolectos minoritarios -oralidades costumbristas y usos del fonema- sin vocación de comunicabilidad- que excedieron la promesa de la reunificación italiana y -posteriormente- la joven identidad nacional argentina. En medio de una especie de «nosotros genealógico» (mercantilismo cosmopolita), no es casual que, en el punto seis de la Constitución Italiana, se establezca lo siguiente, ‘La República protegerá a las minorías lingüísticas mediante normas específicas’. Tal paradoja hunde sus huellas en la nación más ancestral en acervos europeos (pintura, escultura, arquitectura, artes medievales), aunque atribulada entre Monarquía y República.

Mahmoud Khalil / Carta a Columbia

Política

[Nota introductoria: La más reciente carta de Mahmoud Khalil dirigida a la Universidad de Columbia es su segunda declaración escrita – la primera carta fue redactada oralmente desde la prisión de Louisiana tras su arresto y desplazamiento por ICE – publicada el 4 de Abril en el Columbia Spectator y que ahora ponemos a disposición en traducción al castellano. La carta de Khalil habla por sí sola, y no requiere la mayor elucidación sobre los hechos que denuncia con un tono ecuánime y decidido. Sin embargo, lo más llamativo de la carta de Khalil es la manera en que aborda con total claridad un hecho fundamental de comprensión: esto es, que la persecución profiláctica contra los estudiantes afines a la causa Palestina en la universidad norteamericana no ha originado a partir de una fuerza exterior que se inmiscuye sobre la autonomía institucional; más bien, la embestida contra los estudiantes se ha ejercido desde una fuerza social generalizada de delación de la que participan no solo rectores y administradores de la institución, sino también un sector del estudiantado y del faculty. Esto quiere decir que la abdicación de la universidad constituye un proceso interno a sus estructuras, avalado por la propia racionalidad administrativa, gerencial, y ponderada. Ha sido sólo en su última instancia que la universidad ha incentivado la coacción del gobierno federal de su ascendente giro de aniquilación. En este sentido, y como lo demuestra el propio Khalil, el barómetro de la persecución tiene lugar de la interioridad a la interioridad, suturando toda posibilidad de un afuera o disidencia. Quizás este sea el punto de bifurcación del colapso universitario actual con respecto a la secuencia de las protestas estudiantiles de los 60s: pues hoy la superación de los límites de la autonomía mediante la fuerza de diversos actores sociales optimizan el imperativo de una moral pública que promete una paz perpetua imperial sin perturbaciones de la palabra o de la verdad. Desde el Agrícola de Tácito sabemos que este ha sido el horizonte de toda energía imperial: “Los ladrones del mundo dan a la rapiña, a la matanza y al robo el nombre engañoso de imperio, y donde crean un desierto lo llaman paz” (auferre, trucidare, rapare, falsos nominibus imperium, atque, ubi solitudinem, face, pacem appellant). Contra la agónica paz del ‘time, place and manner’ sobre la que ahora se hunde la universidad contemporánea socialmente indiferenciada y tecnológicamente subsumida, el testimonio de Khalil insiste en el uso de la palabra contra una guerra ecocida – una guerra contra la proliferación de los espacios y de los entornos, no a otra cosa apunta Palestina- sobre la que ya es imposible callar. — Gerardo Muñoz]

A Columbia, institución que sentó las bases para mi secuestro, y a su alumnado, que no debe renunciar a su responsabilidad de resistir la represión dirijo las siguientes palabras: 

Desde mi secuestro el 8 de marzo, la intimidación y el secuestro de estudiantes internacionales que defienden a Palestina no han hecho más que acelerarse. El 9 de marzo, Yunseo Chung tuvo que presentar una demanda y, finalmente, solicitar una orden judicial que impidiera al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) detenerla por su actividad de protesta. Luego, el 11 de marzo, Ranjani Srinivasan decidió cruzar la frontera a Canadá creyendo que esta universidad podía entregarla a ICE en cualquier momento. Y más allá del campus de Columbia, Leqaa Kordia, el doctor Badar Khan Suri y Rümeysa Öztürk han sido secuestrados por el Estado. La situación me recuerda curiosamente a cuando huí de la brutalidad del régimen de Bashar al-Assad en Siria y busqué refugio en el Líbano. La lógica utilizada por el gobierno federal para atacarme a mí y a mis compañeros es un calco directo del manual de represión desplegado por la Universidad de Columbia sobre la cuestión Palestina.

Aldo Bombardiere Castro / Ocasos

Filosofía, Política

1

A pies descalzos, los niños juegan sobre la arena gris y gastada. Las madres mantienen sus imágenes al interior de las pupilas, a una distancia incierta tanto de los niños como de los hombres. Los padres y los padres de los padres florecen en el cóncavo pecho de los niños. Anochece. Y a la luz de los venideros espectros, los nombres empiezan a desdibujar los contornos de las sonrisas: la cifra, el número, las bombas, son implacables.

2

Los niños juegan y se agitan entre la arena, mientras, aún con los pies descalzos, sienten cómo la aspereza y la humedad oxidan sus huesudas rodillas. Las madres, desde sus hogares, sueñan la estela que los niños han dejado en sus faldas durante años; estelas lejanas, cuan estrellas fugaces e incumplidos deseos idos con ellas, pero, así y todo, estelas capaces de evaporar ira cuando roza convertirse en odio. Los padres han perdido a sus padres, y el corazón de los niños huérfanos lleva a hermanos y hermanas a las entrañas de otros cielos. Anochece y un ángel anaranjado se anuncia desde lo alto. El rojo de la sangre es más veloz que la luz, pues, incluso antes de dejar de palpitar, arde desde dentro.