Gerardo Muñoz / El aflorcerer por la palabra

Filosofía, Política

Plenario sobre Mahmoud Khalil en Manhattan en la noche del sábado 22 de Marzo. Se me ocurre describirla, al vuelo, como una experiencia agridulce y detallista, aunque con eso decimos poco. Sabemos que el detalle expone la tentación de invocar plenamente a la figura ausente. Si al mundo hoy le falta la especie humana en su conjunto, aquí nos falta un hombre: falta Mahmoud Khalil entre nosotros. Este era el pathos subyacente a las previsibles consignas que todos sabemos. Buscar y anotar el detalle que reverbera entre nosotros, eso pensé desde el fondo y ahora lo sigo pensando. Hace unos meses solo cierto milieu del Upper West metropolitano sabía de Mahmoud Khalil, o había podido escuchar su voz durante las acampadas propalestinas en Columbia University. En su capacidad de detalle que ha astillado la totalización en la que nos encontramos, el nombre de Mahmoud Khalil nos da entrada a todo lo que nos falta. Divagar es promover una enunciación de pequeñas ruinas: falta Mahmoud Khalil, falta Palestina, faltan esos otros, recordados en la carta de Khalil, que pueblan los oscuros calabozos a la espera de una deportación sin proceso en el país de la “Originalist Constitution”.

Miguel Valderrama / Pueblo visivo

Estética, Filosofía, Política

Como se puede intuir, la pregunta ya célebre, ¿qué es el cine?, está asociada al ejercicio mismo del cine, a las prácticas que lo constituyen, así como a las representaciones que de esa práctica elabora una narración que se identifica con la filosofía, la historia y la crítica. De modo que la pregunta ¿qué es el cine? no puede ser contestada sin examinar al mismo tiempo tanto las prácticas y técnicas que definen en un momento dado el hacer del dispositivo cinematográfico, como las narrativas que dan lugar a un archivo de referencias críticas, de periodizaciones, de historias que definen una determinada comprensión del conjunto de representaciones e imágenes que se suelen proyectar en la palabra cine. ¿Qué es el cine?, no es en absoluto, por lo tanto, una pregunta por una técnica, por el conjunto de procedimientos y recursos que se utilizan para lograr un resultado específico. De igual modo, la pregunta qué es el cine no se deja reconducir exclusivamente a las representaciones y narrativas crítico-filosóficas que una historiografía elabora pacientemente de los filmes que constituyen su materia primera de referencia. Abismada por un doble movimiento constituido entre técnica y representación, entre aparato y acontecimentalidad, la pregunta qué es el cine parece elevarse a una nueva potencia, a una especie de metaenunciación, cuando esta pregunta es formulada no ya en vistas de su aparatosidad o su figurabilidad, sino en consideración de las relaciones, de los efectos, de la mundanidad que todo film se esfuerza en tramar. En otras palabras, la audiencia, aquel o aquella, singular y múltiple a la vez, que se ve afectado o afectada por el visionado de un film, que se ve tocado o tocada por las imágenes y las historias que se proyectan en una pantalla, también es parte central en lo que la pregunta qué es el cine pone en movimiento o circulación. Se diría que para quienes hacen cine la pregunta por lo que torpemente se identifica con la recepción, por las relaciones y conversaciones a que da lugar un film, es quizá lo fundamental, aquello que define la medialidad del cine. Y, sin embargo, esta finalidad, el fin al que el medio se entrega, no es algo que esté del todo supuesta en esa historia que, nuevamente, reenvía técnica y representación, aparato y acontecimentalidad, a la propia historia y crítica de lo que se identifica con el cine.

Luis Periáñez Llorente / Máquina mitológica y cultura de derechas en la propuesta epistemológica de Furio Jesi

Filosofía, Política


El presente artículo estudia el desarrollo y el sentido teórico de la posición epistemológica de Furio Jesi respecto al problema del mito y de la ciencia del mito. La comprensión de esta posición epistemológica requerirá un análisis breve de su relación con la ciencia del mito precedente y de la configuración del modelo gnoseológico de la “máquina mitológica”, así como de su potencia crítica y política. Finalmente, el artículo analizará la aplicación que Jesi diese a su modelo teórico para el estudio de los neofascismos en Cultura di destra.

Javier Agüero Águila / Decir izquierda

Filosofía, Política

1. Marguerite Duras, en un texto de 1980 titulado Los ojos verdes describía –con su laconismo tan propio y genial– el discurrir de su tiempo, o al menos de lo que ella experienciaba como su pasar por el mundo:

El enrarecimiento de la actualidad y de la simultaneidad de uno mismo y del mundo se hace sentir cada vez más… ¿Y qué puedes hacer tú? Todo es distinto y, sin embargo, el truco está ahí. Tú sólo tienes que mirar, ¿entiendes?”.

El pasaje es desestabilizante a la luz de un individuo perplejo que no es capaz de definir su experiencia; la realidad rara, bizarra a los ojos verdes de quien la resiente como pura extrañeza, al tiempo que se concibe a sí mismo como una individualidad simultánea que se coordina con las variaciones también ingentes de una mundanidad revuelta. En breve, Duras nos habla de un individuo disuelto en una multiplicidad de roles exigidos por una existencia subordinada a la indefinición, atonal y sin rasgos; a no ser esto o aquello, sino, más bien, a quedar vacío en el tinglado infinito de posibilidades que se desparraman en el tartamudeo de las indecisiones, de lo indecible, de lo que no dispone de una secuencia básica que entregue una forma de habitar la vida; de existir más allá de solo vivir como resorte biológico natural.

Miguel Ángel Hermosilla / Contra todo dispositivo un arte-facto

Filosofía, Política

Ironía del dispositivo: nos hace creer que en ello reside nuestra “liberación”. Michel Foucault. Historia de la sexualidad. La voluntad de saber.

Si las sociedades de control caracterizadas por Foucault y Deleuze como dispositivos abiertos del ejercicio del poder, propios de los modos biopoliticos de producción de subjetividad en las sociedades neoliberales contemporáneas, son también variaciones de la soberanía del capital, como fórmulas de adaptación de las transformaciones de los patrones de acumulación en la fase expansiva y flexible del capitalismo tecno planetario, entonces habría que trazar una interrogación radical respecto de las formas modernas de organización del poder y sus efectos inmediatamente políticos y materiales de apropiación del sentido como algo dado e incuestionable. El arte- facto como contra- dispositivo, que interrumpe las narrativas lineales de la dominación mercantil y las formas del mando social, tendríamos que entenderlo como un “acontecimiento” que irrumpe y pone en cuestión la razón cronológica del tiempo de la explotación, o como “gesto “que suspende las lógicas productivas del orden establecido por los consensos del capital sobre nuestras vidas.

Miguel Valderrama / La banda de Félix Guattari

Estética, Filosofía, Política

1.- Deseo, insistencias

Habría que leer conjuntamente los textos de Félix Guattari en Chile, leerlos a partir de cierta insistencia que se enseña ya en la edición de los libros que documentan su visita al país. Leer con insistencia el modo en que insiste Guattari en inscripción, en un tipo de presentación que encuentra en el libro, en el volumen, en la composición, un modo de registro, de archivación, de consignación, que se identifica con el deseo, que insiste en el deseo como cifra de una autoría, de un contexto, de una recepción, de una apropiación, acaso de un desencuentro.

En efecto, los encuentros de Guattari en Chile han sido objeto de cuatro publicaciones, de cuatro libros “máquina-de-acción”, el término es de su primer editor, Francisco Zegers.1 Publicaciones que tienen por objeto “preparar” su venida al país, así como registrar las intervenciones y alocuciones proferidas durante su estancia. Presentadas en orden cronológico los volúmenes publicados son: Cartografías del deseo (Francisco Zegers editor, 1989), El devenir de la subjetividad (Dolmen ediciones, 1998), Las luchas del deseo (Pólvora editorial, 2020) y Desear la diferencia (Frontera interior, 2024). Más allá de la insistencia en la palabra “deseo” como un descriptor de encabezamiento común de una determinada operación de lectura, más allá de hacer del “deseo” la palabra-pasaje a una lectura de Guattari en Chile que se organiza contra el “libro-perspectiva”, contra el “libro máquina de Estado”, habría que observar en esta insistencia, en esta especie de puntuación rítmica del pensamiento de Guattari, el (auto)descubrimiento de una política, de una posicionalidad que acaso se fue abriendo paso en el mismo trabajo de composición, montaje y edición de una serie cerrada y abierta de textos y operaciones.