Mauricio Acevedo / Esfera infinita

Filosofía
« [La esfera infinita] es grandeza máxima, mínima, infinita, indivisible y que comprende toda medida1»

Esfera infinita es una categoría teológica-teúrgica porque desde ella se habla acerca de lo divino y porque desde ella se comprende una plena incidencia de lo divino en lo lisa y llanamente fenoménico2. En la teología filosófica de Giordano Bruno, esfera infinita, es una categoría constitutiva de la teología trinitaria Padre, Hijo, Espíritu Santo, pero ahora transferido al naturalismo y, por cierto, anticristiano3. En efecto, desde el naturalismo bruniano, la noción esfera infinita será un modo sutil de representarnos un infigurable Dios Nolano, en La lampada delle trenta statues, se refiere al Padre del siguiente modo.

“No existe estatua del padre: su imagen arquetípica es, sin embargo, la luz infinita, en la que concurren las tres cualidades, de modo que el sol, los rayos y el calor están en todas partes y desde todas partes se difunde sin ninguna distinción entre ellos, sino en la unidad e identidad de estos tres: luz, rayo y calor; como en el mismo sustrato, en la misma cantidad y en la misma forma coexistieron fuente [Anfitrite4], río, mar, porque él es la fuente en la que fluye el río, el río que es esa misma fuente, y es río y fuente que son el mismo mar y lago; así que donde quieras que mires y cualquier cosa veas, aparece y es un río, para ser también fuente y mar; lo que parece ser mar eso mismo es fuente y río, y lo que parece fuente es el mismo mar y río5”.

Gerardo Muñoz y Rodrigo Karmy Bolton / Contra el polo médico o el progresismo compensatorio.

Filosofía, Política

La crisis del confinamiento pandémico no solo ha desnudado el interior del dominio económico neoliberal – una epocalidad marcada por la consumación de la cibernética y la jerarquización de sus valores morales – sino también sus reservas compensatorias. Como toda sistematización absoluta que reduce el mundo a la espiritualidad de la técnica, la compensación se vuelve el instrumento de su propia eficacia, esto es, lo que permite abonar la organización de una hegemonía. Cuando decimos “hegemonía” queremos decir no solo la aglutinación de demandas de lo social en un horizonte unívoco, sino más importante aún, eso que pudiéramos llamar el funcionamiento vital del cuerpo de la sociedad civil desde el cual se nutre la dominación. Es este preciso umbral que elige a la economía por sobre la vida el que pretende operar como una “salida” a la crisis en nombre de la “medicalización” de los cuerpos.

Mauricio Acevedo / Volver al templo de Mnemosine. Giordano Bruno y el arte de la memoria

Filosofía
Exordio a la obra de Marco Matteoli, “Nel tempio di Mnemosine, L’arte della memoria di Giordano Bruno”. (Primera parte).

El erudito italiano, Marco Matteoli, ha vuelto a colocar en boga una veta –casi desconocida– en el variopinto pensamiento de Giordano Bruno. Se trata de la relación del Nolano con el arte de la memoria. Cuestión que, no obstante, fue considerado en algún momento por el tamiz hermenéutico del instituto de Warburg, por italianos como Paolo Rossi y por el filósofo español Ignacio Gómez de Liaño.

Daniel Tanuro / Una crisis global, sistémica y sin precedentes

Filosofía, Política

La naturaleza sistémica de este extraordinario acontecimiento es evidente por el origen del virus, su modo de propagación y sus efectos sociales.

En los últimos decenios se ha descubierto que los virus rompen la barrera de las especies, se adaptan y contaminan al Homo sapiens, causando zoonosis. El SARS-CoV2 no es una excepción: además del VIH, se han conocido el Ébola, el Chikunguniya, el Zika, el SARS1, el MERS, la gripe aviar y algunos otros. Sin embargo, existe un amplio consenso entre los especialistas en que el salto de especies es atribuible a la deforestación, a la industria cárnica, a los monocultivos agroindustriales, al comercio de fauna silvestre, al lavado de oro, etc. Es decir, en términos generales, la destrucción de los entornos naturales por el extractivismo y el productivismo capitalista. Por lo tanto, COVID-19 no es una maldición que nos lleva de vuelta a la Peste Negra y a otros flagelos de la salud de la antigüedad; por el contrario, nos proyecta hacia las pandemias del futuro. Aunque el virus desaparezca, aunque se desarrolle una vacuna (¡no hay certeza al respecto, el VIH y la hepatitis C lo prueban!), otras pandemias ocurrirán mientras no se hayan erradicado los mecanismos responsables de las mismas.

Panagiotis Sotiris / ¿Es posible una biopolítica democrática?

Filosofía, Política

Le debemos a Michel Foucault el concepto de biopolítica, que ha vuelto a la primera plana con el problema de la gestión de las epidemias. Según una pauta que se ha convertido en algo habitual en las ciencias sociales, la transición completa a la modernidad significa un cambio en las condiciones en las que se ejerce el poder. Del poder absoluto que se concedió a sí mismo el derecho a matar, llegamos al poder como un esfuerzo para asegurar la salud (y la productividad) de las poblaciones. Al mismo tiempo, significó una expansión sin precedentes de las formas de intervención y coerción del Estado. Desde la introducción generalizada de las vacunas hasta medidas como la prohibición de fumar, el concepto de biopolítica se ha utilizado varias veces como clave de interpretación y nos ha ayudado a comprender la dimensión política e ideológica de las políticas sanitarias.