Miguel Ángel Hermosilla / La caída de la crítica y el estallido de la universidad: Una lectura del genocidio en Palestina

Filosofía, Política

Vino con todos sus ungüentos

Vino fingiéndose la luz,

Vino con átomos sangrientos,

Vino demócrata y con cruz.

La virgen de Occidente.

A propósito del fin de la Universidad moderna, que describe Karmy, en La Universidad estallada. Palestina y el devenir de las humanidades, y la desesperación impotente del juicio, la crítica y del discurso universitario respecto de la explosión- implosión de la academia, que muestra el fin de una frontera entre un interior/ exterior, expresada en el agotamiento del vínculo moderno entre inteligencia universitaria y mundo social, que habría sido establecido por la soberanización del pensamiento en la Universidad estatal moderna soberana, a decir de Thayer, en “La crisis no moderna de la universidad moderna”, y las nuevas formas de hegemón financiero fundado por las políticas neoliberales a partir de los setentas en gran parte de las sociedades contemporáneas. Nos proponemos aquí , entonces, a partir de un cierta modalidad de diálogo con el texto de Karmy, interrogar la aporía analítica de pensar el estatuto de la crítica y su relación con la axiomática del capitalismo global integrado, atendiendo a la pregunta; ¿de cuán universitario es también el capital financiero, en tanto que tecnología y administración académica del pensamiento? . En ese escenario discursivo, la discusión que Karmy abre respecto de la implosión de la razón universitaria, en el contexto de la violencia genocida del fascismo sionista en Palestina, nos invita a pensar y problematizar, también: ¿Cuál es el lugar de la universidad y la crítica hoy?, ¿qué derroteros espistémicos le esperan al pensamiento, en el paradigma de lo que podríamos denominar; “la caída de la crítica en la facticidad de la violencia equivalencial?”.

Giorgio Agamben / El toro de Pasífae y la técnica

Filosofía, Política

En el mito de Pasífae, la mujer que se hace construir por Dédalo una vaca artificial para aparearse con un toro, es legítimo ver un paradigma de la tecnología. En esta perspectiva, la tecnología aparece como el dispositivo a través del cual el hombre intenta alcanzar -o volver a alcanzar- la animalidad. Pero éste es precisamente el riesgo que corre hoy la humanidad a través de la hipertrofia tecnológica. La inteligencia artificial, a la que la tecnología parece querer confiar su resultado extremo, pretende producir una inteligencia que, como el instinto animal, funcione por sí misma, por así decirlo, sin la intervención de un sujeto pensante. Es la vaca dedálica a través de la cual la inteligencia humana cree poder aparearse felizmente con el instinto del toro, convirtiéndose o volviéndose a convertir en animal. Y no es de extrañar que de esta unión nazca un ser monstruoso, con cuerpo humano y cabeza taurina, el Minotauro, que es encerrado en un laberinto y alimentado con carne humana.

Giorgio Agamben / La invención del enemigo

Filosofía, Política

Creo que muchos se han preguntado por qué Occidente, y en particular los países europeos, al cambiar radicalmente la política que habían seguido durante las últimas décadas, decidieron de repente convertir a Rusia en su enemigo mortal. En realidad, una respuesta es muy posible. La historia demuestra que cuando, por la razón que sea, fallan los principios que aseguran la propia identidad, la invención de un enemigo es el dispositivo que permite -aunque sea de forma precaria y, en última instancia, ruinosa- hacerle frente. Esto es precisamente lo que está ocurriendo ante nuestros ojos. Es evidente que Europa ha abandonado todo aquello en lo que creía desde hace siglos -o, al menos, creía creer: su Dios, la libertad, la igualdad, la democracia, la justicia. Si la religión -con la que Europa solía identificarse- ya no es creída ni siquiera por los sacerdotes, también la política ha perdido hace tiempo su capacidad de guiar la vida de las personas y los pueblos. La economía y la ciencia, que han ocupado su lugar, no son en absoluto capaces de garantizar una identidad que no adopte la forma de un algoritmo. La invención de un enemigo contra el que luchar por cualquier medio es, a estas alturas, la única manera de colmar la angustia creciente ante todo aquello en lo que ya no se cree. Y ciertamente no es una prueba de imaginación haber elegido como enemigo al que durante cuarenta años, desde la fundación de la OTAN (1949) hasta la caída del Muro de Berlín (1989), permitió que la llamada Guerra Fría, que parecía, al menos en Europa, haber desaparecido definitivamente, se desarrollara sobre todo el planeta.

Mauro Salazar J. / Proletarios. Un pasaje de Augusto Blanqui

Filosofía, Política

Al poema obrero.

En un concitado libro, El desacuerdo de Jacques Rancière (1996), tiene lugar una escena de escenas que nos permite escrutar las aporías de la política moderna. Aquí encontramos un momento paradigmático que quizá ilumine nuestro presente. La secuencia reza así:

En 1832 el revolucionario Aguste Blanqui era procesado. Al comparecer ante el presidente del tribunal, este le preguntó por su profesión: Blanqui respondió Proletario. Ante lo cual el Juez replicó de inmediato: esa no es una profesión. A lo cual Blanqui volvió a insistir: es la profesión de 30 millones de franceses que viven de su trabajo y que están privados de derechos políticos. Luego de transcurrido este episodio el Juez acepta que el escribano tome nota de esta nueva profesión.

La erótica que hay en este episodio histórico nos permite escrutar la singularidad del discurso político. Una primera forma de interrogar tal cuestión nos lleva a interrogar el decisionismo que hay tras la persistencia de Blanqui, a saber, quien se erige en nombre de la «humanidad toda», deviene en un particular que muestra la potencia universal. No se trata de un hiato que la representación pueda copar sin más, aquí las cosas van mucho más lejos. Pretender ser, la voz de los sin voz, no involucra un derecho delegado que agota la presencia de un tercero en una identidad plena, sinoun agenciamiento infinito que viene a perturbar los límites de lo posible (realismo). Por ello, tras la ontología de este enunciado, se olvida la representación y tiene lugar una secuencia más bien solipsista. De otro modo, ¿por qué habría Blanqui de arrogarse, cuál custodio, el derecho a establecer los designios de una multitud innombrada? ¿Acaso es posible una representación popular y fronteriza bajo la articulación del todo o nada, desafiando el horizonte burgués?

Aldo Bombardiere Castro / Resistencia

Filosofía, Política

Esencia: fragancia

En el entrañable libro Palestina. Crónica de un asedio, Daniel Jadue relata las emociones e impresiones que le suscitó su ansiado primer viaje a Palestina, efectuado el año 2009. Dentro de la amena y atractiva narración, Jadue describe una multiplicidad de encuentros con amigos y familias, y, paralelamente, reflexiona acerca de variados temas que marcan la cotidianeidad del pueblo palestino bajo contexto de ocupación sionista. En ese sentido, y acorde con su profesión de arquitecto, resulta cautivante leer la fabulosa impresión que le causó el hecho de contemplar la encantadora armonía expresada por las ciudades palestinas.

Miguel Ángel Hermosilla / Para una aproximación critica a Matrix. El género de la filosofía de Alejandra Castillo

Filosofía, Política

Un cuerpo cuya materialidad no sea otra cosa que la leve hendidura que produce una mano sobre la carne. Alejandra Castillo.

En la tensión secreta y sustraída entre la falo-escritura y la palabra prestada de una voz en deslizamiento exilico del logos patriarcal, que se lee en Matrix. El género de la filosofía de Alejandra Castillo, se anuncia también la instalación ana-sémica y des-sujetada de una materialidad cósmica e impropia de las palabras que eluden constantemente el dispositivo policial del género- sujeto -de la filosofía del padre. Por el contrario, el texto performance que mueve los hilos del significante en Matrix, es la fuga inubicable de la khora- móvil que se muestra como resto- stasis y gesto- que excede los bordes de toda soberanía, la topología abismal del vacío que se construye como cuerpo constelado y “des-aferrado” de cualquier identidad que lo remita a un origen.