Es el momento en que todxs hablemos de Palestina. Todxs, significa, un común del que podemos hacer experiencia. Todxs, implica transgredir la normalizada división social del trabajo y asumir que el porvenir depende hoy de Palestina. En este sentido, Palestina no es el nombre de un asunto étnico, tribal o particular. Más bien, es el nombre de una solidaridad. ¿Y qué es la solidaridad? Ante todo, es el erotismo con el que los pueblos se abrazan en el instante de peligro. El momento políticamente imaginativo de los pueblos que va a contrapelo de la catástrofe en curso. “Solidaridad” deviene, por tanto, la cifra de un encuentro entre cuerpos que material y singularmente danzan en medio de la destrucción devenida. La “solidaridad” es, por tanto, el lugar que se abre cuando las instituciones habituales del Estado se derrumban y exhiben la violencia de su fundamento; “solidaridad” es, por tanto, el lugar que acoge y potencia, frente al militarismo que aplasta y asesina, que desgarra y extermina.
Intifada
Gerardo Muñoz / Nombre y libertad
Filosofía, PolíticaEn el otoño de 2020, discutimos un libro de Rodrigo Karmy titulado Intifada: una topología de la imaginación popular (2020), que reparaba en las implicaciones que conllevan las formas de las revueltas contemporáneas para la imaginación común. Se ha dicho con buenas razones que los controles administrativo-sanitarios desplegados durante la pandemia de COVID-19 neutralizaron el ascenso de revueltas surgidas del descontento experiencial al interior del tejido social. El desgaste y la domesticación de la experiencia probaron, al menos por ahora, su eficacia sigilosa así como su éxito unilateral. Sin embargo, lo que algunos de nosotros no vimos en ese momento fue que esta energía de contención prolongada también se estaba aplicando a la sustancia misma del lenguaje. Esto ahora se ha hecho ostensible, a raíz de los recientes acontecimientos en los campus universitarios donde autoridades administrativas, escritores de opinión y analistas legales han sugerido que una palabra en particular, “intifada”, debería proscribirse y borrarse de la vida universitaria. No vale la pena considerar aquí la etimología, el alcance semántico o el despliegue político de este término —para esto ya existe la elegante y densa articulación del término elaborada por Karmy.
Mauricio Amar / Sumud. Resistencia, creación y potencia-de-no
Filosofía, PolíticaHace algunos meses en un coloquio sobre la Nakba, es decir, la Catástrofe palestina que da inicio a Israel y a la puesta en marcha por el sionismo de una fase decisiva de la limpieza étnica hacia los palestinos, una persona del público preguntó ¿que debemos entender por resistencia? A pesar que usamos este concepto de manera frecuente, se podría decir, parafraseando la idea del ser de Aristóteles que la resistencia se puede decir de muchas formas. Pero esto no soluciona un problema que hoy se vuelve urgente dado el abismo al que nos precipita el capitalismo tardío en términos climáticos y de reconfiguración de conceptos que habíamos entendido por mucho tiempo como dados: lo humano, la naturaleza, la política, entre muchos otros. Frente a esta compleja situación, la resistencia o las resistencias deben volver a ser pensadas e imaginadas. Quizá consista la resistencia en esto mismo, porque parece ser inseparable de la crítica, pero sería bueno echar un vistazo tanto a esa cercanía como su distancia.
Rodrigo Karmy Bolton / Intifada. Una apostilla
Filosofía, PolíticaEn la segunda presentación de mi reciente libro “INTIFADA. Una topología de la imaginación popular” organizada amablemente por la Comunidad Palestina de Chile y a cargo de Valentina Fajreldin y Emilio Dabed quienes generosamente hicieron el denodado y milenario trabajo de comentar, quisiera detenerme especialmente, en dos preguntas que formuló Emilio en su presentación y que, por el tiempo dispuesto en el panel, no pude responder. Emilio lee perfectamente el singular argumento del texto, suscribe gran parte de las tesis ahí formuladas y formula dos cuestiones: 1) ¿qué significa la emancipación en el tiempo en que nos hemos emancipado de todo, en que vivimos en una “sociedad libre”? y 2) ¿para qué sublevarse? Aparejadas a estas preguntas Emilio, entendiendo perfectamente que INTIFADA provee o intenta proveer de un vocabulario singular para comprender la revuelta, no deja de preguntar si acaso en dicha apuesta ¿no habría, de mi parte, una suerte de “estetización” del fenómeno?
Gonzalo Díaz Letelier / Sobre Escritos Bárbaros de Rodrigo Karmy Bolton
FilosofíaEn esta ocasión me hallo en la feliz circunstancia de presentar un libro escrito por un filósofo que invita a liberar la potencia común de pensar en la materialidad del encuentro, al fragor de las luchas del presente, en la apertura de un poema del pensamiento que desbarata la ficción soberana del “yo pienso” en su misma praxis. En el pensamiento de Rodrigo Karmy alienta una urgente y decisiva interrogación ontológica por el vínculo entre vida y forma. Se trata de una aguda y persistente pregunta por la íntima relación entre imaginación y violencia, enfocándose en la configuración de esa curva monstruosa que va desde la potencia común de lo viviente hasta la potestad soberana y gubernamental que, en su hipérbole nihilista, captura a la vida en una ecología sacrificial.
Entrevista a Rodrigo Karmy Bolton: «Mientras no haya una crítica radical al humanismo, no hay una crítica radical al imperio»
FilosofíaPor Cristian Vergara
Para el académico del Centro de Estudios Árabes de la Facultad de Filosofía y Humanidades, la filosofía significa un pensamiento comprometido con el espacio en el que se habita. Para Karmy no hay filosofía sin habitar, y, en último término, no hay pensamiento sin habitar. De allí que estos Escritos bárbaros se lean como una toma de posición y una manera de habitar. Editado por LOM, el libro se presenta como un compromiso intelectual con el presente.
La imagen del desierto circula por los ensayos de manera metafórica, concatenando un campo geográfico con una determinada idea de pensamiento. El desierto como una poética que permite pensar en medio de una época dominada por la destrucción del planeta y la catástrofe, el desierto como un lugar donde habitar. Karmy invita a arrojarse al desierto y a abrazarlo como una posibilidad. «Lo que este conjunto de ensayos intenta habitar es justamente el intersticio, que es precisamente lo que está desierto. Intenta que la filosofía se haga cargo del mundo, pero al mismo tiempo intenta darle un giro especulativo a la propia contingencia y, en ese sentido, es una filosofía del presente”, explica el autor.
