Claudia Yarza / Sobre el sujeto y la política: Tanteos de la filosofía contemporánea en la deriva de la mundialización capitalista

Filosofía

Contrariamente a lo pregonado por la objeción anti-totalizante de la filosofía posestructuralista de fines del siglo XX, el presente trabajo subraya como novedad el creciente rescate de la compleja categoría de modo de producción, como sucede con la proliferación del debate sobre imperio, imperialismo, globalización, mundialización y otras nociones similares, y el hecho de que se haya comenzado a leer los caracteres culturales y sociales teniendo en cuenta las alteraciones objetivas del orden económico. Esto supone haber superado el lema filosófico que presentaba el tema de la crisis de la razón moderna en términos celebratorios, y también el volver a dar carta de ciudadanía teórica tanto al lema de la totalidad objetiva como a la idea de una ontología del presente. En este marco, se comentan tres aproximaciones de la filosofía europea contemporánea de Giorgio Agamben, Alain Badiou y Paolo Virno, que suponen un renovado interés en dos de los ejes vedados para la filosofía previa: los temas de la política y del sujeto.

Jacques Rancière / La dimensión estética: estética, política, conocimiento

Filosofía

Partiendo de la filosofía de las facultades de Kant para comprender la estética como la capacidad de darle sentido a un sentido dado, este artículo identifica y elabora el concepto de disenso como una perturbación de la relación normal entre sentido y sentido, que produce un suplemento excesivo en relación con las partes que constituyen el sentido dado. La cuestión es cómo interpretar este suplemento. A través de una definición de heteronomía ética y de heterotopía estética como dos interpretaciones posibles y opuestas, en este texto se elabora un concepto de política como una reconfiguración disensual de las texturas sensibles de la sociedad, vinculado con un principio anárquico de la democracia. Al criticar la idea de Derrida de la democracia por venir como una interpretación ética del suplemento, se acude a la dimensión estética de la política como una escenificación del disenso, como un conflicto de diferentes mundos sensibles para enfrentar temas como conocimiento, filosofía y la figura política del demos.

Giorgio Agamben / El miedo prepara para aceptarlo todo (Entrevista con L’Obs)

Filosofía
L’Obs. En 1995, con “Homo sacer”, te propusiste una exploración de los grandes conceptos, especialmente jurídicos, que estructuran las sociedades contemporáneas. De entrada, pusiste el acento en el “estado de excepción”, es decir, el momento en que la ley normal queda suspendida, mostrando que esta suspensión del derecho no deja de ganar terreno. Incluso has hablado del campo de concentración como “paradigma” del mundo contemporáneo. Con la distancia, ¿tienes en consideración que la formulación haya podido causar conmoción?

Fernando Infante del Rosal / Jacques Rancière y la estética de los vencidos

Arte, Filosofía

Una de las contribuciones más significativas de Rancière al pensamiento estético consiste en haberlo liberado del relato vencedor de la estética moderna y de la historia del arte, de la Modernidad —como paradigma filosófico— y del modernismo —como paradigma de la historia y la crítica de arte—. El relato vencedor consolidado en ambos situó en el centro del arte y de la estética los valores de libertad, autonomía y especificidad y ha subestimado o negado con frecuencia, en su hacer teórico, aquellas manifestaciones que no se ajustaban a primera vista a estos valores.

Los destituyentes / Globalización

Filosofía

En Ficción de la razón presentamos el episodio 8 de Los Destituyentes. En esta ocasión los panelistas Gonzalo Díaz Letelier, Carlos Casanova, Luna Follegati y Rodrigo Karmy analizan nuestro presente desde la categoría de «globalización» y sus diferentes dimensiones, políticas, espaciales, económicas y culturales.

Mauricio Amar Díaz / Más allá de la teología política

Filosofía

El momento político e histórico en que vivimos urge reconsiderar cada uno de los conceptos heredados por la teología occidental. Quizá esto signifique demasiado trabajo para una generación de pensadores, pero vale la pena el intento si lo que se avizora en cada mirada crítica es la posibilidad de un orden de cosas diferente. Ya salta a la vista que la relación entre lo político y lo teológico dista de ser una amalgama antojadiza, aunque cada uno de los polos pueda ser evidenciado como irreductible al otro. No hay teología sin política, sin un dios soberano que crea el mundo y lo sostiene ordenando sus creaturas más o menos a su voluntad. No hay política moderna (como bien recuerda Schmitt) sin una teología que traspasando sus fronteras ha puesto en juego dentro de la jerga política los conceptos de economía y soberanía.