Javier Agüero Águila / Una nueva libertad. Apuntes sobre Anarquismo en Catherine Malabou

Filosofía, Política

I. Relieve

Para comenzar, se quisiera relevar el siguiente pasaje de Catherine Malabou que, pensamos, es el gesto filosófico que se disemina en toda su obra (o podría) y que será, de igual forma, un principio filosófico mayor; una estructura fundamental del pensamiento, si se quiere.

Escribe en su libro ¡Al ladrón! Anarquismo y filosofía “¿Cómo cavar el relieve de una diferencia en la superficie?”1.

El pasaje no se revela por sí mismo. Hay, justo, que “cavar”. Va de intuir geografías e intensidades simultáneas, napas subterra y agenciamientos superficiales, dérmicos; todo ocurriendo en el sobresalto de una genealogía supuesta en la que encontraremos –o no– alguna respuesta; genealogía en “relieve” que es, sin embargo, el exceso de una diferencia; la suplementariedad en la que se resuelve la ausencia de cualquier repetición y en la que hacemos frente a la singularidad absoluta.

Sami Abu Shumays / La política de las escalas de maqam y la descolonización de los estudios musicales

Estética, Música, Política

Empuñamos la cultura como forma de poder. Los seres humanos usan las formas culturales para delinear los límites de las comunidades y para crear y reforzar estructuras de poder dentro de ellas; cuando grupos distintos están en contacto y conflicto, la cultura desempeña un papel central en la lucha por el poder. Este ensayo trata sobre la política de una franja aparentemente muy estrecha de la cultura —las escalas que usan los músicos— que, sin embargo, ha desempeñado un papel grande, aunque en su mayor parte invisible, en la creación y la imposición del poder cultural durante al menos 2.500 años.

Escribiendo en inglés (en el original), necesariamente me dirijo a quienes ostentan el mayor poder cultural a nivel global, y nos llamo a descolonizar nuestro estudio de la música, empezando por destapar los supuestos no dichos en la pedagogía y la teoría musical que han permitido que la educación musical funcione con tanta eficacia como herramienta del colonialismo. Los esfuerzos de descolonización de la educación y la investigación musical hasta la fecha no han tocado, a mi juicio, las estructuras de poder más profundas que nos llevan a estudiar, hablar, enseñar e institucionalizar la música del modo en que lo hacemos.

Tariq Anwar / La hoguera invisible

Filosofía, Política

Lo que Silvia Federici ha mostrado con claridad meridiana en Calibán y la bruja –que la Inquisición no fue una aberración medieval sino el laboratorio donde se forjó la disciplina corporal necesaria para el capitalismo– debe ser leído hoy no como un capítulo cerrado de la historia, sino como el paradigma todavía operante de nuestra condición presente. El cuerpo que fue cazado, torturado y quemado en las hogueras no era simplemente el cuerpo de las brujas: era el cuerpo rebelde que resistía su transformación en máquina productiva, el cuerpo que conocía otros tiempos que no eran los del reloj fabril, otros saberes que no eran los de la acumulación.

Paola Chaparro / Disentir el mundo: género, ecología y cuerpos pensados desde una escritura feminista

Estética, Filosofía, Política

Síntomas de agotamiento de las formas en que hemos imaginado/habitado el mundo: el calor brutal, la escasez de recursos naturales, territorios apropiados y devastados, poblaciones desplazadas, las derechas mostrándose en su versión más extrema, los vientres controlados, las sentencias jurídicas teatralizándose en pantallas; cada una de estas escenas opera como una muestra no solamente de una época caótica sino de un desgaste, de una extenuación y, por tanto, de un límite que se ha alcanzado. Esta multiplicidad de escenas, de imágenes, de proyecciones sobre los cuerpos anidados en una retícula de afectos desbordados parece evidenciar el colapso de la arquitectura de la modernidad patriarcal y colonial que se instauró como el diseño político que organizó el mundo.

En Antropoceno como fin de diseño (2025), Alejandra Castillo nos presenta un análisis de las formas de desigualdad, vigilancia y despojo que emanaron del proyecto político moderno poniendo atención a la matriz excluyente que se instala a partir de una concepción de humanidad figurada en sujetos masculinos, blancos, letrados, heterosexuales y, particularmente, propietarios. De tal modo, el diseño político de la modernidad impone una forma patriarcal-capitalista-colonial la que hace imposible acoger la pluralidad de lo viviente.

Ramzy Baroud / Los árabes, la izquierda y quienes guardaron silencio: la historia no los perdonará

Política

Las consecuencias del genocidio israelí en Gaza serán terribles. Un acontecimiento de este grado de barbarie, sostenido por una conspiración internacional de inercia moral y silencio, no será relegado en la historia como un “conflicto” más o una mera tragedia.

El genocidio de Gaza es un catalizador de grandes acontecimientos por venir. Israel y sus valedores son plenamente conscientes de esta realidad histórica. Precisamente por eso el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, libra una carrera contrarreloj, intentando desesperadamente garantizar que su país siga siendo relevante, si no en pie, en la era que viene. Persigue este objetivo mediante la expansión territorial en Siria, la agresión implacable contra el Líbano y, por supuesto, el deseo de anexionar todos los territorios palestinos ocupados.

Gerardo Muñoz / Nunca hemos abandonado el campo

Filosofía, Política

Inmediatamente después del fin de la Segunda Guerra Mundial, el historiador Emilio Roig de Leuchsenring publicó en La Habana un breve libro titulado Weyler en Cuba: un precursor de la barbarie fascista (Páginas, 1947) en el que establecía una conexión directa entre el fascismo político del siglo veinte y la sombra latente del general español Valeriano Weyler, quien comandó la intensa pacificación contra la insurrección independentista cubana de finales del siglo diecinueve. Es digno de elogio que Roig lograra, hacia el final del libro, capturar la realidad de lo que él llamó «weylerismo», una modalidad de guerra total e imperialista a gran escala contra poblaciones que no cesaron a pesar del derecho internacional y los diversos acuerdos de paz de los vencedores de la Segunda Guerra. Para Roig, la posicionalidad estructural de la política, incluso la de regímenes liberales-democráticos entre 1945 y 1947, seguía siendo maximalista, abarcando las condiciones de vida de las poblaciones y, por lo tanto, sirviendo de instrumento directo de la renta capitalista mediante la amplificación del campo de guerra. Lo que él denominó «weylerismo» o nueva barbarie fascista, supuso un salto cualitativo en la conducción bélica que entonces se materializaba en términos de control de la población en nombre del «orden»: “Todo lo que Weyler representó y practicó está vigente en la posguerra” [1].