Mauro Salazar J. / La paradoja de la gente. El orden policial

Filosofía, Política

» La democracia es siempre aporía: la posibilidad de la democracia coincide con su imposibilidad». J.D.

¿Qué es exactamente «la gente» que Franco Parisi invoca? No es el pueblo de la historia, de los antagonismos irresolubles. No es la ciudadanía de derechos ya inscritos, sino disidencia potencial devenida en orden policial convocando a Jacques Rancière. Admitamos una construcción que rehúye elites urbanas y se presenta como descubrimiento, cuando lo que estaba ahí debe ser transformado, reinventado para poder aparecer como «la gente». Y aquí comienza la verdadera ironía, el acto de hacer aparecer nuevas subjetividades es simultáneamente el acto de clausurar las posibilidades de que esos sujetos cuestionen la escena de su propia aparición (emergencia). El PDG introduce un concepto que es problemático, y conviene detenerse aquí, en esta problematicidad que no es meramente teórica, sino que tiene toda la densidad de una operación política concreta. Reemplaza «el pueblo» por «la gente común y corriente». Esto no es simple variación semántica, sino una operación fundamental de redistribución de lo sensible (según Rancière): una transformación de quién puede aparecer, quién puede ser visto, quién cuenta como sujeto que tiene derecho a hablar. «La gente» en el PDG es literalmente (debe insistirse en ese literalmente) una invención política. Es un sujeto que no existía previamente en la política chilena de la manera en que el PDG la construye. Un modo donde aparecen cuerpos gestiónales, bajo una «hegemonía de la negación».

Miguel Ángel Hermosilla / Sobre Artefactualidad de las imágenes de Alejandra Castillo

Estética, Filosofía, Política

Guerra al capital.

Bella rebelión.

La Fulminante.

Nadia Granados, artista visual colombiana.

El libro de Alejandra Castillo, Artefactualidad de las imágenes (Editorial Palinodia), está construido desde una razón critica que interpela en cada momento de su escritura el diseño androcéntrico, constitutivo de la republica masculina y su orden patriarcal.

En necesario señalar que una lectura concentrada de Artefactualidad de las imágenes, nos remite, inmediatamente a un dialogo intertextual con el corpus escritural de Alejandra Castillo, vale decir, nos envía a pensar en conjunto el despliegue categorial del texto, en un ejercicio de rizoma de la lengua, con los otros momentos escriturales de la crítica que Alejandra desarrolla para desactivar el canon de la “ monosexualidad fálica” y el imaginario edípico de la filosofía del padre; “Matrix”. El género de la filosofía, “Imagen stasis”, y el más reciente, “Antropoceno como fin de diseño”, acompañan la potencia dislocante de “Artefactualidad de las imágenes”, que arremete problematizando las distintas descripciones que los dispositivos de la letra y las imágenes han venido visibilizando como verosímil de la corpo-política convencional y del propio cuerpo heteronormado de la mujer- madre, inscrito en el diseño dominante del dispositivo género y su orden represivo.

Mauro Salazar J. / La herida republicana. Aporofobia y orden post-social

Filosofía, Política

El análisis que ofrece la izquierda progresista y la derecha institucional sobre Franco Parisi revela, con una transparencia patética, el verdadero objeto de su pánico: la precarización de la creatividad («lo político») cuando irrumpe el comentario aporofóbico —gestional— y la reactividad ante toda forma de populismo que envilece elites, que han devenido «gente con dinero». No hay proyecto hegemónico —ni de derecha ni de izquierda—, solo administración técnica de la crisis. La bio-familia del PDG no es una amenaza real en el sentido tradicional, sino una «policía» anoréxica que escinde la política del juego de las metaforizaciones. El pánico es mucho más profundo cuando se desliza una lengua transparente que articula sin pudor aquello que la izquierda y la derecha utilizan como mediaciones para adormecerse a sí mismas. Las ritualidades funcionales al poder, los acuerdos tácitos, todas las formas mediacionales comprenden una elitización de la transición. Asistimos a un revival de la Concertación centrado en la «razón gestional» como un lugar oracular. Entonces, administración, tecnificación y gobernanza comprenden un argot de acuerdos manageriales que erige el dogma institucional sin salivar pavloviano, y sus prescripciones estéticas.

Khaled Kurbeh / Likulli Fadāin Eqāéh (لكلّ فضاءٍ إيقاعه)

Música, Sonido

¡Viernes de sonidos en Ficción de la razón! Presentamos el disco Likulli Fadāin Eqāéh (لكلّ فضاءٍ إيقاعه), que podríamos traducir como «cada espacio tiene su propio ritmo», del compositor sirio radicado en Berlín Khaled Kurbeh. Sorprendentes por sus ritmos, colores y diferentes temporalidades, así como por la presencia de tradición maqām, jazz, electrónica y grabaciones de campo, esta es una excelente oportunidad para abrir nuestros sentidos.

Mauro Salazar J. / Bio-familia Parisi. Modernización y biopolítica de capital

Filosofía, Política

Hay que pensar la máquina parental como biopolítica del capital. La «bio-familia» del modelo terciario nunca tuvo rostro, pero se alzó como un proyecto voluptuoso (1990). Es la escisión llevada hasta sus últimas consecuencias. Hasta ese punto donde la intimidad se disuelve en la transacción que pretende ser intimidad. Una bio-familia no está en algún lugar específico, sino en cada esquina. Eco y recoveco de los rictus urbanos. En la madrugada cuando el padre regresa de su viaje pagado con cuotas infinitas y la madre lo recibe con la pregunta que ya es costumbre: «¿cuánto ganaste?» En la cocina donde los hijos comen en silencio, cada uno mirando su celular, cada uno calculando qué objeto poseerá mañana. En la alcoba donde la pareja hace el amor pensando en la cuota del siguiente viaje, donde el goce se convierte en cifra, donde la caricia es apenas el movimiento hacia la siguiente compra.

Dionisio Espejo Paredes / Fronteras interiores. Biopolítica y usos del miedo en la construcción del «otro» arabe-musulmán

Filosofía, Política

1. Violencia Estructural y Construcción del Otro

Este escrito analiza la continuidad histórica de la violencia contra poblaciones musulmanas, desde el genocidio de Srebrenica (1995) hasta la ofensiva en Gaza (2024), mostrándola como manifestación de una estructura profunda en la política occidental. A través de un enfoque interdisciplinar que combina filosofía política, estudios culturales y teoría crítica, se identifica un patrón recurrente de deshumanización y complicidad internacional. Intentamos identificar cómo la islamofobia opera como mecanismo estructural en la construcción identitaria europea, actualizando viejos arquetipos del «enemigo otomano» en figuras contemporáneas como el «inmigrante ilegal» o el «terrorista».

Tratamos de descubrir la instrumentalización política del miedo como herramienta de dominación, examinando sus raíces filosóficas —desde el platonismo hasta el nihilismo contemporáneo— y su manifestación en regímenes emocionales que favorecen el autoritarismo. Frente a esta realidad, el queremos contraponer la esperanza activa y el pensamiento crítico como antídotos necesarios para desmontar estas estructuras de violencia. El análisis concluye que solo mediante una reapropiación del proyecto ilustrado y el reconocimiento ético del otro puede construirse una política auténticamente emancipadora.

Partiendo del marco teórico de la experiencia del shock (Benjamin, Adorno, Klein) y la construcción del «Gran Otro» (Žižek), se examina cómo la islamofobia opera como tecnología biopolítica que gestiona el miedo y legitima la exclusión. El estudio establece tres ejes analíticos principales, en primer lugar la continuidad genocida desde Bosnia hasta Palestina, en segundo puesto los usos políticos del miedo como herramienta de dominación, y en tercer lugar la genealogía histórica de la islamofobia en la construcción identitaria europea. Queda en evidencia cómo el poder contemporáneo moviliza pasiones fóbicas mediante estrategias de shock permanente, donde la figura del musulmán encarna sucesivamente al «turco interior», al «terrorista» y al «inmigrante amenazante». Frente a esta economía afectiva del miedo, se propone la esperanza como categoría política emancipadora, capaz de desmontar los dispositivos de dominación emocional.