Partiendo de la segunda nota al pie del primer libro de El Capital, en la que se establece una relación directa entre deseo y necesidad, procedemos con un redoblamiento de dicho libro de la obra de Marx a través del deseo de satisfacción y el deseo de reconocimiento que nos permite buscar algo similar al fetichismo de la mercancía en la construcción de la identidad. Una vez visto esto, mostraremos cómo, en las sociedades descritas por Bataille en La noción de gasto y La parte maldita, la relación entre satisfacción y reconocimiento es opuesta a la extraída del análisis anterior.
Capitalismo
Cuauhtémoc Nattahí Hernández Martínez / Capitalismo, separación y profanación. La crítica de la separación en Giorgio Agamben
FilosofíaEn “Elogio de la profanación”, Giorgio Agamben sitúa la religión como aquella instancia que separa la esfera divina y la mantiene inaccesible a los hombres: lo sagrado, de este modo, se constituiría como un campo inaccesible, segregado o separado de la esfera humana. Profanar, por el contrario, consistiría en levantarlas barreras que instituye la separación, tanto en sus formas religiosas como seculares. Lo que analizamos en el texto es esta tensión entre separación y profanación, con el objetivo de mostrar que existe en el pensamiento de Agamben todo un gesto filosófico que tiene que ver, precisamente, con la crítica de la separación.
Sergio Villalobos-Ruminott / Equivalencia neoliberal e interrupción nómica: el conflicto de las facultades como contrato social
Filosofía, Política1. – La pregunta por la universidad pareciera referirse solo a una realidad constituida universitariamente. Sin embargo, esto no equivale a decir que la universidad piensa universitariamente lo real y, por tanto, solo piensa un aspecto de la realidad. Por el contrario, la pregunta por la universidad implicaría también, ya desde su mera formulación, la aceptación de la condición aporética de la misma universidad, cuya pretensión es captar las dinámicas históricas de su época mientras no puede escapar a esas mismas dinámicas. La consecuencia fundamental de esa aporía es que cualquier discurso universitario que intente sobre-codificarlas, desplazarlas o resolverlas, quedará inexorablemente sujeta a ellas. Es en esta tensión donde se constata la inutilidad de hablar de la Universidad (como un universal neutro), ya sea pasada, moderna o “posible” como si se tratara de una idea, modelo, arquitectónica o institución, pues la universidad es ya, desde siempre, una articulación contingente de fuerzas y facultades en pugna. La contienda de las facultades kantiana, por lo tanto, no es solo una hipótesis filosófica para determinar el rol de la facultad de filosofía, sino una caracterización imperfecta de la relación entre universidad y hegemonía, ya sea de cara a su “interior” como división del trabajo universitario, ya sea de cara a su “exterior”, en cuanto sustento y mediación en la configuración hegemónica del poder y su legitimidad.
José Alberto Cuesta Martínez / El cinismo antiguo como terapéutica frente a la crisis del capitalismo global
FilosofíaA pesar de una distancia temporal de más de dos milenios, el Helenismo y la sociedad contemporánea, muestran “espíritus de época” análogos; con rasgos como malestar cultural, pérdida de los antiguos marcos políticos y sociales, sincretismo cultural, o recuperación de la naturaleza como marco normativo. Las éticas helenísticas surgieron como terapéuticas que orientasen al individuo en esta situación de crisis del mundo griego. En este artículo se examina la posibilidad de aprovechar las herramientas críticas del cinismo antiguo, para aplicarlas terapéuticamente a la crisis ecológica global, generada por el capitalismo industrial. Los principios del cinismo antiguo pueden ser reciclables y reutilizables para un proyecto de sociedad decrecentista.
Mauricio Amar Díaz / Más allá de la teología política
FilosofíaEl momento político e histórico en que vivimos urge reconsiderar cada uno de los conceptos heredados por la teología occidental. Quizá esto signifique demasiado trabajo para una generación de pensadores, pero vale la pena el intento si lo que se avizora en cada mirada crítica es la posibilidad de un orden de cosas diferente. Ya salta a la vista que la relación entre lo político y lo teológico dista de ser una amalgama antojadiza, aunque cada uno de los polos pueda ser evidenciado como irreductible al otro. No hay teología sin política, sin un dios soberano que crea el mundo y lo sostiene ordenando sus creaturas más o menos a su voluntad. No hay política moderna (como bien recuerda Schmitt) sin una teología que traspasando sus fronteras ha puesto en juego dentro de la jerga política los conceptos de economía y soberanía.
Walter Benjamin / El Capitalismo como Religión
FilosofíaHay que ver en el capitalismo una religión, es decir, el capitalismo sirve esencialmente a la satisfacción de las mismas preocupaciones, suplicios e inquietudes a las que daban respuesta antiguamente las llamadas religiones. Probar esta estructura religiosa del capitalismo, es decir, probar que no es sólo una formación condicionada por la religión como lo piensa Weber, sino un fenómeno esencialmente religioso, nos conduciría hoy al extravío de una polémica universal exagerada. No podemos estrechar la red en la cual nos sostenemos; sin embargo, este punto será apreciado posteriormente.
