Tariq Anwar / No incendiará a los otros quien no arde él mismo

Filosofía, Política

El fascismo no consiste simplemente en el dominio de las masas a través de la violencia o la ideología, sino ante todo en la producción meticulosa de un encantamiento colectivo. Su particularidad más inquietante no es el control que ejerce, sino la perfección casi litúrgica de las técnicas a través de las cuales genera fascinación. Y sin embargo, precisamente en esta perfección se esconde su secreto más oscuro. Ya Quintiliano, en sus Institutiones Oratoriae, había captado la esencia de todo dispositivo de poder que opera a través de la palabra: el orador no puede incendiar a los otros si no arde él mismo. «No incendiará a los otros quien no arde él mismo» (VI, 2, 26-27). Pero lo que el rétor romano presentaba como una regla del arte oratoria – esta necesidad de que el hablante produzca en sí mismo el afecto que quiere transmitir – se vuelve en el fascismo algo más siniestro: una zona indistinta en la que la ficción y la autenticidad, la máscara y el rostro se confunden irremediablemente.

Francisco Albornoz / Para un saber de los artefactos

Estética, Filosofía, Política

Sobre Artefactualidad de las imágenes de Alejandra Castillo

En su último libro publicado, Artefactualidad de las imágenes, (Palinodia 2025), Alejandra Castillo se pregunta –o también, continúa preguntándose– por el modo de visibilidad de nuestro momento político, social y cultural, y encuadra su mirada en un orden que, desde comienzos del siglo veinte, ha transitado desde una configuración organizada en torno a la letra hacia un orden que parece describir con claridad a nuestro tiempo, el orden de la imagen.

Desde el neologismo del título de la obra –artefactualidad– se percibe una investigación en curso que busca y propone sus propios instrumentos de expresión del pensamiento que intenta sintetizar.

Aldo Bombardiere Castro / Tercera divagación acerca de la máquina: Tragedia-aporía

Filosofía

En nuestra primera divagación acerca de la máquina buscamos una imagen primigenia que fuera suscitada por la noción de máquina. Acto seguido, en la segunda divagación realizamos el movimiento contrario, es decir, reflexionamos acerca de la noción de máquina despertada por su imagen primigenia. En contraste, esta tercera divagación estará consagrada a radicalizar históricamente el concepto y uso de la máquina. Para ello, tomaremos el caso de la explícita aparición de la máquina en el contexto de la tragedia griega.

Tragedia

La génesis de la tragedia, en cuanto origen, sólo puede ser pensado porque aquella tragedia vital que algún día inflamó los escenarios de la Grecia antigua ha llegó a su fin. Nunca puede haber cabal pensamiento sobre lo pensado sin que aquello pensado haya sido, o esté siendo, asesinado y, de algún modo, resucitado. Pensar radicalmente es un entierro o una agonía: un asumir y un invocar, el acto de exponer nuestra vida para hablar con un mar de espectros. En las inmediaciones de este saber aporético se concentra la fatalidad de la tragedia y la maravillosa profundidad de su enigma. Pero algunos se han quedado sólo con la muerte de la tragedia: la han asesinado para levantar un trasmundo a sus espaldas, detrás de la conmoción de las gradas e inalcanzablemente más arriba de las calamidades del escenario. La luminosidad de un trasmundo parece constituir la tragedia de la tragedia: su destino histórico; es decir, una peripecia y epifanía en la narración de la historia universal.

Paola Chaparro / Disentir el mundo: género, ecología y cuerpos pensados desde una escritura feminista

Estética, Filosofía, Política

Síntomas de agotamiento de las formas en que hemos imaginado/habitado el mundo: el calor brutal, la escasez de recursos naturales, territorios apropiados y devastados, poblaciones desplazadas, las derechas mostrándose en su versión más extrema, los vientres controlados, las sentencias jurídicas teatralizándose en pantallas; cada una de estas escenas opera como una muestra no solamente de una época caótica sino de un desgaste, de una extenuación y, por tanto, de un límite que se ha alcanzado. Esta multiplicidad de escenas, de imágenes, de proyecciones sobre los cuerpos anidados en una retícula de afectos desbordados parece evidenciar el colapso de la arquitectura de la modernidad patriarcal y colonial que se instauró como el diseño político que organizó el mundo.

En Antropoceno como fin de diseño (2025), Alejandra Castillo nos presenta un análisis de las formas de desigualdad, vigilancia y despojo que emanaron del proyecto político moderno poniendo atención a la matriz excluyente que se instala a partir de una concepción de humanidad figurada en sujetos masculinos, blancos, letrados, heterosexuales y, particularmente, propietarios. De tal modo, el diseño político de la modernidad impone una forma patriarcal-capitalista-colonial la que hace imposible acoger la pluralidad de lo viviente.

Javier Agüero Águila / Una calle como cualquier otra

Filosofía

Hay una calle que es como cualquier otra, una que conozco bien y que también me conoce bien. La he caminado tantas veces que sé cuantos son los pasos exactos que hay entre ella y la siguiente; lo que me demoro en atravesarla según sea el apuro, el lugar hacia donde voy, lo que debo hacer, en fin. En ella se repiten una tras otra casas pareadas, antiguas pero no tanto y que, según cuentan los vecinos, fue en principio una calle que le pertenecía al obispado (por eso, ahora entiendo, el barrio en el que está se llama “Seminario”). Al día de hoy esas casas forman un mosaico algo vintage que le dan un aire pequeño burgués. También hay una inmensa mansión estilo Art decó de principios del siglo XX que resalta por su arquitectura tan típica a la vez que impredecible. Altillos largos, ventanas sobresalientes, enormes y redondas. Es verde. Un poco más allá hay un zapatero y más acá una modista.

Tariq Anwar / Una lengua que no comunica

Filosofía

¿Qué es una lengua que no comunica nada? Diremos que hay, a menos dos opciones, muy en boga hoy. Una sería el vaciamiento de la lengua, que nos hace decir palabras que ya no significan, porque no se sostienen en ninguna apelación a la verdad. Declararse demócrata, republicano, pacifista o «consciente del problema» ya no implica ni relación con una ética ni con una intención, por más que se redacte en 280 caracteres pareciendo muy importante el anuncio. Un gran influjo de vaciamiento se desplaza así por la lengua, las lenguas. Pero hay una segunda fuerza de vaciamiento que recibe tributo, por cierto de todas las «redes sociales», al tiempo que las hace posible. Se trata de una enorme episteme que ha convertido al mundo en información. Las estrellas son información, mis movimientos son información, mis likes por supuesto, la música que escucho, las transacciones bancarias, los pobres en mi ciudad, los niños aniquilados en Gaza, pura información, es decir, vaciamiento de cualidades para alcanzar la mínima expresión en vistas a su utilidad.