Maurizio Lazzarato / Estados Unidos y el «capitalismo fascista»

Filosofía, Política

La acumulación originaria, el estado de naturaleza del capital, es el prototipo de la crisis capitalista. Hans Junger Krahl

El capitalismo no se reduce a un ciclo de acumulación, ya que siempre está precedido, acompañado y seguido por un ciclo estratégico definido por el conflicto, la guerra, la guerra civil y, eventualmente, la revolución. El ciclo estratégico incluye, sí, la acumulación originaria tal como la explica Marx, pero solo como su primera fase; esta es seguida por el ejercicio de la violencia incorporada en la «producción» y por su despliegue en forma de guerra y guerra civil cuando el ciclo económico se agota. Para tener una descripción exhaustiva del ciclo estratégico, hay que esperar al siglo XX, con su transformación en el ciclo de la revolución soviética y china, que corrige y completa a Marx desde varios puntos de vista. Los dos ciclos funcionan juntos, encadenan sus dinámicas, pero también pueden separarse: desde 2008, el ciclo del conflicto, la guerra y la guerra civil (y de la eventual, aunque improbable, revolución) se ha ido separando progresivamente del ciclo de acumulación en sentido estricto. El bloqueo, los atascos de la acumulación de capital requieren la intervención del ciclo estratégico, que funciona a partir de las relaciones de fuerza y de la relación no económica amigo-enemigo.

Giorgio Agamben / ¿Dónde estamos?

Filosofía, Política

En el infierno. Cualquier discurso que no parta de esta conciencia carece simplemente de fundamento. Los círculos en los que nos encontramos no están dispuestos verticalmente, sino esparcidos por el mundo. Dondequiera que los hombres se asocian, producen infierno. Los círculos y los abismos están por todas partes a nuestro alrededor, y reconocemos, como en los caprichos de Goya, a los monstruos y demonios que los gobiernan.

Aldo Bombardiere Castro / Divagaciones: Filosofar la filosofía

Filosofía

Physis y Kosmos

Suele decirse que «la física está en todo». Tal proposición resulta innegable. Si concebimos el todo como un conjunto absoluto cuya característica esencial consiste en reunir la totalidad extensiva de los entes intramundanos materialmente constituidos, la física, en cuanto ciencia que estudia las leyes universales que rigen sobre el decurso material de los fenómenos empíricos, ha de expresar su dominio sobre todos y cada uno de aquellos entes. Así, el objeto de estudio de la física, el reino de lo físico, manteniendo su connotación etimológica originaria, esto es, el sentido de la noción de “naturaleza”, propia de la physis griega, no tan sólo representa, sino que constituye materialmente la objetualidad fenoménica de los entes circunscritos bajo la idea de naturaleza.

Mauricio Amar / Lo que los líderes del mundo quisieran

Filosofía, Política

Lo que los líderes del mundo quisieran es que los palestinos fuesen masacrados sin ofrecer resistencia. Tal vez ahí sí podrían sentir lástima, incluso llorar al ver a los niños mutilados y ciegos, tal vez así verían la inhumanidad del sionismo, sólo para corroborar que el curso de la historia, el patrimonio cultural de la humanidad, lleva escrito con sangre el nombre de los vencedores. El problema de los palestinos, para estos líderes, es que su existencia consista en resistencia. Que más allá de todos los despliegues de sus aparatos de muerte, sus cuerpos se levantan una y otra vez. Cierto, mutilados. Cierto, ciegos. Pero erguidos. Este es un problema grave, porque a fin de cuentas lo que los palestinos hacen es crear una nueva imagen acerca de qué es lo que puede un cuerpo.

Dionisio Espejo / Diagnosticando el crimen: el uso del concepto de «banalidad del mal» a propósito de Gaza

Filosofía, Política

1. La masacre de Gaza no es una más. Pocas veces, con anterioridad, un acontecimiento de este tipo se ha encontrado con unos medios donde se fabrica la realidad y un público que ya no distingue entre lo privado y lo público, o entre apariencia y realidad, y donde, gracias a esas tecnologías de la comunicación, el otro se ha convertido en puro instrumento, medio y no fin, que permite promocionarse en la carrera hacia la precaria fama mediática de los individuos. Arendt nunca habría imaginado hasta que punto la «banalidad» se podría haber convertido en la esencia de la moderna cultura de masas del siglo XXI.

La imagen creada por IA de Trump y Netanyahu tumbados cerca de una piscina en una “Riviera de Oriente Medio”—es decir, una Gaza convertida en resort de lujo—(este video fue compartido por Trump en sus redes sociales en febrero de 2025) alcanza toda su fuerza cuando se confronta con las imágenes reales de las masacres en Gaza. Ese choque entre la realidad, la muerte en las calles de la ciudad y la delirante planificación urbanística futura constituye un ejemplo visible de lo que Hannah Arendt denominó «banalidad del mal» (Arendt, Eichmann en Jerusalén). Y esa banalización del mal podemos localizarla en muchos individuos, incluso en un sistema de alianzas internacionales, se amparan en ella, es su coartada para no mirar directamente a la destrucción y la muerte, para minimizarla, para justificarla entre de un banal argumentario.

Gerardo Muñoz / Suplemento a texto de Amar sobre Gaza y el derecho internacional

Filosofía, Política

En un reciente texto titulado Gaza y el derecho internacional, Mauricio Amar cuestiona la vigencia del derecho internacional con respecto a continua destrucción de Gaza y concluye con una notable afirmación: “El derecho internacional sigue funcionando porque cumple un rol, pero como era evidente, a pesar de esa secreta esperanza, su centro ha sido siempre vacío”. Me gustaría agregar una breve adenda a esta tesis para así contribuir a la precisión analítica que exige el tema. En primer lugar, es fundamental subrayar que la génesis del derecho internacional de la posguerra y la usurpación del territorio palestino son unidades contrapuestas en un sentido específico: esto es, que la fundación de un nuevo estado soberano en 1948 tiene lugar en un momento histórico en el que ya la “toma de tierras” había sido ilegalizada por el propio derecho internacional mediante el Pacto de Kellogs (1928). El mismo Kojéve – que terminaría siendo un funcionario de la política fiscal francesa en el incipiente mercado europeo – en su momento llegó a decirle a Carl Schmitt que la imagen del futuro no sería la de expansiones y asentamientos territoriales, sino la de una paz administrada y homogénea de grandes espacios con la finalidad del consumo y la producción [1]. Esta era la convicción de las élites occidentales de la posguerra.