Federico Ferrari / Bernard Stiegler nos deja

Filosofía

Publicado el 8 de agosto en Antinomie

Bernard Stiegler nos deja, con sólo sesenta y ocho años.

Aquellos que lo conocieron recordarán su profunda humanidad, combinada con una sorprendente y viva inteligencia. Stiegler sabía cómo ir por la vida sin olvidar nunca la pregunta fundamental: ¿qué es lo que realmente hace que valga la pena vivir la vida? También había dado esta pregunta como título de uno de sus libros, convirtiéndola en una afirmación.

Jean-Christophe Bailly / Escribir, responder, resonar

Filosofía

Querido Jean-Luc,

«el que escribe responde», dijiste, añadiendo inmediatamente, recuerdo bien, «el que escribe resuena», determinando así, como si nada hubiera pasado, un programa, el más exigente de todos – lo que se considerará como absoluto a partir de la experiencia de escritura de los románticos de Jena.

Un día fui a Jena, no en una peregrinación, pero, espera, ¡para una conferencia sobre la noción de patria! Sin embargo, fue agradable encontrarme en esa ciudad, y lo que me gustaría decirte, Jean-Luc, es que no hay muchos pensadores o escritores que puedan responder por todo lo que esta ciudad trae consigo, que puedan responder por tal nombre: el romanticismo especulativo gracias al cual apareció en la historia del pensamiento, el comunismo real bajo el cual se adormiló durante muchos años, y el desempleo bajo el cual se encuentra hoy en día.

Shahd Hammouri / Roland Barthes: Mito

Estética, Filosofía, Literatura

La comunicación humana es de múltiples capas, ya que nuestro lenguaje se basa en complicados sistemas de significación; por ejemplo, pronunciar una determinada declaración utilizando una terminología específica podría indicar las tendencias ideológicas del hablante. Y como cualquier otro sistema comunicativo, la ley también es de múltiples capas. Esta naturaleza de múltiples capas nace en el momento de redactar o dictar un fallo, y se reconfigura mediante la interpretación, la aplicación e incluso la comunicación a lo largo de la vida de la norma o el fallo. Por ejemplo: la regla que prohíbe robar infiere una comprensión de una determinada santidad de la propiedad. Esa inviolabilidad se presumió en el momento de la redacción y volvió a adquirir mayor significado y profundidad a medida que la regla se aplicaba, se transplantaba y se desarrollaba.

Mauricio Acevedo / Volver al templo de Mnemosine. Giordano Bruno y el arte de la memoria

Filosofía
Exordio a la obra de Marco Matteoli, “Nel tempio di Mnemosine, L’arte della memoria di Giordano Bruno”. (Primera parte).

El erudito italiano, Marco Matteoli, ha vuelto a colocar en boga una veta –casi desconocida– en el variopinto pensamiento de Giordano Bruno. Se trata de la relación del Nolano con el arte de la memoria. Cuestión que, no obstante, fue considerado en algún momento por el tamiz hermenéutico del instituto de Warburg, por italianos como Paolo Rossi y por el filósofo español Ignacio Gómez de Liaño.

Mauricio Acevedo / Giordano Bruno. Universo e imaginación: rostro común y mutación infinita de rostros

Filosofía

Tanto el universo como la imaginación representan dos categorías cosmo-ontológico indisolubles en el pensamiento de Giordano Bruno. La razón estriba en que ambos se vinculan no sólo como estancias receptoras de vida material e inmaterial infinita, sino que por sí mismos producen y componen formas siempre nuevas a partir de un único principio vital e universal que no cesa de inseminar formas en su seno.

Rodrigo Karmy Bolton / Velocidades mutantes 6. La universidad telemática

Filosofía, Política

Pedazos de palabras, ritmos ensordecidos, cuerpos encerrados; el presente ha llegado a la boca del lobo. Los pasajes que presentamos a continuación son derivas de un “gran encierro” que contempla a través de la ventana la mutación radical y veloz del mundo en el que vivimos.

LA UNIVERSIDAD TELEMÁTICA

(o Agamben tiene razón, por eso apesta)

En la entrega número 4 de Velocidades Mutantes publicada bajo el título “El Gesto socrático. Agamben y el affaire pandémico” en Ficción de la Razón trabajé la tentativa de pensar las últimas intervenciones de Giorgio Agamben publicados en Quodlibet bajo la noción del “gesto socrático” como aquél que lleva la dimensión parresiasta de la filosofía a su extremo que vuelve a los filósofos personajes insoportables para el consenso prevalente. Pero quien ha sido objeto del odio de la ciudad no lo es gratuitamente1. Algo en sus gestos y palabras lo han llevado a eso: Agamben ha pasado a ser él mismo un apestado: tiene razón en lo que dice, por eso apesta. Me interesaría ir más allá de su texto y plantear la discusión de fondo que, me parece, Agamben ha vuelto a poner en la palestra: la cuestión de la Universidad.