Rodrigo Karmy Bolton / La Nueva Constitución no es un régimen, sino el umbral para habitar el siglo

Política

1. En esta elección, ha quedado meridianamente claro que si la oligarquía de 200 años se ha venido abajo -intentando reconstituirse- no es porque mienta, sino porque su textura misma ha sido la mentira. Pero si no hay nada más que mentira es porque ella es puro simulacro. No hay más que eso. La destitución del 18 -O lo hizo prístino y evidente.

2. No basta «saber la verdad» para ganar la elección. De hecho, muchas veces «sabemos» algo, pero dejamos que ocurra o no podemos contrarrestarlo. El poder ideológico es así.

3. Es necesario potenciar el erotismo popular. En él se anudan lazos pues los cuerpos se abrazan para permanecer igualmente libres. No hay más libertad que en el abrazo, no en la soledad individual o en la masa poblacional (ambas formas técnicamente avanzadas), sino siempre en el erotismo abierto por la singularidad del encuentro.

Aldo Bombardiere Castro / Nunca he leído a Averroes

Filosofía

-Si bien no soy especialista en el autor, pienso que…

¿Adónde apuntaría el tono de esta frase preventiva? ¿Lo haría hacia la legitimidad que el autor y sus comentaristas (la autoridad de una tradición) impondrían sobre la lectura de un libro, sobre la experiencia de pensar e imaginar gracias a un libro? En cuanto lectores, ¿hemos sido lo suficientemente agudos a la hora de luchar contra el orden disciplinar, contra las órdenes ordenadas por las disciplinas y los relatos que a ellas estructuran y las coordenadas con que diagraman la vida? ¿Por qué nos tiembla la mano incluso cuando acariciamos nuestra participación en lo que amamos, nuestro extravío en lo que amamos y nos da qué pensar? ¿Cómo puede ser posible que al momento de un erotismo inconfesable y sin deuda, nos embargue la vergüenza de no sentirnos apropiados para pensar-amar la potencia imaginal que (se) abre (junto a) un autor, que se filtra a través de un autor cualquiera? ¿Acaso esto no se debe a que también nos creemos autores de nuestras palabras, y que esas palabras son nuestras y, por ende, vienen a hablar por nosotros, por nuestra supuesta esencia e identidad? Al menos por un par de horas al día, ¿dejaremos de ser tan cómodos o cobardes? ¿Nos atreveremos a soltar la autoría que se escapa de nuestras palabras, especialmente de nuestras palabras en referencia a un autor de referencia, especialmente de nuestras palabras que al atestiguar un carácter no-especialista sólo idolatran la misma especialización de la cual, con falsa humildad o con solapada envidia, nos consideramos dignos e indignos? ¿Estamos dispuestos a des-apropiarnos de las palabras que nuestra boca reproduce, estamos dispuestos a contemplar el abismo de una boca monstruosamente abierta, origen sin fondo ni fundamento, que deroga la falacia del dentro y el afuera, de lo propio y de la apropiación?

Averroes intempestivo. Ensayos sobre intelecto, imaginación y potencia

Filosofía

En Ficción de la razón, compartimos la conversación del lanzamiento de Averroes intempestivo. Ensayos sobre intelecto, imaginación y potencia, DobleAEditores. Editado por Rodrigo Karmy Bolton, Benjamín Figueroa Lackington y Miguel Carmona Tabja, escriben además, Mauricio Amar Díaz, Betzabeth Guzmán Soto, Kamal Cumsille Marzouka y Ana María Ayala Román. Conversan con DobleAEditores José Miguel Burgos, AnaMaría Ayala, Gerardo Muñoz y Rodrigo Karmy.

Gonzalo Díaz-Letelier / TRES ESCENAS SOBRE EL “HUMANISMO” Y LA COMUNIDAD DE LOS HABLANTES

Filosofía, Política

1.- PREÁMBULO: LA COMUNIDAD HUMANA DE LOS HABLANTES.

La composición de las siguientes escenas busca poner en juego la visibilización de un arcano de la metafísica “humanista” occidental en distintos registros. El lienzo de esta composición imaginal resulta de la labor textil de tejer el hilo secreto entre las escenas que lo componen.

La primera escena explora el canon de la “filosofía primera de Occidente” enfocando uno de sus momentos decisivos en la metafísica política de Aristóteles, en la medida en que ella implica una definición de lo humano por género próximo y diferencia específica respecto de lo animal. En tal definición, el polo de la especificidad se juega en la identificación entre politicidad y lingüisticidad –definición que articulará la matriz greco-latina y cristiana de la modernidad occidental en lo que se refiere a su consistencia biopolítica. El carácter decisivo de esta escena primordial marca, por contraste, el hilado de las otras escenas –que hacen aparecer lo que ella excluye, su reverso negativo, su dimensión sacrificial.

Paula Cucurella / El deseo en el Asedio. Un comentario a Asedios al Fascismo de Sergio Villalobos-Ruminott

Filosofía, Política

Por meses, he buscado una imagen o una frase para hablar de Asedios al Fascismo. La dificultad del ejercicio reside en parte en el deseo de encontrar la frase justa, la palabra justa, algo que no se pueda parafrasear, pero que a la vez explique sintéticamente una articulación compleja, dónde las partes, su función y justificación, no obedecen ni preceden un todo, que no obstante bosquejan. De modo provisional, la articulación del libro no es tan distinta de un imaginado reloj compuesto de muchos relojes; donde algunos corren más rápido que otros, no obstante, la máquina marcha. Es probable que la imagen no sea brillante, pero si me permiten explicarla, al menos, tal vez, crean que es persuasiva.

Aldo Bombardiere Castro / 9 Tesis poéticas

Filosofía, Poesía

“Quien lee un poema, más que entenderlo, realiza una experiencia”. Rodrigo Karmy Bolton

1. Resulta irrelevante entender la poesía. El entendimiento, desde Kant en adelante, guarda relación con una actividad sintética (síntesis categorial) que brinda coherencia a los fenómenos en tanto objetos dados a la experiencia sensible. La poesía, no se trata de un objeto más que se presenta dentro del plano (o planisferio representacional) de la experiencia. Al contrario, es ella misma capaz de instaurar una experiencia: nos brinda el don de hacer experiencia. Lo que revela dicho don, la donación envuelta tras ese regalo, es irreductible a cualquier objeto dado “dentro” de la experiencia. Por eso la poesía no resiste equivalencia con otro objeto. Por eso, las ideas tampoco pueden expresarse genuinamente con independencia del medio en el cual se materializan. En suma, tratándose del arte, la materia nunca es un simple medio de sensibilización de una idea, como señalaba Hegel. La poesía es, ella misma, experiencia: la de hacer experiencia. Esa justamente es la forma más general y común de abordar el término griego poiesis: producir un mundo, tan sensible como excesivo, capaz de hospedarnos, un mundo común hacia el cual las cosas tienden, en un movimiento común. Y para ello resulta irrelevante entender la poesía, así como también resulta irrelevante figurar en cualquiera de los dos lugares (nunca del todo precisos, por lo demás) de autor o de lector.