Una buena definición del poder político es la que lo caracteriza como el arte de poner a los hombres en relaciones falsas. Esto, y no otra cosa, es lo que hace en primer lugar el poder, para poder gobernarlos luego como quiere. Una vez que se han dejado introducir en relaciones oblicuas en las que no pueden reconocerse, los hombres son de hecho manipulables y orientables a su antojo. Si creen tan fácilmente en las mentiras que se les proponen, es porque falsas son ante todo las relaciones en las que, sin darse cuenta, ya se encuentran siempre.
Filosofía
Tariq Anwar / Notas sobre el Parménides
FilosofíaLo que llamamos filosofía no es quizás, en última instancia, sino el gesto de quien pone en cuestión su propio pensamiento, y precisamente por esto Platón en el Parménides nos ha dejado no una doctrina, sino algo más precioso: el paradigma de un pensamiento que se expone a su propia imposibilidad. El joven Sócrates que es refutado por el viejo Parménides no es simplemente un personaje dramático, sino la figura misma del filósofo que debe confrontarse con la aporía constitutiva de su saber. Que Platón haya elegido mostrar la derrota dialéctica de su maestro frente a las objeciones del tercer hombre y a las paradojas de la participación no es un ejercicio académico, sino el gesto supremo de quien comprende que la verdad no reside en una teoría de las Ideas que se posee, sino en la experiencia misma de su disolverse.
Javier Agüero Águila / Una nueva libertad. Apuntes sobre Anarquismo en Catherine Malabou
Filosofía, PolíticaI. Relieve
Para comenzar, se quisiera relevar el siguiente pasaje de Catherine Malabou que, pensamos, es el gesto filosófico que se disemina en toda su obra (o podría) y que será, de igual forma, un principio filosófico mayor; una estructura fundamental del pensamiento, si se quiere.
Escribe en su libro ¡Al ladrón! Anarquismo y filosofía “¿Cómo cavar el relieve de una diferencia en la superficie?”1.
El pasaje no se revela por sí mismo. Hay, justo, que “cavar”. Va de intuir geografías e intensidades simultáneas, napas subterra y agenciamientos superficiales, dérmicos; todo ocurriendo en el sobresalto de una genealogía supuesta en la que encontraremos –o no– alguna respuesta; genealogía en “relieve” que es, sin embargo, el exceso de una diferencia; la suplementariedad en la que se resuelve la ausencia de cualquier repetición y en la que hacemos frente a la singularidad absoluta.
Aldo Bombardiere Castro / Tercera divagación acerca de la máquina: Tragedia-aporía
FilosofíaEn nuestra primera divagación acerca de la máquina buscamos una imagen primigenia que fuera suscitada por la noción de máquina. Acto seguido, en la segunda divagación realizamos el movimiento contrario, es decir, reflexionamos acerca de la noción de máquina despertada por su imagen primigenia. En contraste, esta tercera divagación estará consagrada a radicalizar históricamente el concepto y uso de la máquina. Para ello, tomaremos el caso de la explícita aparición de la máquina en el contexto de la tragedia griega.
Tragedia
La génesis de la tragedia, en cuanto origen, sólo puede ser pensado porque aquella tragedia vital que algún día inflamó los escenarios de la Grecia antigua ha llegó a su fin. Nunca puede haber cabal pensamiento sobre lo pensado sin que aquello pensado haya sido, o esté siendo, asesinado y, de algún modo, resucitado. Pensar radicalmente es un entierro o una agonía: un asumir y un invocar, el acto de exponer nuestra vida para hablar con un mar de espectros. En las inmediaciones de este saber aporético se concentra la fatalidad de la tragedia y la maravillosa profundidad de su enigma. Pero algunos se han quedado sólo con la muerte de la tragedia: la han asesinado para levantar un trasmundo a sus espaldas, detrás de la conmoción de las gradas e inalcanzablemente más arriba de las calamidades del escenario. La luminosidad de un trasmundo parece constituir la tragedia de la tragedia: su destino histórico; es decir, una peripecia y epifanía en la narración de la historia universal.
Gerardo Muñoz / Ha pasado un ángel
Arte, FilosofíaEn español existe una expresión maravillosa, ya un poco pasada de moda en nuestros tiempos, para expresar la naturaleza de un silencio repentino: «ha pasado un ángel». La frase se usa comúnmente cuando un silencio se impone en medio de una conversación, lo que provoca incomodidad y vergüenza entre los interlocutores. Es casi como si el ángel invisible le recordara a los humanos que la comunicación se basa tanto en las palabras como en el silencio; y que la sombra del silencio, tarde o temprano, es capaz de interrumpir la práctica comunicativa. Según historiadores y lexicógrafos hispanos, el origen de esta expresión en castellano sigue siendo un enigma, ya que, aunque se usó en la modernidad temprana, no tiene una versión latinizada, y sus orígenes se remontan a la antigüedad griega. De hecho, Plutarco señala en su De garrulitate que siempre que en una conversación se produce silencio se dice que ha entrado Hermes [1]. El ángel, por lo tanto, representa la no presencia del lenguaje en el lenguaje, al igual que el ícono es la sublimación de la presencia en toda representación pictórica.
Tariq Anwar / La hoguera invisible
Filosofía, PolíticaLo que Silvia Federici ha mostrado con claridad meridiana en Calibán y la bruja –que la Inquisición no fue una aberración medieval sino el laboratorio donde se forjó la disciplina corporal necesaria para el capitalismo– debe ser leído hoy no como un capítulo cerrado de la historia, sino como el paradigma todavía operante de nuestra condición presente. El cuerpo que fue cazado, torturado y quemado en las hogueras no era simplemente el cuerpo de las brujas: era el cuerpo rebelde que resistía su transformación en máquina productiva, el cuerpo que conocía otros tiempos que no eran los del reloj fabril, otros saberes que no eran los de la acumulación.
